Música

El clembuterol desquicia a Bieber

La adicción a este fármaco con el fin de lograr un cuerpo diez puede estar detrás del radical cambio de conducta que le ha llevado a la cárcel, ya que provoca trastornos en el estado del ánimo

De adolescente modelo en los mundos idílicos de Disney a sonreir desafiante en la ficha policial tras su detención y su puesta en libertad bajo fianza el pasado viernes. ¿Qué le ha pasado a Justin Bieber? Tiene que ver con las hormonas, pero no precisamente con las del crecimiento. Desde hace unos meses el joven ha sufrido una evidente transformación física y no sólo porque su legendario flequillo ya no le acompañe. En su conciertos mostraba un torso fibroso y musculado inédito en él. Pero el chico no se lo ha ganado a pulso en el gimnasio. O al menos no totalmente, ya que se ayudaba con clembuterol, un esteroide que acapara titulares un día sí y otro también en la prensa deportiva, ya que es uno de los más perseguidos por la Agencia Mundial Antidopaje y que también se usa para drogar a los caballos.

Más músculos

Bieber se hizo adicto a este esteroide tras conocer que los levantadores de pesas y los culturistas recurren a él para conseguir unos músculos más perfilados. Lo que ignoraba el cantante es que entre sus efectos secundarios, y de los más perniciosos, está el trastorno en el estado de ánimo, que se altera considerablemente llegando a episodios de ira, paranoia, excitación y cambios de humor repentinos que no tienen un desencadenante externo.

Según unos informes a los que ha tenido acceso el diario británico «Daily Mail», el clembuterol puede estar en el origen del comportamiento asilvestrado de Bieber, que le ha llevado en las últimas semanas a diluir su personalidad inmaculada en el alcohol y la marihuna, aficionarse a las carreras de coches ilegales y plantar cara a la autoridad antes de ser detenido. «Su físico ha cambiado en muy poco tiempo y su estado de ánimo le ha transformado en un ser muy errático que le lleva a cometer muchas payasadas», ha dicho una persona cercana a su entorno. Eso sí, por ahora no hay pruebas de que la policía haya encontrado esta sustancia en su cuerpo después del análisis toxicológico al que fue sometido tras su detención, aunque sí se ha filtrado que sus amigos le pidieron recientemente que ingresase en un centro de desintoxicación.

Mientras Bieber disfruta de su libertad bajo fianza en Miami, donde declarará ante un tribunal el lunes, ayer en Washington más de 13.000 personas pedían su deportación. «No es sólo una amenaza para la seguridad de nuestro pueblo, sino que también es una mala influencia para nuestros jóvenes» reza en la nota registada en la sección de peticiones de la web de la Casa Blanca, «We the People». Como inmigrante, Bieber es canadiense, se necesitan que 86.000 firmas para emprender una acción legal contra él para que regrese a su país de origen.