Ocio

Los padres de Albert Rivera no quieren conocer a Malú

El líder de Ciudadanos (39 años) y la cantante (37) cumplen casi cuatro meses de romance sin una foto juntos en público. Personas cercanas al político revelan a LA RAZÓN que tampoco hay relación familiar: «Al tener que ser tan discreto se está alejando de su gente».

Sin foto juntos en público. Malú y Albert Rivera cumplen cuatro meses de relación pero aún no se les ha visto juntos
Sin foto juntos en público. Malú y Albert Rivera cumplen cuatro meses de relación pero aún no se les ha visto juntos

El líder de Ciudadanos (39 años) y la cantante (37) cumplen casi cuatro meses de romance sin una foto juntos en público. Personas cercanas al político revelan a LA RAZÓN que tampoco hay relación familiar: «Al tener que ser tan discreto se está alejando de su gente».

«Se ha especulado mucho con que tras las elecciones del 28A se dejarían ver juntos en un evento. Que dejarían de esconderse para los medios. Pero de momento parece que no va a ser así. Para Malú esta forma de actuar debe ser lo normal, pero los que conocemos a Albert estamos muy extrañados. Al tener que ser tan discreto se está alejando de su gente». Así de contundentes se expresan algunos cercanos al líder de Ciudadanos cuando tratamos de arrojar luz sobre su enigmática relación con la intérprete de «Aprendiz» solo unas horas después de que su supuesto viaje romántico a Portugal en el puente sea causa mayor en los espacios de la cosa rosa. Ha sido el primer viaje de Albert Rivera (39 años) y Malú (37) desde que empezaron a ronear allá por el mes de enero, un paso importante en su relación pero que no ha tenido reflejo en la cercanía de la cantante al entorno del político: «Mira, ni se la esperaba en campaña electoral, ni en la noche de las elecciones ni la conocemos ahora. Pero eso no es lo más importante. Es que los padres de Albert, Agustín y María Jesús, a los que adora, tampoco la conocen y además les incomoda que les pregunten por esto». No son los únicos.

Cambiado en el trabajo

El líder del partido naranja deja atrás otra semana en la que ha tenido que alternar su «no es no» a Pedro Sánchez, presidente en funciones, con una enmienda a la totalidad de las cuestiones que los reporteros le sirven mañana y tarde sobre su idilio con la cantante madrileña. «En la campaña ya se le ha notado distinto. Es normal. Está ilusionado con esta persona –nos revelan algunos periodistas que le rondan–. Pero es algo de lo que nadie habla. Y por lo que nadie pregunta. Es un tema tabú. Con las anteriores parejas siempre se ha mostrado natural, transparente... «Le veíamos con ellas sin ningún problema». Entonces, ¿ha cambiado Rivera? ¿por qué? Cuando planteamos estos interrogante a los cercanos a Albert, la respuesta no es unánime. Mientras unos reconocen que «había cierto miedo a que afectara a los resultados electorales», otros apuntan a que es Malú la que ha querido «ir despacio». «Por lo que nos han contado, ella es muy hermética con sus relaciones. A nosotros el perfil no nos cuadra con las parejas anteriores. Albert jamás ha estado con bellezones, salvo la madre de su hija Daniela, Mariona, que es guapísima. Sí le gusta la gente humilde y cercana, como él y su familia. Con las que poder compartirlo todo y apoyarse siempre. Por eso algunos pensamos que después de una relación tranquila y estable, como la que tuvo con Beatriz Tajuelo, su ex, esto va a ser algo pasajero, sin mucho futuro. Y mientras en la facción de Rivera parecen no apoyar con una mayoría suficiente su continuidad amorosa, en el bloque de Malú abogan por la abstención. Primero fue Pepe de Lucía, padre de la artista y famoso cantaor y productor musical, el que el pasado miércoles salía del apuro en «Sálvame» con un «no me metas los dedos porque te doy mi palabra de hombre que no tengo ni idea». Horas después, Pepi Benítez, su madre, tiraba de parte médico: «Está contenta. Mejor con el pie. Muchas gracias». Del corazón de su hija, ni «mijita». De eso uno de los que más saben es Tino Torrubiano, el paparazzi que descubrió el pastel amoroso el 14 de febrero, cuando pescó a Malú llegando con nocturnidad al nidito de Albert. Hoy, una fotografía de ambos no bajaría de los 80.000 euros. Sin embargo, Tino ve muy complejo lograrla: «Los fotógrafos nos hemos cansado de hacerles guardia. Ni en la casa de ella ni en la de él hay movimiento. Y en La Finca, que es donde se supone que viven ahora, a Malú nadie la ha visto entrar ni salir. A Rivera le vimos a los 15 días de conseguir las primeras y únicas fotos de ella y ya nunca más. Allí no es fácil. Hay tres salidas distintas y como entren en un coche con cristales tintados no hay manera», confiesa Torrubiano a LA RAZÓN. El fotógrafo es uno de los habituales en las guardias de la sobrina de Paco de Lucía y conoce cuáles eran sus planes de futuro antes de que Albert entrara en su ecuación vital: «A finales del año pasado, ella se había comprado una casa en Pozuelo, por la zona de La Florida (Madrid). Es un chalé antiguo que quería rehabilitar y reformar para irse a vivir con su madre. Pero claro, con este panorama, quizá todo haya cambiado ahora». Lo que sigue siendo gemelar e inamovible, según Tino, es su actitud con los reporteros: «En su noviazgo con Gonzaló Miró, que fue de unos tres años, como mucho se les harían cuatro fotos juntos. Tampoco salía de casa. Yo intenté seguirles, pero es muy complicado. Se ponían a correr con el coche y son unas persecuciones de locura que no tienen sentido ninguno. Ella no lleva bien lo de la Prensa. Vive a oscuras, con las persianas bajadas. Así nunca sabes si está o no. Y tampoco tiene muchos amigos». Con este panorama, al preguntarle al compañero sobre la supervivencia de la pareja nos encontramos con un diagnóstico previsible: «Aguantar la presión mediática va a ser muy complicado, sobre todo teniendo en cuenta el carácter de Malú. A los reporteros nos extraña esta actitud de Albert, porque el verano pasado él mismo colgaba fotos con su novia Beatriz, por las playas, sin problema, retratando los sitios por los que iba. Igual cuando pasen las elecciones europeas se podría normalizar, aunque conociéndola lo veo difícil». Y entre tanto aguafiestas, el toque de humor lo pone «El Mundo Today» . El pasado jueves, su tuit más vitoreado bromeaba: «Los fans de Malú se reúnen bajo el balcón de su casa y le gritan «con Rivera no». Ella, mientras, recuerda en su Instagram un vídeo de hace 20 años donde interpreta «siempre a la verita tuya, hasta que de amor me muera». Los admiradores la inundan de piropos y corazones. Ni rastro de Albert, pese a que es uno de su casi un millón de seguidores. Malú aún no le ha dado a «seguir también».

El Master de Tenis de Madrid siempre ha sido una cita obligada para Albert Rivera, gran aficionado a este deporte, que además practica. Y más aún, si el que juega es Rafa Nadal. Hasta que rompió con su novia, la ex azafata Beatriz Tajuelo, con la que empezó a salir en 2014, ella era siempre su acompañante en dichos eventos. En esta ocasión, el líder de Ciudadanos ha tenido que tirar de compañera de partido, Begoña Villacís, candidata a la alcaldía y a punto de dar a luz a su tercer hijo, para vivir junto a ella el pasado miércoles la victoria del manacorí. Para muchos, habría sido el momento ideal en el que acudir con Malú. Algo que no se produjo. «Antes, cuando estaba saliendo con Beatriz –nos confiesa el entorno de Albert– , tanto ella le acompañaba a sus eventos privados, como los Princesa de Asturias o los Planeta, como él a los conciertos de Miguel Poveda, al que ella representaba. Habrá ido a más de 20 conciertos. Él no tiene problemas para ir de consorte. Es un hombre cercano y accesible». Si repasamos las redes sociales del político naranja comprobamos que en multitud de ocasiones publicaba imágenes con su entonces novia. Una actitud que en este momento de su relación con la cantante madrileña es algo impensable. Sin embargo, Beatriz abrió un perfil en las redes nada más romper con Rivera y es de lo más asidua. Tras acudir a un evento en Mallorca, hace unos días, fue elegida «la más elegante». Una amiga pronto le dio la enhorabuena y le respondió: «Cómo se nota quién tiene clase... y quién no!!». Tajuelo le dio a «me gusta».