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Makoke sobre Matamoros: “Tenemos que hablar y llegar a un acuerdo”

Se enfrentan por los muebles de su casa en La Finca y por la responsabilidad de una deuda millonaria con Hacienda

Un año y tres meses después de su sorprendente separación, tras veinte años de convivencia y una hija en común, Kiko y Makoke continúan con su particular guerra televisiva, económica y personal.

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La pareja se separaba a principios de agosto de 2018, cuando Makoke tenía conocimiento de que su marido había ayudado económicamente a una mujer a sus espaldas. La pareja afirmaba que no había posibilidades de reconciliación pero que ambos tenían la intención de mantener una buena relación por el bien de su hija y “por el amor que nos hemos tenido durante veinte años”. La pareja ya atravesaba una crisis al descubrir Makoke que Kiko mantenía una relación extra conyugal que trataron de superar casándose por lo civil, después de 18 años de convivencia.

El colaborador entonaba el mea culpa y confirmaba que Makoke era el amor de su vida y que el único culpable de la ruptura era él. Pero lo que parecía una separación amistosa derivaría, pocos meses después, en una guerra cuando Makoke salió de la casa de Gran Hermano, a la que se mudó nada más separarse. Allí, en Guadalix de la Sierra, iba a conocer a más íntimamente a Tony Spina, con quién comenzaría una relación sentimental tras la experiencia del concurso.

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Durante todo el encierro en Guadalix de la Sierra, Kiko Matamoros había defendido a capa y espada a la madre de su hija Ana contra quiénes la atacaban por su concurso y la culpaban de las malas relaciones familiares de Kiko con el resto de sus hijos. El colaborador siguió viviendo en el domicilio conyugal, por un acuerdo entre ambos que confirmaba la buena sintonía que aún existía, hasta que Makoke fue expulsada tras dos meses de encierro televisivo.

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Fue entonces y tal como desveló la modelo malagueña, cuando al regresar al hogar se encontró con algo que jamás hubiera imaginado: “Kiko se había llevado varios cuadros y muebles de la casa”. Entre ellos, los sofás del salón y un mueble diseñado por Joaquín Torres que el reconocido arquitecto les había regalado por su boda.

La malagueña, sorprendida al no ver a su ex en la gala de expulsión y enfadada tras ver que se había llevado cosas sin su permiso de la casa, se decidió a conceder una entrevista desvelando todos los detalles de su separación. Por aquel entonces, descubría además los rumores que relacionaban a Kiko con Sofía Suescun, su compañera de plató en GH VIP y las relaciones entre ellos se enturbiaban a medida que iban rehaciendo sus vidas. Kiko y Sofía Suescún negaban la relación pero no tenían reparos en mostrar su complicidad en público y Makoke empezaba a dejar ver que lo que empezó como una bonita amistad en la casa con Tony Spina, se había convertido en algo más.

Pero los problemas entre ellos no habían hecho más que empezar y fue el hijo de Makoke, Javier Tudela, quién adelantaba un nuevo episodio en el conflicto: “Por culpa de Kiko, le han derivado a mi madre la deuda que él tenía con Hacienda”. Makoke saldaba lo que le quedaba de su deuda personal con el fisco, de trescientos mil euros, con el dinero obtenido en GH DÚO, según declaró a los periodistas que la fotografiaron entrando en una oficina de la Agencia Tributaria. Aún no sabía que Hacienda iba a reclamarle poco después, la deuda de un millón de euros que se le atribuía, hasta entonces, a Kiko.

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Pero de nuevo iba a ser un tema económico, el mismo motivo que había provocado la ruptura, el que iba a generar la guerra sin cuartel entre la que fuera una de las parejas más estables del panorama televisivo. En abril de 2019, cuando ya Makoke no ocultaba su noviazgo con Tony Spina y Matamoros se dejaba ver con atractivas jóvenes con las que decía sentirse muy a gusto, saltó la noticia en la revista Semana: Kiko Matamoros había desviado su deuda con Hacienda superior al millón de euros a su ex mujer.

El colaborador justificó su decisión sin mostrar el más mínimo arrepentimiento y asegurando que “es una deuda contraída por los dos. Se han gastado todo lo que yo he generado en 20 años de trabajo (Makoke y su hijo, Javier Tudela) en viajes, casas, coches, fiestas...no pienso dejarle ni un duro a Makoke y menos a su hijo. Un caradura que me insulta y que se quede con 750.000 euros el día que se muera su madre. Un dinero que es mío y que me lo he currado yo. Que venda las casas que tiene a su nombre y que he pagado yo y que así liquide la deuda. Y si no lo hace que las saque a subasta Hacienda”.

Tras estas explosivas declaraciones y a la espera que Hacienda se pronuncie sobre la responsabilidad y titularidad de la deuda, la situación que atraviesa la ex pareja es complicada. Makoke, podría quedarse sin las dos casas: la de Majadahonda comprada tras la separación del padre de su hijo, Javier Tudela y la otra, la más valiosa, situada en Pozuelo de Alarcón, que fue adquirida hace años cuando Matamoros era uno de los colaboradores mejor retribuidos de la televisión.

Y es precisamente en esta lujosa vivienda de 500 metros construidos, donde residieron hasta su polémica separación, dónde se encuentran los objetos y muebles que Matamoros reclama a Makoke y que la modelo, por el momento, se niega a entregar. La colaboradora de “Viva la Vida” justificó, en su momento, que no estaba dispuesta a entregar más muebles a su ex “porque los necesito y él no, ya que vive en un hotel”. Sin embargo, ahora que el colaborador ha alquilado una nueva casa en la que convive con su nuevo amor, Marta López Álamo, nos hemos puesto en contacto con Makoke para saber si la nueva circunstancia en la vida de su ex, le ha hecho cambiar de opinión.

Aunque Makoke no ha querido entrar en detalle en el nuevo conflicto familiar asegura que “lo tendremos que hablar y llegar a un acuerdo. No es que me niegue a darle algunas cosas pero tal y cómo se comporta conmigo, atacándome sin parar... Además, hay cosas que reclama en las que no estoy de acuerdo. No quiero entrar en más detalles, espero que lo comprendas.”