El pelo de Iker preocupa más que la goleada

La Razón
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Pasan de la «depre» al chiste en ejemplar superación, la Selección no pierde la esperaza tras el fiasco del partido contra Holanda. Supuso una noche tan triste como la de Hernán Cortés quemando sus naves, aunque éste sea un viaje de ida y vuelta. O revuelta, está por verse. Digerido aquel vergonzoso momentazo convertido en vía crucis futbolero, lo que ahora inquieta, frivolizando, es el pelo del capitán. Apurando lo que queda de mal trago y pendientes del partido que los enfrentará mañana a Chile, ya se comenta algo que resultó tan evidente como la aplastante derrota. Muchos descubrieron tras el humillante 5 a 1 el secreto mejor guardado hasta ahora por el portero de «La Roja»: su implante de pelo. Fueron dos realizados por el doctor López Bran hace un par de temporadas. El último coincidió con Navidad. Había reveladores claros capilares realzados por sus lógicos sudores que daban un aire ausente a su habitualmente serio semblante. Fue así como de los «ayes» pasamos a los «oes» alucinados ante semejante prueba de coquetería que le recomendó Sara Carbonero, obviando calvas tan ilustres como la de Di Stéfano en plena juventud. Gracias a la operación pudo incluso realizar un anuncio de un champú anticaspa –así es la vida– y Casillas vendió lo que sólo tenía y lucía gracias a la ciencia. Qué me van a contar a mí, teniendo la misma alopecia pero con diferente edad. La afición no deja de comentarle la abrumadora goleada holandesa –mejor olvidarla–, aunque confiamos en que superen ese bache que prodigó gestos circunspectos en toda la plantilla nacional y que incluso llegó a provocar una insospechada reacción de Maradona, que no se resiste a mantenerse en el «parnaso balompédico». Su «ya decía mi amigo Mourinho que Iker estaba en otra época» hundió un cierto rencor en la herida española, con lo bien que aquí se le trató en sus años blaugranas, cuando con Julio Iglesias y Plácido Domingo remató un concierto benéfico cantando a trío «Caminito que el tiempo ha borrado». Él prefiere ensalzar a Fidel Castro y a otros dictadores de Hispanoamérica que comprender este bache de los aún campeones del mundo, en quienes seguimos confiando. Tanto es así que Toño Sanchís, mánager de Belén Esteban, ha lanzado un oportuno CD con himnos alegóricos de la Selección, desde el «A por ellos...» al «¡Y viva España!», de Manolo Escobar, e, incluso, una batucada de lo más carioca proclamando que «vamos a ganar». Ojalá no se equivoquen y la canción resulte profética. A Toño, como a Casillas, nadie le toma el pelo –más bien se lo traspasan–.