«Si se cortó lo de los cayucos en Canarias, ¿por qué no se busca solución a todo esto?»

La Razón
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Permanentemente de servicio para el mejor cumplimiento de las misiones encomendadas. La Guardia Civil, por su carácter militar y fiel a la historia del Cuerpo, no discute jamás las órdenes que se les transmiten por parte de sus superiores. La que llegó hace ya varios días, de forma verbal, sobre la prohibición de usar pelotas de goma cuando se produzcan intentos de asalto a las fronteras de Ceuta y Melilla, es una de ellas. Se obedece y no se discute.

Sin embargo, la preocupación de los agentes es algo que se percibe, sin que tengan que hacer declaraciones, algo que tienen expresamente prohibido. El envalentonamiento de los inmigrantes puede llegar a provocar situaciones «indeseables e irreversibles», según comentarios que se escuchan. Un agente de la Benemérita es tan ser humano como el inmigrante al que trata de impedir que cometa una ilegalidad. Si las cosas van a peor en Ceuta y Melilla, en especial en esta última ciudad autónoma, algo más que previsible por el efecto llamada que ha provocado los ataques al Gobierno y a la Guardia Civil, hay que estar preparados para hacer frente a un problema, cuyas dimensiones dentro de unos meses se desconocen.

«Hay que actuar ya. Si se cortó de plano el problema de los cayucos que llevaban inmigrantes a las Islas Canarias, ¿por qué no se busca una solución similar para Ceuta y Melilla?», según los mismos comentarios. En algunos de los saltos que se han producido en los últimos días, la labor de los agentes llega al cuerpo a cuerpo con los inmigrantes irregulares. Cualquier día, una persona desesperada, a la que le han dicho que el paraíso terrenal está en Europa, puede protagonizar un salto cualitativo en su actuación personal. Ayer lanzaron botellas de cristal, de momento vacías. Mañana, no se sabe qué puede ocurrir.