Corinna,la gran conquista de Schumacher

Michael Schumacher y Corinna Betsch se conocieron en una pista de carreras, pero no cómo le hubiera gustado al heptacampeón del mundo. Su actual mujer era por aquel entonces novia de otro piloto, Heinz Harald Frenzten, amigo y compañero de «Schumi», ya que ambos representaban a una generación de pilotos alemanes que iban directos a la Fórmula-1. Los dos pertenecían a la disciplina del fabricante de coches Merceces, que se hacía cargo de los gastos que suponía tener una cantera de jóvenes pilotos. Ambos competían en categorías inferiores y su aterrizaje en la categoría reina del automovilismo se produjo con una diferencia de tres años. Corinna mantuvo una relación de cuatro años y medio con Frentzen hasta que Schumacher por fin pudo conquistarla. En aquellos años, nada hacía prever que alguno de los dos se convertiría en el mejor piloto de la historia. Schumacher posee hoy siete títulos mundiales mientras que Frentzen, que se mantuvo en la F-1 desde 1994 hasta 2003, apenas logró tres victorias y dos «pole positions» en equipos como Sauber, Williams y Prost GP. Desde entonces, Michael y Corinna han sido inseparables e incluso su mujer ha sido, siempre con discreción, una habitual en los circuitos de medio mundo. Contrajeron matrimonio en 1995 y desde entonces han sido inseparables. Ahora libran su batalla más dura en un hospital de Grenoble.

Los dos han formado una pareja que siempre ha navegado bien en el difícil equilibrio de la discreción, pero su elevado nivel económico y tren de vida ha sido objeto de la Prensa más sensacionalista de Alemania. La presión fue tal que cuando Michael fichó por Ferrari decidió trasladar su residencia a Suiza. Con esta medida, el piloto de Fórmula-1 pasaba de pagar unos 12 millones de euros al fisco a uno solo. Al contrario que en España, aquello no fue muy criticado como suele ocurrir en nuestro país. En primer lugar vivieron en una «modesta» residencia (en relación al entorno) pero poco más tarde rompieron los esquemas al adquirir una gigantesca villa en Gland, en pleno lago Leman que alberga, además de una mansión con más de 1.400 metros cuadrados, un rancho en el que Corinna ejerce una de sus aficiones: la equitación. El hobby pronto se convirtió en todo un negocio para los Schumacher, por supuesto con ella a la cabeza. En las instalaciones de Horse Blanket, multimillonarios de todo el mundo pueden adquirir caballos, programas de entrenamiento para equinos, cuidados, etc. No sólo están establecidos en Suiza sino también en Estados Unidos. Michael monta bien y para colaborar en la promoción de la empresa de su mujer realizó en 2009 una exhibición en Oklahoma durante un festival.

Dos hermanas enfrentadas

Ella aboga por la máxima discreción, sin embargo, durante años se vio atrapada por el huracán mediático provocado por su cuñada, Cora. La mujer del hermano de Michael, Ralf (también ex piloto de Fórmula-1 que pasó con más pena que gloria por la categoría reina aunque no haya que restarle méritos), ex modelo, es conocida por sus escándalos y por estar constantemente en los medios de comunicación, sobre todo en los de la Prensa del corazón, que intentó enfrentarlas y por un tiempo lo logró, tanto, que ambos hermanos tuvieron varios enfrentamientos. Incluso, Ralf debió deshacerse de unas acciones que había adquirido en una compañía dedicada al sector del porno.

En Alemania, para muchos Corinna es la elegante y para la mayoría Cora es, sencillamente, vulgar. El contrapunto perfecto para los programas de corazón. El matrimonio se ha enfrentado a varios momentos muy duros como los vividos en 1999 y 2003. El primero se produjo en el circuito de Silverstone, Inglaterra, donde Michael sufrió un grave accidente que le produjo la rotura de una pierna y decir adiós a aquella temporada. El impacto resultó muy violento y los primeros momentos estuvieron llenos de incertidumbre.

El segundo se produjo años después, ya con Michael en plena efervescencia y con cinco títulos ya en el bolsillo. Durante el Gran Premio de San Marino, su madre Elisabeth, de 55 años, sufrió una hemorragia interna y debió ser internada en un hospital de Colonia. Ambos pilotos la visitaron el sábado por la tarde nada más terminar la sesión de clasificación y regresaron por la noche para tomar parte en la carrera del domingo. Esa misma mañana se conocía el fallecimiento y a pesar de todo, los dos hermanos disputaron el Gran Premio. Fue la victoria más triste de Schumacher, que nada más cruzar la meta, ponía rumbo a Alemania otra vez. La relación con su madre no era del todo buena, ya que el mayor de los hermanos no aprobaba, tras el divorcio de sus padres, que ella estuviera unida sentimentalmente a un chico con la misma edad que Michael.

Siempre en el límite

Schumacher decidió retirarse de la competición en 2006 y desde entonces se dedicó a su familia. En 2009 volvió a dar un susto tras caerse de una moto durante unas tandas de entrenamiento en el circuito de Cartagena y fracturarse varias costillas. En 2010 regresaba a la Fórmula-1 de la mano de Mercedes, pero la aventura no salió como esperaba. Finalmente, en 2012 decidía abandonar la alta competición. El alemán siempre navega en el límite en cualquier actividad que practica. En varias ocasiones se le vio llegar a los circuitos subido en una Harley Davidson, lo que no gustaba demasiado a sus jefes, ya que podía poner en peligro su participación en la carrera ante cualquier incidente en el trayecto del hotel a boxes. Y es que el infortunio ha estado presente en la vida de Michael tanto para bien como para mal. Debutó en la Fórmula 1 debido a la pena impuesta al piloto francés Bertrand Gachot tras un incidente con un taxista londinense que le impidió correr en el Gran Premio de Bélgica cuando era titular en el equipo Jordan. Gracias a esto, Schumacher fue llamado para sustituirle. Desde entonces, ya no se bajó más de un monoplaza, sobre todo porque Flavio Briatore (el mismo que fichó a Fernando Alonso) le echó el ojo para la escudería Benetton. Ahí cambió la vida de Michael para siempre.