Socialdemócrata, católico y jubilado

La mayoría de votantes socialistas tiene más de 44 años y sólo un 7,7% es menor de 30 años. Según el CIS, únicamente un 1,2% apoyaría la independencia de Cataluña

El PSOE ha sufrido el mayor desgaste electoral de los dos grandes partidos nacionales. En nueve años ha pasado de 11,3 millones de votantes a tan sólo 4,4. A lo largo de estos años, su electorado se ha visto reducido al 38,9 por ciento de lo que era en 2008. La expectativa electoral actual del PSOE (según la encuesta de NC Report para LA RAZÓN del pasado mes de abril) es del 21,0 por ciento, en porcentaje sobre el voto válido. Esto equivale a que recibirían 4.402.000 votos si hoy se celebraran otras elecciones generales. Y este número de sufragios representa tan sólo el 12,0 por ciento de los 36.522.000 electores que componen el censo.

El electorado del PSOE se concentra mayoritariamente entre los mayores de 44 años: obtiene el 13,6% de los votos válidos en el segmento de 45/64 años y del 14,4% entre los mayores de 64 años. Pero cae al 10,3% en la franja de 30/44 años y se hunde en el 7,7% entre los menores de 30 años.

De esta manera, queda reflejado que el Partido Socialista ha perdido apoyo social principalmente entre los más jóvenes. Es precisamente este estrato en donde se sustenta el mayor apoyo que reciben Podemos y sus confluencias.

En el barómetro del CIS de abril de 2017 también se estudia al votante socialista. Según este informe, el 83,2 por ciento del votante del Partido Socialista pertenece a tres corrientes políticas: el 58,4 por ciento del electorado del PSOE se define como socialista o socialdemócrata; otro 14,5 por ciento se declara de centro-derecha (liberal, conservador o demócrata cristiano),y el 10,3 por ciento se ubica como progresista. Esta composición da al electorado socialista una imagen centrada en el mapa político español, incompatible con las alianzas municipales y autonómicas fraguadas en 2015 por los dirigentes del PSOE con fuerzas hostiles a la Constitución Española.

El votante medio del PSOE se autoubica solo 0,9 puntos más a la izquierda que la media nacional. El electorado socialista se coloca en 3.7 puntos en la escala de 1 a 10, siendo 1 la extrema izquierda y 10 la extrema derecha. El conjunto de los españoles se sitúa en 4.6 puntos. Por lo que podemos definir al elector socialista medio como de centro-izquierda, lejos de los planteamientos de los que quieren arrastrarlo a la izquierda. El votante del PSOE sitúa al Partido Socialista en 4,2 puntos en la escala de 1 a 10, siendo 1 la extrema izquierda y 10 la extrema derecha. El conjunto de los españoles colocan al PSOE en 4,6 puntos en esa misma escala. De manera que se trata de 0,4 puntos más hacia el centro.

La organización territorial de España es otro de los criterios que sirve para conocer a quienes votan por el partido socialista. Su votante medio secunda en un 55,3 por ciento el actual modelo autonómico. Son 15,3 puntos más que la media del censo español. Si sumamos los que quieren añadir o restar competencias a las actuales CCAA, el autonomismo de los votantes del PSOE se dispara al 80,1 por ciento, frente al 65,4 por ciento del conjunto del electorado español. La base electoral socialista rechaza casi por unanimidad la autodeterminación, tan sólo el 1,2 por ciento está de acuerdo con que el Estado reconociese a las CCAA la posibilidad de convertirse en Estados independientes. Los electores del PSOE marcan distancias con separatistas y también con el federalismo, abrazado en la Declaración de Granada para agradar al PSC, un partido que ya se ha convertido más en un lastre para la familia socialista que un activo.

El electorado socialista es leal con España. La inmensa mayoría del votante socialista se siente tan español como de su comunidad autónoma. Son el 60,2 por ciento. Incluso 6,3 puntos por encima de la media del censo español. Otro 22,9 por ciento se siente únicamente español (17,2%) o más español que de su comunidad autónoma (5,7%). Son minoritarios los que descartan sentirse españoles, solo es el 1,7% del electorado socialista, frente al 6,3% del conjunto del censo español. No obstante no se ha dudado en compartir gobiernos locales y autonómicos con separatistas. El elector socialista se manifiesta católico en su inmensa mayoría, concretamente el 81,1%. Porcentaje superior al de la media española, que se sitúan en el 69,9%. El votante medio del PSOE es más católico que la media del país. El electorado del PSOE tiene un menor porcentaje de creyentes en otra religión, no creyentes y ateos que la media del conjunto nacional español. Pero desde sectores minoritarios del PSOE se sigue hostigando a la Iglesia Católica.

Por otra parte, y respecto al nivel educativo, el 49,4% del electorado del PSOE cuenta con estudios primarios o secundarios de primera etapa. Supera en 8,6 puntos la media nacional. Mientras que el 39,3% cuenta con estudios desde segunda etapa de secundaria a superiores, cuando la media española está en el 53,3%, por lo que queda 14 puntos por debajo. El 38,6% de los votantes del PSOE son jubilados/pensionistas y el 20,1% son parados. Ambos colectivos suman el 58,7% del electorado socialista. Son 14,2 puntos más que la media nacional que está en el 44,5 por ciento.

El porcentaje de personas que trabajan en el electorado del PSOE es del 33,2%, frente al 44,7% del conjunto nacional. Son 11,5 puntos por debajo de la media del censo nacional. El electorado del partido socialista supera la media nacional en su componente obrero. El 52,9% de los votantes socialistas son obreros, cualificados y no cualificados, frente al 40,7% de obreros que componen el censo nacional.

En resumen, el PSOE mantiene su base histórica, nació como partido obrero para defender a los trabajadores, pero es evidente que precisa del concurso de otras clases para sumar y alcanzar la mayoría social. El lenguaje obrerista o sindicalista nunca ha llevado al PSOE al gobierno. Necesita abrirse al resto de la sociedad, adaptando su programa a la realidad del momento.