Las mejores ideas para decorar una casa con niños

Saberse buenos trucos mejora el espacio a disfrutar

No siempre sabemos cómo organizarnos con el espacio. Tener una interiorista que nos asesore puede solucionarnos más de una papeleta.

Decorar una casa con niños no siempre es sencillo. A veces la falta de ideas hace que desaprovechemos espacios. Alicia Mesa es una experta en interiorismo que nos aporta unas ideas muy sencillas a la vez que muy útiles.

Es un hecho que cada vez, la gente, cuenta más con el asesoramiento de un interiorista a la hora de plantear la reforma y reestructuración de su vivienda. Esto nos lleva a los interioristas a plantearnos algo que está presente en el 70% de los casos. La presencia de niños. Y según mi experiencia, familias con 2- 3 hijos es lo más habitual.

El otro 30% de mis clientes, representa a gente joven que adquiere su primera vivienda y que por lo general viven y van a vivir solos durante un tiempo, a personas solteras empedernidas de mediana edad y sin hijos, y a personas con hijos ya mayores y fuera de casa que quieren readaptar los espacios ocupados antes por su familia a sus nuevas necesidades. Pero este, precisamente, es el planteamiento opuesto del que hoy vamos a hablar aquí.

Los niños lo condicionan todo, y cuanto más grandes son las casas, como es lógico, menos se nota en la zona de adultos la presencia infantil, pero es en casas de tamaño medio y pequeño donde tenemos que rompernos la cabeza para que adultos y niños convivan y todos se sientan felices y satisfechos.

Padres con 2 o 3 niños o niñas, de hasta 7 u 8 años, que pueden disponer de dos habitaciones para sus hijos, dan más importancia a separar en dos habitaciones, la actividad dormir y la de jugar (por el momento más que de estudiar), a que cada hijo o hija tenga su propio dormitorio. Prefieren que tengan un espacio de noche en el que duerman juntos, y que tengan otro espacio de día, en el que jueguen y realicen sus todavía no muy duras tareas escolares.

Le dan mucha importancia al color de las paredes, y aunque cada vez hay más tendencia de huir del típico azul claro para los niños, debo reconocer que, en el caso de las niñas, es difícil que no se acabe tirando de la gama de los rosas en cualquiera de sus tonos.

Con una base de blanco, se juega con vinilos divertidos, papeles pintados, pintar alguna pared en gris oscuro, azul noche, o con rayas gris perla y blanco, por ejemplo. Hasta se han atrevido a mezclar rayas en la pared grises y blancas con un techo con cuatro triángulos grises y blancos dos a dos. Creando un efecto curioso, original y muy dinámico.

Respecto al mobiliario, lo más importante es que las camas, sean las que sean, tengan la posibilidad de sacar camas extras de debajo para posibles pequeños invitados, que haya muebles contenedores en los que resulte fácil guardar los juguetes y en el caso del cuarto de jugar, suponiendo que no haya una tercera habitación destinada a ello, como ocurre en casas más grandes, es típico que me pidan el incluir un sofá cama o similar para que duerman baby sitter ocasionales.

A partir de los 9-10 años, mis clientes prefieren que cada hijo tenga su propia habitación, desaparece la habitación de jugar y aparece el dormitorio-estudio, en el que aparte de la cama, a lo que le dan más importancia es a que haya una amplia, cómoda, y bien iluminada zona, para sentarse delante de una mesa a estudiar. Es muy típico que ya a partir de estas edades, sean los propios hijos los que intervengan y decidan cómo quieren decorar su habitación, en cuanto a colores, cuadros y demás.

Respecto al uso de las zonas comunes, hablando del salón y de la cocina, hay una cuestión importante cuando hay niños muy pequeños, que es procurar colocar mobiliario sin cantos vivos, mesas, sino redondas, por lo menos con los cantos redondeados, las esquinas son peligrosas para las cabezas de los pequeños, y es fundamental quitar de su camino cualquier cosa que pueda provocar un accidente doméstico.

En cuanto a mezclar zonas infantiles en espacios de adultos, sólo me he visto obligada en una ocasión a acondicionar una parte del salón como zona infantil, en un caso en el que por el tamaño de la vivienda, no había una habitación disponible que pudiera utilizarse como cuarto de juegos, y el dormitorio era muy, muy pequeño. En esa ocasión, utilizamos una zona en un extremo del salón, que daba a un mirador, y tenía mucha luz, colocamos una alfombra redonda con motivos infantiles para que los niños pudieran tirarse en el suelo a jugar, colocamos un par de baúles para que fuera fácil recoger los juguetes y pintamos una pared con una pintura de Titán en negro con un acabado en pizarra, de las del colegio de toda la vida, que permitía pintarrajear con tizas de colores ese pedazo de pared. Como se podía borrar fácilmente, al final acabó convirtiéndose en un cuadro divertido hecho por manos infantiles, en continuo cambio.

Este, el de la pintura de pizarra, es un recurso que utilizo frecuentemente, en los dormitorios, cuartos de jugar, y recientemente hasta en una cocina. Todos conocemos lo que le puede divertir a un niño pintar sobre una pared, y de esta manera, hay más posibilidades de mantener las del resto de la casa a salvo...

Otro lugar muy importante en las casas con niños es la cocina, lograr tener una cocina lo suficientemente espaciosa, como para sacar una zona, por pequeña que sea, en la que colocar una mesa y unas sillas para desayunos, meriendas y cenas infantiles, es fundamental. En los últimos tiempos, la tendencia que hay de abrir la cocina e integrarla en el salón, hace que este punto resulte más fácil, y aunque hay gente que se resiste por el tema de los olores, se puede utilizar, aparte de una buena campana extractora, un sistema de cierre con vidrios, por ejemplo, que nos permita, en un momento dado, aislarla del resto de la casa si resulta necesario, sin perder la sensación de espacio abierto.