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¿Dónde están los Franco? Imponen la ley del silencio ante la exhumación

Silencio absoluto y perfil público cero es la consigna adoptada por los nietos del dictador desde que se decretara su exhumación inmediata

Silencio absoluto y perfil público cero es la consigna adoptada por los nietos del dictador desde que se decretara su exhumación inmediata.

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«Los Martínez Bordíu somos muy independientes», con esta frase Carmen, actual duquesa de Franco definía cómo eran las relaciones afectivas entre los hermanos. Una manera elegante de dar a entender que cada uno hacía su vida y, por lo tanto, que se veían poco. Hace años incluso llegó a puntualizar al preguntarle quien esto escribe cómo era Francis, el mayor de los varones: «Es el más listo, pero poco simpático», dijo. A su madre también la mostraba como una «mujer autónomo que le encanta viajar». Una afirmación avalada por la propia matriarca cuando contó su vida a la periodista Nieves Herrero. «Empecé a vivir al morir mi marido porque hasta ese momento siempre había dependido de alguien. De mis padres, de las institutrices, de Cristóbal...». Ese ir «cada uno a su aire» cambió en los últimos años cuando a Carmen Franco le diagnosticaron un cáncer irreversible. Entonces hubo quorum para que alguno de los hijos o nietos estuviera con ella. Cuando falleció hubo comentarios de que esa aparente unidad se iría al traste con el reparto del importante patrimonio que suponía la herencia. Los seis hermanos continuaron con ese pacto no escrito que suponía no facilitar información de ningún tipo. Y no hubo filtraciones de cómo había quedado el reparto. Ni tan siquiera cuando Carmen solicitó el ducado de Franco, que Francis quería para él, hubo declaraciones reivindicando lo que durante años consideraba suyo por ser a quien le habían alternado los apellidos al nacer. De todos los hermanos Martínez Bordiú, es el único que lleva el apellido Franco en primer lugar. Mantuvieron la misma línea de actuación con el decreto por el que el Gobierno de Pedro Sánchez aprobaba la exhumación del cuerpo de su abuelo del Valle de los Caídos. La norma que establecieron es que ninguno de ellos iba a dar titulares en ese sentido. Los representantes legales eran los encargados de hablar y Francis Franco se arrogó el papel de portavoz ante los medios. El resto se ha mantenido en silencio. Carmen Martínez Bordiú ya dijo en su momento que «nunca he hablado de política y ahora mucho menos». Y así zanjaba las futuras preguntas sobre cualquier cuestión que tuviera que ver con temas relacionados el ámbito político.

El resto de los hermanos –Mariola, Merry, Cristóbal, Arancha y Jaime–, menos aún porque su vertiente pública es inexistente. El único que ha mantenido ese perfil visible y suele acudir a convocatorias con photocall incluido es Jaime. En su caso también se han reducido esas apariciones en los momentos en que la exhumación era noticia del día. Su sobrino Luis Alfonso de Borbón, hijo de Carmen y del fallecido duque de Cádiz, sí tuvo mucha actividad en las redes sociales reivindicando su papel de biznieto de Franco, pero en los últimos meses también se ha unido a la línea de actuación de sus familiares.

El silencio impera entre los Martínez Bordiú. Ninguno acudió el 29 de septiembre a la convocatoria en el Valle de los Caídos en la que se pedía la participación masiva «si eres español de bien». En la misa dominical no hubo presencia de ningún miembro de la familia y esta invisibilidad molestó a muchos de los convocados. No entendían esa falta de apoyo. Pero, ¿cuál es la razón para que ninguno de ellos esté a la vista? Ni más ni menos que el mismo acuerdo al que llegaron cuando recibieron la herencia. Silencio absoluto y perfil público cero. Cada uno ha seguido con su vida pero lo más alejado posible de la repercusión mediática.

De Mariola se sabe poco. Se dedica al sector inmobiliario y promociones con varias empresas en las que también figuran su marido y sus hijos. Las únicas imágenes documentadas tienen que ver con temas privados. A principios de año fue madrina en la boda de Javier Ardid con Fernanda Estévez en México y en junio acudió a la inauguración del antiguo hotel Velázquez convertido en Bless Hotel Madrid.

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Merry reside en Miami y desde que murió su madre ha espaciado sus viajes a España. En esa ciudad se encuentra su hija Leticia, que se casó con el empresario y millonario Marcos Sagrera y la hizo abuela. Arancha tampoco ha tenido visibilidad y rehúye cualquier acto público. No tiene hijos y se dedica a la encuadernación y restauración. Cristóbal desapareció del mapa cuando se separó de José Toledo. También tiene como sus hermanos participaciones en empresas inmobiliarias. Carmen se instaló en Portugal y viaja a menudo a Francia donde vive Cinthya o a Madrid para estar con Luis Alfonso y los nietos.