Jose María Manzanares: : «Mi mujer nunca me pedirá que deje de torear»

El matador habla a LA RAZÓN de su faceta como modelo, de su esposa, la paternidad y los toros

«Como torero soy  un poco vanidoso. Me gusta ir bien vestido... Cuido mi imagen, controlo los detalles minuciosamente»
«Como torero soy un poco vanidoso. Me gusta ir bien vestido... Cuido mi imagen, controlo los detalles minuciosamente»

Es uno de los hombres más atractivos del panorama español. Su sensualidad es proporcional a su pasión por los toros. José María Manzanares triunfa por igual, dentro y fuera de los ruedos. Su elegancia como torero le ha llevado a posar para las grandes publicaciones y firmas: es el protagonista junto a Kate Moss de la nueva temporada primavera/verano de Givenchy y el pasado martes presentó en Ginebra las novedades de la firma de relojería de alta gama IWC. A los modelos les ha salido un competidor sin parangón...

–¿Ha pensado en algún momento en cambiar el capote por la moda?

–La verdad es que no. No soy modelo ni me dedico a ese mundo. Soy fiel a mí mismo y a mi personalidad, me siento torero y no soy nada más que eso. No me planteo la vida haciendo otra cosa que no sea torear, toda la felicidad que me da este mundo es imposible que me la pueda aportar otra profesión. Si intereso a alguna marca me gusta que sea por mi profesión y por lo que realmente soy, torero.

–¿Se prepara de alguna forma especial?

–Simplemente me preparo para ser torero. No hago nada a parte de esa preparación aunque ésta es muy fuerte. Físicamente necesitamos tener fortaleza para estar delante del toro y, luego, mentalmente porque hay que aguantar situaciones límite.

–Pero ¿qué tenéis los toreros que todos termináis posando como modelos?

–No es simplemente por la imagen. Las marcas que buscan a los toreros quieren a una persona que diga más por lo que representa que por lo que es físicamente. El torero se enfrenta de verdad a la vida, a lo que viene y la afronta con serenidad e inteligencia...

–¿Hay vanidad en el mundo del toro?

–Quizá un poco sí... pero porque el toreo es muy estricto a la hora de vestir. Somos muy cuidadosos con este tipo de cosas. Cuando toreo, me gusta ir bien vestido con mi traje de luces. Me preocupo mucho de los colores del bordado... Como torero yo sí soy lo soy un poco... Cuido mi imagen, controlo los detalles minuciosamente porque un traje de luces representa mucho, al fin y al cabo te vistes para lo que más amas.

–Y ¿por qué o quién sería capaz de dejar esa vida que idolatra?

–Sólo me retiraré cuando deje de disfrutar, cuando deje de sentir lo que siento ahora, y cuando mi cuerpo no tenga el físico o la cabeza no me dé para soportar las tensiones.

–¿Y su familia?

–La familia influye, pesa mucho porque los quieres y sabes que te estás jugando la vida, pero así es la vida de un torero. Hay que ser capaz de dejar a un lado a la familia y dedicarte a lo que amas. Es muy complicado... Aprendes a afrontar la profesión sin que te afecte tu vida personal.

–Pero si su mujer le pidiera que abandonara...

–Creo que no me lo pediría, sabe perfectamente lo que siento. Ellos me dicen que lo pasan muy mal y que pasan mucho miedo, pero saben que es mi vida, que es la que amo, a la que me dedico...

–Y con una vida tan ajetreada, ¿hay espacio para ellos?

–Estamos continuamente en contacto por el móvil. En cuanto tengo tiempo voy a Alicante o vienen ellos a verme a Salamanca o Andalucía donde me concentro en el campo. Me meto en una finca y no salgo para nada, me dedico a entrenar durante dos o tres meses e intento evadirme del mundo, es muy duro.

–¿Por eso viaja con un psiquiatra?

–Es un gran amigo, me ayuda mucho a gestionar el miedo, la presión, los nervios, a despreocuparme de lo que existe a mi alrededor. El mundo del toro requiere un sacrificio muy grande, lo aprendí de mi padre.

–Usted lo será por segunda vez en abril, ¿está viviendo su mejor momento?

–Estamos muy emocionados. El nacimiento de mi hijo José Mari fue un regalo del cielo y el de la pequeña Julieta en abril también lo será.

–¿Te gustaría que siguieran sus pasos?

–Que sean lo que quieran. Si es torero le ayudaré y si decide ser bailarín, también. A mí se me dio plena libertad y quiero que mis hijos también la tengan. Lo importante es que sean felicies y que hagan lo que les gusta.

–Es atrevido en los ruedos pero reservado con su vida privada, ¿huye de la fama?

Sí, no me gusta que se conozca mi vida personal. Intento proteger a mi familia y a mi gente. Es como mejor se vive y como más tranquilo se está.

–Aún así, es famoso fuera de los círculos taurinos.

–Si la fama llega es gracias a lo que soy como torero, no a lo que puedo ser fuera. Lejos de los ruedos soy una persona normal.

Modelo de éxito

Su afición a la relojería es heredada de su padre y, sobre todo, de su abuelo, a quien le apasionaba este sector. Así, Manzanares aprecia el gusto de la marca IWC, una de las de mayor prestigio del sector. Cuenta que cuando le llamaron para ser el embajador de su nueva colección Ingenieur no se lo pensó dos veces: «La relación con IWC es extraordinaria, siempre me he sentido muy cómodo. Es una sinergia: ellos cuentan conmigo a la hora de presentar nuevas colecciones y yo los invito a a mis corridas más importantes».