Redes sociales

Marta Pombo responde a las críticas sobre su físico

La influencer reivindica el derecho a no estar bien

El nuevo look de Marta Pombo.
Marta PomboGtres

Marta Pomboha decidido mostrarse exactamente como está: cansada, sobrepasada y, sobre todo, humana. La menor del clan Pombo atraviesa una etapa compleja marcada por la maternidad y la ansiedad, y ha querido compartirlo sin edulcorantes, incluso cuando eso implica enfrentarse a comentarios incómodos.

Todo comenzó con un vídeo aparentemente cotidiano: Marta entrenando. Entre los mensajes de apoyo, uno destacó por su tono hiriente. "Para lo que te machacas no tienes tipo", escribió una usuaria. Lejos de ignorarlo, Marta respondió con una mezcla de ironía y honestidad que ha resonado entre sus seguidores. "Gracias, Cristina, por su humilde opinión", empezó, antes de explicar lo que hay detrás de ese cambio físico que algunos se apresuran a señalar.

María Pombo junto a sus hermanas Lucía y Marta, además de Gabriela Toral
María Pombo junto a sus hermanas Lucía y Marta, además de Gabriela ToralGtres

"Estoy pasando por un piquito de ansiedad porque no descanso nada", confesó. Sus hijas atraviesan una fase especialmente exigente -dientes, virus, noches interrumpidas- que ha alterado por completo su rutina. El resultado: agotamiento, desajustes emocionales y una relación más complicada con la comida. "Lo pago con la comida. Yo también lo he notado", admitió, sin dramatizar pero sin esconderse.

Lejos de caer en la autocrítica feroz que tantas veces domina las redes, Marta lanza un mensaje distinto: paciencia. "Intento no machacarme porque es temporal", insiste. Una frase que repite casi como un mantra, también cuando habla del insomnio que la acompaña incluso cuando sus hijas logran dormirse. "Mi cerebro entra en fase desfase", explica, describiendo esa ansiedad silenciosa que convierte la noche en un bucle de pensamientos.

Empatía

En paralelo, su discurso ha evolucionado hacia algo más colectivo. No se trata solo de ella. En sus palabras hay un intento de tender la mano a otras mujeres que atraviesan etapas similares. "Si no te sientes tú misma, no pasa nada", afirma, desmontando la narrativa de control absoluto que domina el bienestar contemporáneo. Frente a la exigencia constante, propone algo más radical: aceptación.

En ese equilibrio entre exposición y refugio, las redes sociales juegan un papel ambiguo. Son, al mismo tiempo, el espacio donde recibe críticas y el lugar donde puede desahogarse. Una válvula de escape que, como ella misma deja entrever, resulta casi terapéutica en medio del caos.

Mientras tanto, la tormenta doméstica continúa. Noches sin dormir, "taquicardias", llantos infantiles y una sensación de desborde que cualquier madre reconoce. Pero también una certeza: todo pasa. Marta Pombo no está intentando ser un ejemplo perfecto, sino un reflejo honesto de lo que significa atravesar una mala racha sin perderse del todo en el intento.