José Manuel Zapata: «Procuro hacer locuras todos los días»

–«Operazza». Un disco de ópera a ritmo de jazz. ¿Una locura?

–Una locura muy fresca. Procuro hacer varias todos los días. Y según mi mujer, lo consigo. También van canciones de los años 40. Y otras.

–¿Qué cree que diría Rossini si lo escuchara?

–Era un cachondo: creo que le divertiría.

–Canta tangos, jazz, monta un «show» con Ara Malikian. Le importa poco la opinión de los puristas, ¿no?

–Antes me importaba algo; ahora, nada. No tengo miedo a casi nada.

–Lo suyo es experimentar...

–Me gusta divertirme, y para eso hay que hacer cosas nuevas. No está todo inventado, y aunque lo estuviera, yo hago como que no me entero.

–Su vida, en los últimos años, ha sido un cúmulo de primeras veces. ¿De qué está virgen?

–De casi nada. Sólo me queda montar en globo, ja, ja, ja.

–El disco es a beneficio de un comedor social de Carabanchel. ¿Quiere ir al cielo?

–Yo me quiero quedar en la Tierra siempre. Quiero ser inmortal. Los artistas recibimos tanto de la gente que estamos obligados a dar. Es un deber y un placer.

–La solidaridad siempre es escasa...

–En España hay mucha solidaridad, pero demasiados problemas.

–Dicen que si nos hubiéramos comportado éticamente, no habría crisis...

–Y si mi abuela tuviera ruedas, sería una bicicleta. Con ética no existiría nada malo, ni guerras, ni hambrunas, ni...

–¿A qué le es infiel constantemente?

–A mí mismo. Por ejemplo, cuando estoy a dieta y me como un bocadillo.

–Dice Boadella que le tiene pánico a los imbéciles. ¿Y usted?

–También. De mis enemigos me libro yo, de los tontos que me libre alguien. Ahí necesito ayuda.

Aznar parece un tenor en busca de ópera...

–Sí, busca una ópera, pero desafina, falla en los agudos.

¿Qué ópera le parece ideal para él?

–Yo le veo cantando «Una furtiva lágrima».

–Yo, en «El barbero de Sevilla».