Amalia Lafuente: «Hemos confundido felicidad con fiesta»

Profesión: catedrática de Farmacología y escritora.. Nació: en 1952, en Barcelona.. Por qué está aquí: por su novela «Terapia de riesgo» (Plaza y Janés).

–Abre su novela con una cita: «Es falso pensar que el mundo no necesita la ciencia para avanzar, pero también es falso creer que con ella encontraremos la felicidad».

–Es una manera de decir que la felicidad no está en los métodos rejuvenecedores.

–Reflexiona en «Terapia de riesgo» sobre la ambición desmesurada de los investigadores. ¿Es mayor que la de los políticos?

–Es difícil superar a los políticos en ambición, pero los científicos con afán de poder son más ambiciosos y peligrosos.

–Dicen los científicos que todo lo que se puede hacer se acabará haciendo.

–Es difícil ponerle puertas al campo. Siempre habrá alguien que irá más allá, sea ético o no.

–¿En qué se centra ahora el gran afán?

–En el rejuvenecimiento integral. El estudio del cerebro recibirá la mayor inversión en los próximos veinte años.

–Parece que encontrar la fuente de la eterna juventud ya no es utópico...

–Será posible, en breve, alcanzar más de los cien años en buen estado de salud. Quizá ese límite sea superado en el futuro.

–Su novela habla de la obsesión por ser eternamente jóvenes...

–Sí. También los políticos ansían que se envejezca con salud para no gastar tanto en Sanidad. Si no, el sistema será insostenible.

–Algún científico ha comentado que no estamos lejos de la casi inmortalidad...

–Estamos cerca de la longevidad extrema. La inmortalidad la veo difícil.

–Hay algo de patético en esos rostros muy operados y reoperados...

–Hay gente mayor operada que está peor que la no operada.

–Nadie se ha creído que la arruga es bella...

–La gente asocia la arruga, la vejez, con la enfermedad. Si se disocia vejez y enfermedad, será otra cosa. Y a eso se puede llegar en breve.

–En internet ofrecen soluciones para todos los males...

–Sobre todo, en torno a las células madre. Están las llamadas clínicas de la esperanza, que ofrecen milagros a gente desesperada. Es terrible.

–Su novela viene a decirnos que equivocamos los objetivos...

–Sí, hemos confundido felicidad con banalidad, felicidad con fiesta.

–Pues llevan cinco años diciéndonos que la fiesta se acabó...