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La selección de rugby, los nuevos cuerpos del deseo frente a la decadencia futbolística
El equipo aglutina varios hombres que bien podrían ir a las Olimpiadas o desfilar sobre una pasarela. De hecho, algunos ya han hecho sus pinitos como modelo

Hubo un tiempo en el que los rostros más icónicos del deporte rey extendían su dominio mediático más allá del verde césped de los campos. Xabi Alonso, Fernando Torres, Fernando Llorente, Raúl González, Gerard Pique o incluso Iker Casillas se convirtieron en mitos incluso para quienes no se encontraban entre los aficionados al fútbol, incluidas las quinceañeras que empapelaban sus habitaciones con pósteres de la selección sin haber pisado un estadio en su vida.
Un reclamo que las marcas aprovecharon para convertirles en protagonistas de cientos de campañas publicitarias. La selección estaba en todas partes, en cada valla o marquesina, y no hacía falta saber qué es un fuera de juego para conocer a los ídolos de todo un país, cuyo físico agraciado, por qué no decirlo, ayudó a elevarlos a los altares.
Hoy, el paradigma parece estar cambiando y en las conversaciones de los que se fijan más en los deportistas que en el deporte apenas suena el fútbol. Ahora, la disciplina que engloba a los cuerpos del deseo de las nuevas generaciones es el rugby. Lamine Yamal y Marc Cucurella tendrán su público, seguro, pero no tienen nada que hacer contra Edu López, Manu Moreno y Jeremy Trevithick, algunos de los jugadores de la selección española de rugby 7 (seven).
El equipo aglutina varios hombres que bien podrían ir a las Olimpiadas o desfilar sobre una pasarela. De hecho, algunos como Manu Moreno -expareja de Jessica Goicoechea-, o Jeremy Trevithick también han hecho sus pinitos como modelo, y junto a Edu López y Tobi Sainz-Trápaga Devoto han protagonizado un estético reportaje para la revista “Valús Magazine”, un magacín italiano de moda, estilo de vida, belleza y cultura contemporánea.
La community manager de la formación deportiva ha jugado un papel fundamental a la hora de que sus jugadores protagonicen las fantasías de la mitad - incluso más- de sus seguidores en redes sociales. Sus publicaciones no buscan goles, sino suspiros, y el público responde.
Sabe lo que la gente quiere ver, y se lo da, con publicaciones en las que juega entre lo deportivo y el erotismo. De hecho, entre los comentarios se cuelan más mensajes sobre el físico de los adonis del rugby que de los aficionados debatiendo jugadas. “¿Alguno soltero?”, se atreve a preguntar con ironía una de las usuarias, casi ejerciendo como portavoz de una comunidad que late al ritmo de tackles.