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De los príncipes de Gales a los duques de Edimburgo: la Familia Real inglesa come por Navidad sin Andrés ni Sarah Ferguson

Un almuerzo organizado por los reyes Carlos III y Camila del que no ha quedado testimonio gráfico de la presencia del malogrado expríncipe ni de su exmujer

Los príncipes de Gales llegan al Palacio de Buckhingham para el almuerzo de Navidad
Los príncipes de Gales llegan al Palacio de Buckhingham para el almuerzo de NavidadGtres

Los Windsor han vuelto a cumplir con uno de esos rituales que, año tras año, intentan vender como entrañables aunque siempre acaben pareciendo una coreografía medida al milímetro. Este martes, el rey Carlos III y la reina Camila han ejercido de anfitriones en el Palacio de Buckingham con motivo del tradicional almuerzo previo a la Navidad, una cita pensada para reunir a buena parte de la familia y escenificar esa imagen de unidad, serenidad y espíritu festivo que tanto gusta a la Casa Real británica. Otra cosa es que el ambiente acompañe.

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Porque, aunque el calendario marque paz y amor, la realidad de los Windsor es bastante menos postal navideña. La retirada de los títulos al príncipe Andrés, consecuencia directa de su relación con el pederasta Jeffrey Epstein, sigue proyectando una sombra incómoda sobre la familia. Y eso se ha notado. No ha habido rastro del exduque de York ni de su exmujer, Sarah Ferguson, también caída en desgracia. Si llegaron a acercarse a Buckingham, debió de ser por alguna puerta secundaria y sin dejar huella, algo casi milagroso dadas las legiones de fotógrafos apostados en cada acceso al palacio. Todo apunta a que, en esta ocasión, Andrés y Fergie figuraban claramente en la lista de personas non gratas.

Quienes sí hicieron acto de presencia fueron los pesos pesados de la Corona, empezando por los príncipes de Gales. Guillermo y Kate Middleton llegaron juntos, en un vehículo conducido por el propio heredero al trono, con sus tres hijos, Jorge, Carlota y Luis, acomodados en la parte trasera. Una estampa familiar cuidadosamente calculada que refuerza su papel como futuro del reinado y como contrapunto perfecto a los escándalos recientes.

Los príncipes de Gales llegan a palacio
Los príncipes de Gales llegan a palacioGtres

Tampoco faltó la princesa Ana, tía del rey Carlos III, acompañada de su marido, Timothy Laurence, siempre fiel a las citas familiares. Entre los asistentes se encontraban además el príncipe Eduardo y Sofía, duques de Edimburgo, junto a su hija Lady Louise Windsor; el duque de Kent; Lady Sarah Chatto y su esposo, Daniel Chatto; Lord Frederick Windsor y Sophie Winkleman; así como los duques de Kent con su hija, Helen Taylor.

La duquesa de Edimburgo
La duquesa de EdimburgoGtres
La princesa Ana y su marido, Timothy Laurence
La princesa Ana y su marido, Timothy LaurenceGtres

Llamó especialmente la atención la presencia de las princesas Eugenia y Beatriz de York, hijas de Andrés y Sarah Ferguson. Ambas acudieron acompañadas de sus respectivos maridos, Jack Brooksbank y Edoardo Mapelli Mozzi, y de sus hijos. Un gesto sutil pero significativo que demuestra que, pese al ostracismo público de su padre, ellas siguen manteniendo una relación cercana con el resto de la familia. Eso sí, con una clara línea roja: Andrés no cruza el umbral.

Eugenia de York y su marido, Jack Brooksbank
Eugenia de York y su marido, Jack BrooksbankGtres
La princesa Beatriz de York
La princesa Beatriz de YorkGtres

De hecho, el intento de esquivar cualquier coincidencia con él ha sido tan evidente que recientemente casi toda la familia dio plantón a la princesa Beatriz en el bautizo de su hija pequeña, Athena, celebrado la semana pasada en la capilla real del Palacio de St. James. Ni tíos ni primos acudieron a la cita. Solo su hermana Eugenia y algunos amigos cercanos, como el cantante James Blunt. Una ausencia colectiva que habla más alto que cualquier comunicado oficial.

Así, el almuerzo navideño de Buckingham volvió a demostrar que, en la realeza británica, incluso las celebraciones familiares funcionan como un tablero de ajedrez: cada movimiento cuenta, cada ausencia se interpreta y cada presencia manda un mensaje.