«Txapote» lanza un nuevo aviso de ETA y se burla de la Audiencia

Mantiene las mismas posturas inflexibles contra la Justicia y las víctimas

El exdirigente de ETA Javier García Gaztelu, "Txapote", hoy en la Audiencia Nacional
El exdirigente de ETA Javier García Gaztelu, "Txapote", hoy en la Audiencia Nacional

Francisco Javier García Gaztelu, «Txapote», uno de los pistoleros más sanguinarios de ETA y que cuenta con la admiración de gran parte de los presos y del resto de la militancia de la banda y las organizaciones de su entramado, protagonizó ayer un nuevo aviso de la organización criminal (como el que protagonizaron hace unas semanas en París Soledad Iparraguirre, «Anboto»; y Miguel Albizu, «Mikel Antza) en el sentido de que el «proceso» no va bien y vuelven posturas de dureza. En la Audiencia, se negó a declarar. Dijo que no aceptaba al tribunal; no reconocía su licitud y no iba a participar en «este teatro».

Según expertos antiterroristas, consultados por LA RAZÓN, la postura de ayer de «Txapote» (y la del otro etarra que era juzgado, José Ignacio Guridi), en el sentido de negarse a contestar a ninguna pregunta y no reconocer al tribunal de la Audiencia Nacional, aunque sea la que tradicionalmente han venido manteniendo los etarras, supone un nuevo «toque de atención» después de lo ocurrido en París.

Sector duro

«Txapote» representa al sector más duro de los presos de la banda, y de los etarras que están en la clandestinidad y son partidarios de la vuelta a las actividades terroristas, por lo que cualquier actuación de este individuo debe ser analizada siempre en su contexto, según las citadas fuentes.

El juicio que tuvo lugar ayer era consecuencia del atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Ágreda, en Soria, contra el que ETA utilizó un mortero de su invención, el «Jotasu», que lanzaba bombonas de butano cargadas de explosivo.

De entrada, Guridi Lasa se negó a testificar contra el que fuera su jefe en el seno de ETA, el citado «Txapote», que era cabecilla de los «comandos», por el mencionado atentado, perpetrado el 16 de julio de 2000. El presunto etarra, que, en su declaración ante las Fuerzas de Seguridad dio todo tipo detalles sobre la acción criminal y quién se la había ordenado, García Gaztelu, ayer dijo que el juicio demostraba que «todo vale en contra de los vascos».

Al entrar en la sala, según Europa Press, Guridi cruzó una leve mirada y sonrisa con «Txapote». No quiso reconocer la autoridad del tribunal y le acusó de ser «parte» de las «torturas».

En el juicio han testificado los agentes de la Ertzaintza que participaron en la detención de Guridi Lasa.

Según han confirmado, el etarra reconoció entonces «sin ningún género de dudas» a «Txapote» y relató «abiertamente» todas las acciones terroristas en las que había participado.

También compareció como testigo la mujer de uno de los guardias civiles que vivían en el cuartel y que sufrió heridas que han provocado su incapacidad total. Según relató Estrella Ruiz, desde el atentado ha tenido que someterse a seis operaciones y aún sufre secuelas tanto físicas como psicológicas que le impiden llevar una vida normal. Su marido, guardia civil que estaba de servicio en la puerta del cuartel en el momento de la explosión, ha comparecido para relatar cómo cambió su vida desde el atentado. Ha tenido que ser retirado del servicio como consecuencia del estrés postraumático que sufre doce años y medio después del ataque.

Numerosos guardias civiles han contado ante el tribunal el estado de «desolación y destrozos» en el que quedó el cuartel y sus inmediaciones tras la explosión y han revelado que en sus inmediaciones se encuentra una piscina y un colegio, por lo que era una zona de paso habitual de gente y, en especial, niños. «Minutos antes había pasado por allí un grupo de veinte niños que volvían de las piscinas», subrayaron.