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Obama desconfía de las cartas de Gadafi

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BENGASI- La Casa Blanca ha respondido al dictador Muamar Gadafi de forma clara: «Queremos actos y no palabras», tras haber recibido una carta en la que el líder libio pedía el fin de los ataques de la OTAN y la salida de los aviones de Estados Unidos del país africano.
Según el portavoz del presidente Barak Obama, Jay Carney, ésta no es la primera comunicación que reciben de Gadafi, por lo que de nuevo reiteraron que esperan un alto el fuego de sus fuerzas y el fin de la represión contra los civiles, especialmente en Misrata.
Y mientras Gadafi pedía la salida de las fuerzas de la coalición, el romance entre la OTAN y los rebeldes libios está terminando, con éstos acusando a la Alianza de no estar haciendo lo suficiente para proteger a los civiles y llegar siempre tarde. Los rebeldes empiezan a asumir la idea de que están solos y de que tendrán que ganar con sus
propios medios esta guerra, que se presenta mucho más larga de lo previsto. «Haremos lo que esté en nuestra mano, si la OTAN no quiere actuar», decía ayer frustrado y desconsolado Mustafa Gheriani, portavoz del Gobierno de Bengasi, pero aseguraba que todavía pueden
derrotar a las fuerzas de Gadafi, aunque «con un coste humano muy elevado». Los rebeldes están preparados para continuar luchando y han intensificado sus esfuerzos para hacerse con armas y para entrenarse adecuadamente. Es más, ahora incluso algunas mujeres quieren ir a la
guerra, como Azma, Mabruka y Yasmin, que forman parte de un grupo de chicas que buscan aprender a usar las armas y están dispuestas a ir al frente. Son estudiantes de medicina y han estado en la retaguardia recibiendo a los heridos en Bengasi, pero quieren prepararse para ir
a Brega. Mabruka, de 24 años, es la más combativa y asegura que quiere aprender a disparar para defenderse y para luchar, y que, incluso, está dispuesta a inmolarse, usando explosivos que sus compañeros rebeldes le están enseñando a manejar, en caso de necesitar sus servicios.