Carmen Navarro, el elixir de la eterna juventud

Desvela en su nuevo libro los secretos de belleza de las «celebrities»

La esteticista, junto a Beatriz de Orleans
La esteticista, junto a Beatriz de Orleans

No hay quien se resista a sus encantos, y mucho menos a sus consejos de belleza. Y es que Carmen Navarro encarna a la perfección el concepto que reivindica en su nuevo libro: la belleza inteligente. Aunque modestia aparte, este atributo prefiere dejárselo a personas como Carmen Lomana y Ana Botella. «La esposa de Aznar suele decir: ''Me cuido como todas las mujeres'', y creo que es muy inteligente entender de este modo la belleza porque todos debemos cuidarnos, dar imagen y estar bien. Eso sí, sin obsesionarse», declara Navarro a LA RAZÓN.

Y de obsesiones y milagros estéticos sabe bastante. Cada día, las «celebrities» más aclamadas del panorama nacional se ponen en sus manos en busca del último antídoto de belleza. «En muchas ocasiones he tenido que pedir a mis clientas que recapacitaran, sobre todo, en medicina estética. Se abusa mucho del bótox y es bastante peligroso. No deja de ser una toxina que es veneno. Yo aconsejo ser prudente, ponérsela como máximo dos veces al año», explica, y añade: «Crea adicción, la mismísima Nicole Kidman reconoció haber sido adicta al bótox. Se estropeó mucho... Ahora ha vuelto a tener una imagen normal».

Pero «las celebrities» no sólo abusan de los tratamientos y las cirugías sino también del bronceado: «Hay pieles muy deterioradas por el sol como las de Nati Abascal y Julio Iglesias», comenta. Y es que lejos de caer en idealismos, Navarro reconoce que «los famosos no son guapos de nacimiento, sino que en realidad se cuidan mucho: «Hay buena materia prima pero detrás de esas pieles tan bonitas hay un trabajo estético evidente», afirma. Según cuenta, éste es el caso de la Princesa de Asturias, cuya piel encuentra «excepcional».

Doña Letizia, guapísima

Navarro sabe de buena tinta los cuidados a los que se somete Doña Letizia. Durante mucho tiempo fue su esteticista de cabecera: «Estuvo viniendo a nuestro centro asiduamente hasta que se operó la nariz. Salía contentísima de aquí», confiesa, y añade: «Parece que ahora se hace otra clase de arreglos... Pero todo hay que decirlo, están muy bien realizados». Si la Princesa de Asturias volviera a ponerse en sus manos, Navarro lo tiene claro: le recomendaría, como a otras mujeres de su generación, un tratamiento estético preventivo. Es decir, comenzar a proteger la firmeza de la piel. Y para ello, asegura que no es necesario dejarse los ahorros. Consciente de las dificultades económicas, en su libro apuesta por recurrir a diferentes trucos caseros: «Hay productos naturales para que la gente pueda hacerse cremas en casa. Yo quiero que todo el mundo se cuide, y que se sepa envejecer dignamente», declara. Eso sí, confiesa que no imagina a ninguna famosa «batiendo huevos en para hacerse una mascarilla... Quieren resultados rápidos». Así, por ejemplo, en el caso de las actrices jóvenes explica que el tratamiento más demandado es la limpieza facial: «Necesitan oxigenar la piel por los focos y el maquillaje».

Carmen Navarro es su mayor confidente, guarda los secretos de su belleza, ni tan si quiera desvela qué suelen realizarse: «No hay un tratamiento estrella porque las estrellas son ellas», afirma. Y en justa reciprocidad, no faltan palabras de agradecimiento para Navarro de las reinas de la alfombra roja: «Es una gran profesional», afirma la baronesa Thyssen, que además recomienda sus masajes corporales y faciales; mientras que Eugenia Silva reconoce: «Nadie más cuida de mi piel... Acudo a ella siempre que tengo un trabajo importante». También Belén Rueda asegura que Carmen ha conseguido «que los años no pasen por ella ni por todas nosotras». Y ese nosotras engloba a rostros tan dispares como Beatriz de Orleans, Alaska, Paco León y Carmen Lomana, entre otros muchos. Para esta última no faltan palabras de admiración: «Me sorprende por lo bien que está en todos los sentidos. El pelo , la cara, el cuerpo...»

Aunque todavía hay quien se la resiste, como Paula Echevarría, quien acude esporádicamente, como ayer, que se puso, de nuevo, en sus manos. «Es un bellezón, es preciosa», comenta.