Pronovias prepara fiesta para su medio siglo

La Razón
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La casa por la ventana. Es algo que acostumbra hacer Alberto Palatchi y su firma «recasadora», nacida en Rambla de Cataluña como El Suizo –qué tiempo tan feliz, homenaje a la Campos–, que se dispone a festejar su medio siglo, acreditando unos modelos casaderos que ya son santo y seña por todo el mundo. De momento, ha encargado un libro-documento testimonial que sea evocador, no sólo de la indumentaria; también que sirva de recreación de aquellos años balbuceantes y la evolución del sector hasta el auge actual con esos programas televisivos americanos de novias eligiendo propuestas. También servirá de «revival» de nombres y firmas ligadas al emporio –o imperio– Palatchi, que serán las protagonistas en una expo retrospectiva. Se trata de exaltar lo conseguido desde que el fundador empezó vendiendo encajes, bordados o sedas de categoría, la típica y familiar mercería ya casi extinguida. La firma fue creada en 1924 cuando Primo de Rivera dictaba órdenes y visitaba el entonces pujante Barrio Chino barcelonés.

Toda una vida dedicada a generar sueños casamenteros, décadas donde se registró hasta la muerte de Manuel Mota, al que tanto aguanté cuando Nati Abascal lo paseaba por las colecciones parisienses de alta costura y él descubría secretos en modelos que estaban colgados de «burros». Serán unas fiestas únicas, como la convocatoria excepcional que hizo cuando inauguró su tienda esquinada en la Quinta Avenida neoyorquina en la que congregó desde a Tamarita Falcó a la estupenda Alejandra de Rojas ante el pasmo de Eva González. Sus desfiles siempre resultan espectaculares y tiene olfato captando lo que pueda interesar más allá de lo revestidor, como hizo con la ex de Bisbal o Jessica Bueno cuando rompió amores y amistad con Kiko Rivera. Amparados por el triunfo de sus trajes difundidos en 90 países, Palatchi y Susana Gallardo poseen una de las colecciones barcelonesas más importantes del arte contemporáneo. Y como no es cuestión de estancarse en el aplauso fácil, su hija Gabriela se ha incorporado a la creativa empresa, manteniendo así la tradición catalana de ir transmitiendo experiencia sin cambiar de mano. Ya líderes mundiales en el sector, son orgullo para el textil español, donde lo catalán tenía supremacía gracias a Sabadell y Tarrasa, cuyos paños –Tamburini, Joan, Salas y otros imperecederos– competían con lo mejorcito de Inglaterra y Escocia.

Habrá embajadora mundial a tono con el cumpleaños, con desfiles en Nueva York, Miami y Los Ángeles, y suponemos que será un punto de cita de viejos habituales de la casa como Isabel Preysler, sus dos hijas ya bien explotadas, Amanda Hearst, Federica Pellegrini, Genoveva Casanova o Francesca Eastwood, descendencia de aristocracia o grandes nombres del cine internacional. Serán corona, diadema y azahar a lo largo de un año que se anticipa plagado de acontecimientos en torno al velo tul ilusión. Blanca y radiante va la novia. Pues eso. El cumple traerá cola.