Una «traición» para la CUP

Los radicales obligan a firmar un documento político sin valor jurídico que incluye la declaración de independencia. No volverán al Parlament hasta que se avance en la creación de una República.

Carles Puigdemont firma el documento que ayer preparó el Govern declarando la República catalana
Carles Puigdemont firma el documento que ayer preparó el Govern declarando la República catalana

Los radicales obligan a firmar un documento político sin valor jurídico que incluye la declaración de independencia. No volverán al Parlament hasta que se avance en la creación de una República.

La decisión y los argumentos de Carles Puigdemont de suspender la aplicación de los resultados del 1-O, como era de esperar, no logró la aceptación de la CUP. Pese a que los anticapitalistas se mostraron visiblemente decepcionados, optaron por una retórica poco beligerante para criticar la intervención del president, y se consolaron a medias con la firma de un documento que acredita la Declaración Unilateral de Independencia, aunque solo tiene valor político. Si bien, este texto, en palabras del portavoz del Secretariado General de los cuperos, Quim Arrufat, cobrará efectos jurídico cuando se tramite parlamentariamente y se vote en una sesión plenaria.

Ahora bien, Arrufat explicitó su decepción con el giro táctico «in extremis» del Govern de congelar los efectos del 1-O, pero aseguró que su partido exigirá en los próximos días un horizonte temporal concreto para que Puigdemont busque «mediación y diálogo». A su juicio, este periodo se debería prolongar por un mes, aunque explicó que la CUP está abierta a negociarlo. En toco caso, lo que sí garantizó a los simpatizantes independentistas es que su partido no se resignará y no permitirá que la legislatura concluya sin que se hayan aplicado los resultados del referéndum. «Emplearemos todos los instrumentos que tenemos a nuestro alcances para que esto sea así», aseguró, sin dar más detalles.

Asimismo, Arrufat reclamó que durante este plazo se paralice toda la actividad parlamentaria, y criticó la decisión que tomó Puigdemont a última hora de no llevar a cabo la DUI. En este sentido, aseguró que la cadena de confianza que habían establecido «ha quedado tocada aunque no rota». Según relató, su partido batalló hasta el final para que el president alumbrara ayer la República catalana pero, poco antes del inicio de la sesión, se dieron de bruces con esa maniobra que, tal y como explicó, avaló todo el Govern, el PDeCAT y ERC.

Antes de esta comparecencia de Arrufat en la sala de prensa del Parlament, la diputada, Anna Gabriel, había sido la encargada de verbalizar la réplica a Puigdemont, que lamentó la «oportunidad única» perdida y desacreditó la estrategia del president, ya que no ve posible la vía de la mediación y la negociación con el Estado. La dirigente cupera, también, se quejó de otra decisión del Govern, que fue no permitir que la gente pudiera acercarse hasta las puertas del Parlament, ya que los Mossos d’Esquadra cerraron y blindaron el Parque de la Ciutadella para impedirlo.

Finalmente, las juventudes de la CUP, Arran, sí se mostraron contundentes y consideraron una «traición inadmisible» el paso atrás de Puigdemont.