Fran Álvarez, a la caza de platós

El ex de Belén Esteban ya tiene representante
El ex de Belén Esteban ya tiene representante

Las esperaban –esperábamos– como agua de mayo regeneradora de la alicaída actualidad donde ya todos reconocen que Adriana Ugarte ha superado la belleza de Amaia Salamanca, que no pasa de fría cara bonita. Es el rostro del momento y por eso Rosa Clará, siempre ojo avizor, la lleva de reclamo emparejada a Úrsula Corberó para hacerlas desfilar el martes con su nueva colección: Aire. La catalana podrá confirmar o desmentir qué hay entre ella y Andrés Velencoso; pues parece que las sinuosas redondeces de esa barcelonesa tan «pin-up» no sólo entusiasman en Italia, donde rueda una serie, sino también al que es nuestro mejor modelo con Kortajarena: Velencoso. Eduardo Sayas busca reemplazarlos pero no encuentra a nadie con tanto empaque e internacionalidad. La juventud de Úrsula desbancó el sólido estrellato de Kylie Minogue, a quien conocí años atrás, cuando fue estrella en el «Crillón» parisiense de Tous –firma que ya no mantiene esa línea impactante que iniciaron Arancha Sánchez- Vicario y Eugenia Martínez de Irujo– .

Voy a lo de Fran. Al presunto ofrecimiento de sus primeras declaraciones nada menos que a tres revistas, incluida «Lecturas», tan adicta a la rubia televisiva. Costaba creer que las publicarían incluso dulcificadas. Pero no aparecieron en ninguna de las publicaciones que los miércoles recogen la actualidad del corazón. Desilusión, escame y sospechas de qué habrá pasado. Muchos malpensaron que o el texto no tenía suficiente gancho o que alguien lo habría comprado para meterlo en un cajón y dejar en paz a esta Belén que promete la de Dios es Cristo –y de ella cabe esperarlo– si la Campanario cumple la amenaza de querellarse contra ella reclamándole 400.000 euros ante la indiferencia, aceptación o pasotismo de un Jesulín de Ubrique que no se caracteriza por jugársela. Sólo lo hizo ante el toro, ahí hasta arriesgó el pellejo pero da capotazos cuando se trata de posicionarse a favor de una o de otra. No sabe prodigarles una larga cambiada o metérsela hasta el puño que es lo supremo a la hora de rematar.

Fran encajó bien lo que podría ser frustración. O acaso pensó que así se quitaba un peso de encima ahora que hasta tiene representante –la rubísima Pilar Yuste– para que lo lleve de plató en plató. Pero como está experimentada y hasta escarmentada por cómo acaba de sufrir a Mónica Pont y sus desvaríos profesionales, antes de admitirlo en su cuadra quiso conocerlo familiarmente y durante cinco horas debatió con sus padres. Acabó convencida y encantada especialmente viendo la disposición del hasta ahora silencioso ex de someterse a cualquier interrogatorio por pertinente que sea. Tiene para contar y quizá así se quite la espina de ver trucados los textos periodísticos que el director de «Lecturas» desechó porque lo mismo ya había sido contado en «¡Qué me dices!», que sigue imbatible y dando caña. Belén no dice nada, sonríe con su nuevo ímpetu bastante frenado y los ve aprovecharse dispuesta al contraataque.

«Es que nosotros tenemos patrimonio propio y Fran nunca vivió de ninguna mujer». Fue la afirmación hecha por sus padres ante quien desde ahora guiará al ex que parece más lanzado que en sus años matrimoniales. Hay ruptura estimulantes, o tal parece.