Sánchez e Iglesias negocian ya un gobierno mixto con independientes

PSOE y Podemos negocian discretamente un reparto de «carteras equivalentes» siguiendo el modelo de la Generalitat valenciana

PSOE y Podemos negocian discretamente un reparto de «carteras equivalentes» siguiendo el modelo de la Generalitat valenciana

Pese a que las negociaciones entre PSOE y Podemos no han comenzado oficialmente, durante este fin de semana una corriente subterránea de entendimiento parece estar fraguándose entre las sedes centrales de ambos partidos, situadas una en la calle Ferraz y la otra en Princesa y separadas por apenas algunos centenares de metros. Los de Pablo Iglesias trabajan contra reloj en la elaboración de un documento llamado a allanar los últimos escollos que permitan su incorporación al diálogo, mientras que los socialistas esperan que a través de este texto puedan por fin sentarse «para trabajar y encontrar puntos de acuerdo». Pedro Sánchez apura los últimos días para cerrar su acuerdo de investidura, consciente de que debe hacer de la necesidad virtud. La inclusión de Podemos en las negociaciones es imprescindible para acometer con éxito la «operación Moncloa» y aunque públicamente la interlocución sea inexistente –sus equipos negociadores no han llegado siquiera a reunirse– entre bambalinas el acercamiento es un hecho y los contactos puntuales se suceden para alumbrar en la próxima semana el ansiado entendimiento.

Los socialistas han hecho ya una importante cesión para acercar posturas con la formación morada: han renunciado a su aspiración de formar un Ejecutivo monocolor que se sustentara en apoyos puntuales de otras formaciones. «Por principios y tradición, nosotros abogamos por un Gobierno en solitario», comentaba la mano derecha de Sánchez, César Luena, un mes después de las elecciones y tras el ofrecimiento de Podemos de articular un Gobierno de coalición. Sin embargo ahora el líder socialista está «abierto a cualquier posibilidad» que garantice la estabilidad y que sea «lo más representativa posible de lo que han votado los españoles», algo que podría abocar incluso a un pentapartito si, además de Podemos y Ciudadanos, se da cabida en el Gobierno a otros partidos como IU-Unidad Popular o Compromís.

En el Gobierno de coalición del que ya se muestran partidarios los socialistas estarían dispuestos a repartir ministerios, colocando al frente de los mismos a personas «independientes» y de prestigio no vinculadas a la política. No obstante, según fuentes consultadas por LA RAZÓN, el PSOE no quiere dejar en manos de Podemos carteras con fuerte componente social –como Educación, Sanidad o Empleo– para evitar que con su gestión ganen rédito en el nicho electoral de la izquierda. Serían proclives a cederles Defensa o Interior, «para que se vean en la tesitura de tener que gestionar la calle», e incluso la vicepresidencia, eso sí, dotándola de un carácter «político y no ejecutivo» para evitar que Iglesias le reste protagonismo a Pedro Sánchez.

Aunque la entrada de Podemos en el Ejecutivo genera ciertas reticencias en el PSOE, ya en campaña algunos dirigentes eran partidarios de, ante lo fragmentado del panorama político, impulsar alianzas de gobierno y no sólo de investidura, esto es, revalidar el «pacto del botánico» de la Comunidad Valenciana a nivel nacional. «Es la única forma de garantizar que se mojen en la gobernabilidad» y evitar sí el boicot al que podrían someter los de Iglesias a un Gobierno del que no formasen parte. Sin embargo, la fórmula valenciana puede garantizar la lealtad pero no así la supervivencia del partido, ya que sólo seis meses después de coexistir en el Ejecutivo, Compromís –9 escaños– dio el «sorpasso» al PSOE –7 diputados– en las generales, sustituyéndole como principal fuerza de izquierda y como alternativa al PP.

Durante la próxima semana, los de Iglesias pondrán encima de la mesa un propuesta análoga a la que ha permitido que PSOE y Podemos mantengan un gobierno estable en Valencia desde junio de 2015. Siguiendo un esquema de «ministerios equivalentes» se dividirán los diversos departamentos del ejecutivo en parejas de carteras de peso equiparable y se daría a escoger al PSOE. Así, presidencia y vicepresidencia formarían una de estas parejas destinada a ser desempeñada por Sánchez e Iglesias. Economía e Interior, Hacienda y Justicia, Exteriores y Defensa, Educación y Sanidad, podrían ser otras parejas de «ministerios equivalentes». Los bloqueos en el proceso negociador del próximo Ejecutivo pordrían solventarse echando mano de figuras independientes de reconocido prestigio y, en este sentido Podemos piensa jugar con fuerza la baza del equipo de expertos que enroló poco antes de la campaña de las generales y entre los que destaca el juez Juan Pedro Yllanes, ponente en sentencias clave contra la corrupción urbanística en Baleares, el general retirado Julio Rodríguez y la jueza Victoria Rosell. Podemos fichó a estos expertos para potenciar la imagen de experiencia y solvencia del partido pero, finalmente, estas mismas figuras pueden ser pieza clave ya que son figuras con un barniz más independiente y no tan identificables con el aparato de Podemos como, por ejemplo, Errejón, Montero, Bescansa, etc. Además de Yllanes, Rosell y Rodríguez, otras figuras indipendientes podrían incorporarse al dispar mosaico político que a todas luces constituirá el Ejecutivo de Sánchez.

A día de hoy el único escollo de cierta magnitud que se cruza en el camino de un pacto de Gobierno es el veto que Pablo Iglesias mantiene a que Ciudadanos, una formación que tanto el PSOE como Podemos sitúan en «las derechas», forme parte no ya de un hipotético Consejo de Ministro sino de las mesas de negociación. En cualquier caso, las últimas declaraciones de Sánchez e Iglesias hablan a las claras de que los tiempos del fuego cruzado y de recriminaciones entre los líderes del PSOE y Podemos han quedado atrás y poco a poco se está generando entre ambas formaciones el clima de entendimiento en el que podría eclosionar, en la semana que hoy comienza, en el anuncio de un pacto que permita a Pedro Sánchez ser el próximo inquilino de La Moncloa pese a haber cosechado el peor resultado electoral del PSOE desde la Transición.

Lo que ofrece el PSOE

- Gobierno de coalición. El PSOE ha renunciado a su aspiración de gobernar en solitario para acercar posturas con Podemos hacia el Gobierno de coalición que propuso Pablo Iglesias.

- Ministerios «sociales». Los socialistas quieren reservarse las carteras de corte social –Educación, Sanidad y Empleo– para evitar que Podemos gane con sus políticas réditos en el espectro de la izquierda.

- «Pacto del botánico». En el PSOE consideran que los acuerdos deben ser de gobierno y no sólo de investidura, como en la Comunidad Valenciana, para que Podemos se «moje» en la gobernabilidad.

- Vicepresidencia «política». La disposición a que Iglesias asuma la Vicepresidencia pasa por que ésta tenga un carácter «político» y no ejecutivo, para que no le haga sombra a Pedro Sánchez.

Lo que pide Podemos

- «Ministerios equivalentes». Podemos propondrá al PSOE agrupar las diversas carteras del Ejecutivo en parejas (Economía e Interior o Defensa y Exteriores) y que cada partido detente una.

- Independientes. Podemos propondrá figuras como Rosell, Yllanes o el general Rodríguez, diputados de su grupo que no son percibidos como miembros del núcleo duro del aparato del partido.

- Veto a ciudadanos. Hoy por hoy el único escollo de importancia que impide el pacto es el veto cruzado que Iglesias y Sánchez se han lanzado mutuamente para sentarse a negociar con los socialistas.

- Mediación con nacionalistas. Podemos se ha ofrecido al PSOE para negociar la abstención de PNV y ERC que es necesaria si Ciudadanos finalmente permanece fuera del acuerdo de gobierno.