Europa

La revista de la discordia

Federico Luppi y Pablo Echarri protagonizan «Cuestión de principios», una cinta argentina sobre el conflicto de ideales

La revista de la discordia: Federico Luppi y Pablo Echarri protagonizan «Cuestión de principios»
La revista de la discordia: Federico Luppi y Pablo Echarri protagonizan «Cuestión de principios»

«Me atrajo de este personaje que era significativo de la clase media en todo el mundo, esa misma que ha alimentado cierto tipo de principios para la inmovilidad. Tengo una actitud crítica con la clase media, que sólo es apta para el consumo, para repetir lo que dicen los medios y que cada vez que se enrola en la política se desvía a la derecha. Su capacidad de cambio es muy limitada: la felicidad les está vedada, pedir un crédito les resulta insoportable, mirar con deseo a una mujer les resulta insoportable...». Esta diatriba es de Federico Luppi, protagonista de «Cuestión de principios», en la que interpreta a Castilla, un empleado cercano a la jubilación que ve cómo los jóvenes recién llegados arrollan a los empleados veteranos de su empresa. Se mide con Pablo Echarri, o, lo que es lo mismo, un cara a cara entre dos generaciones que tienen maneras opuestas de entender los negocios, los principios y las relaciones humanas.


Nuevas generaciones
En contra de lo que pudiera pensarse, el veterano actor argentino no se siente nada cercano al personaje que interpreta a pesar de que ambos comparten una edad similar: «Hay un cierto anacronismo en esta generación de seguir moviéndose por principios, las nuevas generaciones tienen una visión más realista», continúa el intérprete.

La apacible y rutinaria vida de Castilla se ve alterada cuando su nuevo jefe (Echarri) llega desde Europa, eso no sólo cambia el funcionamiento completo de la burocracia hasta entonces establecida, sino que le empieza a afectar personalmente, ya que comienza a chantajearle, tanto en especie como en la atribución de sus funciones en la empresa. ¿El motivo? cuando descubre que el trabajador guarda un número antiquísimo de una revista que es justo el que le falta para completar la colección del ejecutivo. El empleado se resiste porque junto en ese ejemplar aparece una fotografía de su padre. La puja comienza a elevarse, y Castilla sufre la presión de su familia, que se frotan las manos ante la posibilidad de que sus ingresos se multipliquen de un día para otro.


Divorcio traumático
«El conflicto es más interesante cuando los dos personajes tienen razón», apunta Rodrigo Grande, el director del filme, que también confió en Luppi para su anterior largometraje, «Presos del olvido». Al personaje de Echarri no sólo le falta ese número, sino la compañía de su hija, de la que vive alejado por un divorcio traumático: «Quiere esa revista por la misma razón que lucha por tener a su hija, cuando en realidad busca otra cosa, pero él sigue aferrándose a algo que no puede tener», matiza el director.

Otra tercera perspectiva la ofrece Rolito, el hijo del protagonista, que es el vivo ejemplo de esa generación cuya actividad más intensa a lo largo del día es darle al mando de la PlayStation. «Rolito es más bien una excusa, que sirve de puente entre sus padres. Él está formando sus principios, pero siendo hijo de quien es no nos extraña que tenga esta actitud». La madre es otra de las grandes del cine argentino, Norma Aleandro, que se desespera por la negativa de su esposo a aceptar ese pequeño cambio a cambio de tan poco.