Sánchez consultará a las bases un «giro ideológico»

Dejar la abstención al PP en manos de la militancia le permitiría no tener que asumir el coste de la decisión y sortear a los barones.

Dejar la abstención al PP en manos de la militancia le permitiría no tener que asumir el coste de la decisión y sortear a los barones.

30 de enero. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, anuncia en el Comité Federal, de manera unilateral y sin consultar a los dirigentes de su partido, que los pactos que asuma el PSOE para llegar a La Moncloa pasarán el filtro previo de la militancia. Se prioriza el poder de decisión de las bases por encima del de los órganos del partido, a quienes se mina su autoridad. En la práctica, el movimiento buscaba hurtar a los barones el control sobre las alianzas que trazara la dirección, ante las reticencias que despertaba –entre algunos de ellos– el rumbo de las negociaciones que podía emprender Sánchez. La consulta a la militancia fue ideada para esquivar los vetos internos del PSOE a los pactos con Podemos, aunque finalmente la única alianza que se sometió a su juicio fue la alcanzada con el partido de Albert Rivera.

El proceso de aval interno sólo se utilizó una vez y con escaso predicamento, pues apenas el 50% de los militantes se movilizaron para votar; de ellos –eso sí– una amplia mayoría, casi el 80%, apoyó el acuerdo. El recurso de las bases estuvo paralizado hasta que, en plena precampaña electoral y en presencia de Susana Díaz, el secretario general anunció que volvería a rescatarlo para preguntar a la militancia qué papel prefieren que desempeñe el PSOE en el escenario de posibles alianzas para formar gobierno tras las elecciones. Ese escenario ha llegado y sobre la mesa, ante la imposibilidad del PSOE de articular un proyecto propio, se sitúa la posible abstención al PP para que gobierne la lista más votada.

En Ferraz no quieren ni oír hablar de esta hipótesis. Niegan en rotundo cualquier tipo de apoyo, ya sea activo o pasivo, para que Mariano Rajoy se mantenga en el poder. No entra en sus planes inmediatos y no conciben que se pueda producir. Sin embargo, fuentes de la Ejecutiva consultadas por LA RAZÓN sí reconocen que «cualquier giro ideológico» que entrañe «un cambio significativo en la estrategia sostenida hasta ahora por el partido se consultaría a la militancia». En esta fórmula encajaría la eventual abstención para que gobierne el PP que diversos sectores del PSOE demandan y que es desechada sistemáticamente por la dirección socialista.

Los socialistas animan continuamente a Rajoy a mirar hacia sus «afines ideológicos» para tejer complicidades, lo que le permitiría al PSOE salir del foco mediático en el que tanto PP como Ciudadanos le han colocado para que favorezca el Gobierno de Mariano Rajoy. «Si depende de nosotros, los populares lo van a tener muy complicado», apuntaba a este diario un dirigente socialista, que señala que es el presidente en funciones el que debe «esforzarse». «Molesta que piense que vamos a ser los demás los que le resolvamos la papeleta», destaca airadamente.

Dejar la abstención en manos de las bases supondría un alivio para Sánchez, pues al delegar la responsabilidad de la gobernabilidad en la militancia no tendría que asumir en primera persona el coste de la decisión. Que las bases se pronuncien sobre facilitar un eventual Ejecutivo de Rajoy es una maniobra prácticamente viciada de inicio, dado que éstas militan más a la izquierda que sus dirigentes y tienen mucho más interiorizada la animadversión hacia el PP que los socialistas han espoleado hasta la extenuación en campaña.

Desde los territorios se intenta hacer pedagogía para que el partido asuma que «no le dan los números» y tiene que adoptar una actitud responsable de cara a la gobernabilidad del país. La presidenta andaluza, Susana Díaz, volvió a señalar ayer que el lugar que los españoles le han marcado al PSOE está en la oposición y no «buscando fórmulas raras para llegar al Gobierno», como señalaba otro barón territorial. El más explícito hasta el momento ha sido el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que ha predicado abiertamente la abstención. Aunque no lo defienda públicamente, esta es la misma postura que mantiene Díaz. La enarboló en diciembre para frenar el avance de Podemos y la defiende también ahora. Sin embargo, sus llamamientos no serán tan claros como los de su homólogo extremeño, porque entiende –según apuntan fuentes de su entorno a este diario– que es una decisión que tiene que tomar el secretario general y con cuyos efectos debe acarrear el propio Sánchez. «La abstención debe caer por su propio peso», señalan fuentes andaluzas, que no tienen legitimidad para defender otro comportamiento distinto, cuando demandaron la misma actitud al PP en Andalucía, después de que Díaz les aventajara en 14 parlamentarios y no existiera una mayoría alternativa a la socialista.