Douglas: «Tenía tanto dolor que me alegré cuando me diagnosticaron cáncer»

El actor aterrizó en Cannes muy sonriente y saludando a la Prensa, que se interesó por su estado de salud y su lucha interminable contra un cáncer de garganta que le ha apartado de los focos

Michael Douglas
Michael Douglas

Durante el pasado 20 de mayo, en la conferencia de prensa que dio en Cannes con motivo de la presentación de su nuevo filme, «Behind the Candelabra», Michael Douglas rompió a llorar emocionado. Sus lágrimas eran de agradecimiento hacia el director Steven Soderbergh, que retrasó el rodaje mientras Douglas batallaba contra su cáncer de garganta.«Fue justo al final del tratamiento cuando me ofrecieron este bello personaje», dijo Douglas, que a sus 68 años muestra una sensibilidad de la que no alardeaba en el pasado. «Estaré eternamente agradecido a Steven, a Matt Damon y al productor Jerry Weintraub», matizó. Sin cuestionar nunca su existencia, el protagonista de «Behind the Candelabra» asegura que no ha sentido un cambio espiritual en su forma de pensar porque «cada uno juega sus cartas como puede, yo creo que he apostado bien. Unas veces he ganado y otras perdí, pero desde luego no pienso quejarme de la vida que he tenido. Ahora mismo me encuentro en un momento de evaluación. Me enfrento al cáncer día a día y me mantengo muy filosófico ante mi situación. Soy optimista y tengo esperanza». Ocho de cada diez cánceres de garganta se desarrollan en fumadores, según The American Cáncer Society. Los de lengua y garganta poseen un alto porcentaje de cura, aunque los efectos secundarios suelen durar mucho. En su caso se complicó más, ya que tardaron 9 meses en diagnosticárselo. Él sabía desde el principio que algo iba mal. Le suministraban ingentes cantidades de antibióticos pero, como expresó en el pasado: «Tenía mucho dolor. Que me lo desvelaran hizo que aquel fuese un buen día». A pesar de todo, reconoce que «lo que realmente me sorprendió de la enfermedad fue descubrir el mundo del cáncer, la unión entre los pacientes y los supervivientes, la conexión que se crea y la necesidad que uno tiene al padecerlo de escuchar sus historias. Es realmente maravilloso compartir tiempo con ellos, se han convertido en uno de mis motores».

En «Behind the Candelabra», filme basado en el libro del amante de Liberace Scott Thorson, Douglas asegura que «tenía ganas de hacer esta película porque me gustó la historia. Es cierto que en los últimos años he trabajado poco porque prefería pasar mi tiempo con Catherine Zeta-Jones y los niños. Lo más importante para mí en este momento es tener salud. Algunas veces la gente pasa más tiempo siendo agradable con los desconocidos que con la gente que está cerca de ellos. Hacemos grandes esfuerzos por tener una buena relación con un extraño mientras que no hablamos con la persona que comparte nuestro techo».

Protagonista de títulos inolvidables como «Acoso», «Atracción fatal» o «Wall Street», el actor se convirtió en el arquetipo de hombre víctima en manos de vampiresas que lo utilizaban: «Fue un momento de mi vida en el que me encontraba confundido, pero nunca volqué mi personalidad en el cine como hizo mi padre, que estaba siempre dispuesto a explotar. Como actor, es importante mantener separadas la ficción de la realidad aunque a veces nos engañen». En Hollywood brillan cada vez menos estrellas de carne y hueso con las que el público sueña y se identifica. Michael Douglas tiene esa cualidad: se trata de un seductor en quien el espectador siempre supo que podía confiar. Respetado como pocos, pertenece a una generación de intérpretes de los que ya no surgen en la industria. Su determinación y su indiscutible energía lo convertirían en estrella de Hollywood desde que apareciera en los setenta en la serie de televisión «Las calles de San Francisco». Douglas reconoce que está viviendo una gran oportunidad profesional y en parte se lo debe al cáncer. «Siempre he sido de los actores que saltaba sobre un proyecto en cuanto se lo ofrecían, pero en estos dos años de descanso obligado de mi profesión llegaron tan buenos guiones a mi mesa que he podido elegir».

En «Behind the Candelabra», que se estrena este sábado en Estados Unidos en la cadena HBO, Douglas interpreta a un artista homosexual en un papel que puede ser uno de los mejores de su carrera: «Mis personajes hasta ahora eran más oscuros, más grises». Algo que cambia por completo con este papel. «Steven Soderberg me habló por primera vez de "Liberace"en 2000, durante el rodaje de "Traffic". Entonces pensé que me estaba vacilando», confesó Michael, que conoció a Liberace a los doce años junto a su padre Kirk en su casa de Palm Spring. «Él iba en un Rolls Royce descapotable y la luz rebotaba en sus joyas. Era un tipo encantador», asegura. Incluso desvela que las escenas con Matt Damon también fueron épicas. Asegura que tras el primer beso con Matt, «nos sentimos más cómodos». Según sus propias palabras durante el Festival, no ensayaron nunca las escenas de cama, pero eran conscientes de que ese día iba a llegar. La implicación de Douglas por el proyecto pasa también por la experiencia personal con su hermano.

Renacido

El futuro después de tanta negrura se presenta colorido. «Tengo muchos proyectos. Quiero abrazar este nuevo periodo de mi carrera. Ahora voy a interpretar al presidente Ronald Reagan en "Reikiavik", acabo de terminar una comedia titulada "Las Vegas"y me espera un filme con Rob Reiner donde compartiré protagonismo con Diane Keaton. Tengo una edad en la que quiero probar cosas nuevas, diferentes de todo lo que he hecho hasta ahora».

Tras el cáncer, Michael Douglas siente que ha renacido. «Estoy empezando otra vez. Lo que he vivido con la enfermedad y luego interpretando a Liberace me ha dado la confianza para tomar otro rumbo». Confía en que todo pasa y que sólo sucede por una «retribución kármica», debido a tanto tiempo de éxito en su dilatada carrera.

Su mujer, pendiente de la nueva medicación

En su reciente aparición en el Festival de Cannes, Michael Douglas sí respondió a los medios sobre el internamiento de su esposa, Catherine Zeta-Jones, en una clínica psiquiátrica por segunda vez. «Está haciendo un gran trabajo para mantenerse equilibrada. Estoy orgulloso aella», aseguró Apublicaba las fotos de la actriz saliendo de la clínica donde, según su representante, habría vuelto para un tratamiento como parte de su compromiso con la gestión de su bipolaridad diagnosticada en 2011. Con gafas de sol, el pelo recogido en una coleta y señales visibles de cansancio, Catherine abandonó la clínica intentando pasar desapercibida. Según el propio equipo que la atiende, su estancia reciente de un mes se organizó para que los médicos pudieran monitorizar sus medicamentos. Éste es su segundo internamiento tras estar ingresada durante cinco días en el centro de desintoxicación en un hospital en New Canaan, Connecticut, en 2011.