Teresa Baró: «Las tomaduras de pelo nos incitan al insulto»

Profesión: experta en lenguaje no verbal.. Nació: en 1962, en Barcelona.. Por qué está aquí: por su libro «Guía. ilustrada de insultos» (Paidós).

–«Guía ilustrada de insultos». Gestos ofensivos de varias culturas. ¿Se ofende más con el gesto que con la palabra?

–Sí. El gesto supera el ruido y se ve de lejos, y esto es muy importante en el fútbol y en el tráfico, que es donde sacamos lo peor de nosotros.

–¿Es sano insultar?

–A veces es irremediable para liberar la tensión.

–Expone 67 insultos gestuales. ¿Cuál le irritaría más que le hicieran?

–El que hacen los árabes: tirarte un zapato.

–¿El más común en España?

–El corte de mangas.

–Insultan más los hombres que las mujeres. ¿Eso está cambiando?

–Todavía no mucho: las mujeres son más modositas en todas las culturas. Yo no insulto nunca; en realidad sólo me insulto a mí misma.

–Repasemos los insultos gestuales del libro. En tiempos de crisis, el más habitual sería «¡a joderse!», ¿no?

–Sí. Para uno mismo está bien, pero decírselo a otro es muy cruel.

–Los jóvenes prefieren hacer «el calvo»...

–Tiene una función provocativa, pero ahora les va más el «me parto». Quiere decir «me parto de risa». Es irónico, burlón.

–«El egipcio» (poner el cazo) podría dedicarse ahora a mucha gente...

–Sí, y curiosamente sólo existe en España, como «el enchufado». Los insultos reflejan la forma de ser de una sociedad.

–«Orejas de burro». ¿A quién se las ponemos?

–A los políticos. Hay algunos que no se las merecen, pero son tantos los que sí...

–¿A quién le hacemos «tururú»?

–Al miedo. A todos los miedos que ahora nos atenazan.

–El piropo ha decrecido, dicen mis amigas. ¿El insulto va a más?

–Parece que cada vez tenemos más razones para insultar. Vivimos más crispados y las tomaduras de pelo incitan mucho al insulto.

–En fin, ¿a quién le sacamos la lengua?

–A los aprovechados, a los corruptos.

–Pero con cuidado, que se la llevan.