Pilar Boyero: «Yo le hago el boca a boca a la copla»

–«El derecho de la pasión». Hábleme de ese derecho...

–Es el derecho a vivir, a llorar y reír, a amar, odiar y sufrir. Es incluso el derecho de las folcklóricas a mercadear con ella.

–Usted es muy pasional...

–Sí, practico mucho. Cada día me levanto buscando mi pasión.

–¿Cuál es la más fuerte?

–En mí, la copla. Yo le hago el boca a boca a la copla hasta que reviva.

–¿La pasión ciega o ilumina?

–Primero ciega y luego ilumina. Nada se puede hacer sin sufrir.

–Dicen que el amor puede ser eterno, pero la pasión mengua con los años...

–La pasión sexual es fugaz: «Llega a ser rutina/ la caricia más divina», como cantaba la Jurado.

–«Sólo es libre quien sabe dominar sus pasiones», dijo Horacio.

–Lo es quien sabe disfrutar de sus pasiones. Yo lo intento con frenesí.

–¿Ve a España falta de pasión o...?

–La veo muy escasa de pasión, conformista, quieta.

–Su recital será un repaso a la copla y al flamenco. ¿Algo para Artur Mas?

–Un fandango que dice: «Aunque me voy, no me voy; aunque me voy, no me ausento; aunque me voy de presencia, me quedo de pensamiento».

–¿Y qué hay para Mariano Rajoy?

–«La murga de los currelantes», de Carlos Cano.

–¿Y para Rubalcaba?

–«Callejuela sin salida».

–Un día me confesó que era libertina...

–Y ahí sigo. Es un título que se gana a pulso. Hay que practicar mucho.

–¿Ya no le avergüenza a la gente decir que le gusta la copla?

–No tanto como antes. La gente va siendo más libre y se acerca sin pudor ni prejuicios. Hay mucha gente joven en la copla.

–Se consideraba el género del franquismo...

–El franquismo se apropió del género. Es injusto decir que la copla es franquista. Yo diría que se cantan historias muy atrevidas, volcánicas.

–Canta la llamada copla-fusión. ¿Vamos hacia la copla-rock?

–Y a la copla-jazz. La copla se puede casar con todos los géneros.

–Claro, pero luego vienen los divorcios...