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Elecciones 9J

El PP usa a Puigdemont de gancho para las europeas

Génova demanda a los barones que se impliquen en la campaña como si fueran unas generales. Feijóo pacta con ellos su «no» al PSC

En Resumen
El candidato del PP a la presidencia de la Generalitat, Alejandro Fernández (d) y la cabeza de lista del Partido Popular para las elecciones europeas, Dolors Montserrat (2d), entre otros asistentes durante la valoración de los resultados electorales catalanes tras el cierre de los colegios hoy domingo en Barcelona. Toni Albir EFE

Feijóo almorzó el pasado martes con sus dirigentes territoriales después del Comité Ejecutivo del partido. A Génova le preocupa que los «barones» se duerman en las europeas del 9 de junio y no tiren de la máquina electoral del PP como si fueran ellos los que se están jugando su futuro político.

Desde Madrid ya dieron instrucciones para que haya una mayor coordinación de las estrategias y se someta todo al interés del PP nacional, como principio básico general, y sobre todo ahora, ante una campaña europea que después del resultado de las elecciones en Cataluña todavía puede ser más decisiva en el devenir del Gobierno de coalición. En la cúpula popular ya han detectado movimientos territoriales que en algunos casos atienden más «al interés individual que al del conjunto», y esto incluye, por ejemplo, la relación con ministros o el que «se dejen utilizar para hacer la campaña al Gobierno».

En todo caso, el resultado de las catalanas cambia el escenario, aunque en el discurso oficial no parezca que sean conscientes de ello –de manera intencionada–, y la primera decisión del PP es seguir tirando de la figura de Carles Puigdemont como principal gancho para movilizar a la derecha. Hay, además, una movilización ya convocada contra la amnistía para finales de mes, y el PSOE juega a la contra por la vía de utilizar los resultados de Cataluña como la prueba de que la política de Pedro Sánchez ha servido para enfriar el problema separatista. Que la dirección nacional del PP –pese a la salida de pata del líder regional, Alejandro Fernández– hable de que España sigue bajo la amenaza del «procés» es una manera de combatir esta campaña socialista que insiste en dar por terminada la amenaza del soberanismo.

Y ahí es donde el PP se liga a Puigdemont, con un mismo interés compartido desde posiciones antagónicas en el ámbito territorial, pero no en el eje derecha frente a izquierda. Aunque no vaya a haber ningún acuerdo sobre el futuro gobierno de la Generalitat antes de la votación de las europeas, la estrategia del PP cuenta como principal aliado con el pulso que el expresidente de la Generalitat de Cataluña va a seguir sosteniendo directamente al jefe del Ejecutivo central.

Y por eso no rebajarán el tono ni tampoco entrarán en ningún proceso de negociación con el PSC que avale la tesis de que Sánchez es responsable de que se haya enfriado la amenaza que representan ERC y Junts para España y para la convivencia nacional.

En el almuerzo de Feijóo con sus barones hablaron mucho de esta estrategia electoral para las europeas, y hay un consenso básico sobre el «no» a abrirse a ningún tipo de pacto con el PSC. Este es un debate tramposo para el PP, porque dentro de los satélites que se mueven en la órbita de la derecha ya hay voces que se erigen en defensoras de que el PP busque el pacto con Salvador Illa. Voces que ignoran que el acuerdo con el PP es una opción que no ha planteado el exministro ni quiere el presidente del Gobierno. Y que exigiría, además, que este último rompiera todos sus acuerdos con ERC y Junts en Madrid.

«No debemos ni negociar con Illa. Si lo hacemos, Vox nos come». El mayor peligro está, de nuevo, en el presidente del PP catalán, por su estrategia de ir por libre en algunos temas sensibles. Pero el consenso de Génova con los barones sobre ese «no» al candidato socialista es firme, y no está sometido a cómo evolucionen algunas de las variables que centran el debate político. La defensa de esta posición la sostienen también en el argumento de que Illa «puede ser lo que sea, pero ni el PSC ni el PSOE de Sánchez son de fiar».

Si Sánchez ha movido ya el rumbo para plantear la campaña europea como un plebiscito sobre su política en Cataluña, el PP también tiene que redirigir el rumbo para incidir en que el 9J es la oportunidad para levantar un muro contra nuevas cesiones de Sánchez a Puigdemont: el pacto fiscal para Cataluña y el referéndum de autodeterminación.

Aunque los resultados en Cataluña han sido buenos para el PP, y la suma de los tres procesos electorales celebrados en los últimos meses rente también en favor de los populares, sin embargo en el equipo electoral del PP no se niega que la campaña europea se puede complicar por el balón de oxígeno que Cataluña ha vuelto a dar al PSOE, como ya ocurrió en las últimas generales.

Sánchez está hoy más fuerte que antes de las elecciones autonómicas, incluso aunque esta fortaleza tenga un punto de espejismo, ya que el cierre de la negociación de los pactos en Cataluña puede acabar haciendo saltar por los aires su legislatura nacional.

De momento, Sánchez y Feijóo no se conceden un descanso y entran ya directamente en la campaña de las elecciones del 9J bajo esa sombra que se cierne sobre el debate político y que apunta a que pueda haber un adelanto de las generales para otoño.

Si el PP no consiguiera sacar una ventaja considerable sobre el PSOE en estas próximas europeas de junio, Moncloa se sentirá legitimada para reivindicar su política con el independentismo, ahora desde la conclusión de que ha sido respaldada en todo el territorio nacional.

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