Historia

Navarra

Objetivo: reunir a las 50 «Miss España» por Jesús Mariñas

Juncal Rivero es de las «misses» que aún pisa fuerte
Juncal Rivero es de las «misses» que aún pisa fuertelarazon

Con el cambio de propiedad hay vientos limpiadores del cambalache que durante años hizo Andrés Cid. Con él decayó el concurso tras retirarse Begoña García Diego, aquella con la leyenda negra de quedarse los regalos destinados a los medios que cubrían el certamen. Contaban y no terminaban y hablaban de un almacén repleto tal si fuese el camerino que Carmen Sevilla tenía en Tele 5, una especie de cueva de Ali Babá. Santy Arriazu –hoy jubilado en su Navarra natal–fue testigo de la presunta tropelía acaparadora.

La resucitan ahora cuando el concurso cumple medio siglo desde que la entonces Tita Cervera, hoy baronesa Thyssen, fuera elegida gracias al empuje de mamá Carmen. Era un bellezón. Tuvo y retiene igual que mi íntima Maruja García Nicolau, con la que disfruté buenas comidas gallegas junto a Sara Montiel. Otra por la que no pasa el tiempo, igual que ocurre con Alicia Borrás (1965), a la que conocí bien cuando convivimos en la bulliciosa Residencia Corona de la Vía Augusta barcelonesa, mi primer hogar en la Ciudad Condal. Alicia ya no tiene el aire pijo de cuando amadrinó el primer viaje de Bocaccio a Ibiza, cuando Carlos Martorell formaba trío con Ricardo Bofill Sr. y Serena Verganó. Dieron que hablar y aterrizamos en la entonces casi impoluta isla blanca una madrugada regada con chorros de champán. Ese baño nos transformó en indeseables y dormimos en el Lola's Club de la singular Ana María Ibarra.

Pero sigamos con nuestras «misses» y su próximo reagrupamiento conmemorativo. Paquita Torres fue mi debut cubriendo el evento. Después Amparo Muñoz, hoy doliente. De 1980 al 90 puede hablarse como década excepcional para nuestras guapas con Lola Forner. De Paquita Ondiviela nunca más se supo; Garbiñe Abasolo fue la menos agraciada del palmarés y hoy es representante, mientras Juncal Rivero (1984, aunque no lo parezca) sigue pisando fuerte. Lo mismo ocurre con Remedios Cervantes (1986), Eva Pedraza o esa Raquel Revuelta refeliz con Alvarito Bultó. Esther Arroyo se repone del accidente y Sofía Mazagatos (1991) acaba de reaparecer. Eugenia Santana protagonizó «affaire» con José Frade y siempre esperando que el guaperas José Farias la lleve al altar. Ya desespera como Raquel Rodríguez (1994) lo hizo con el bilbaíno Gorka o María José Suárez aguantando a Feli López. Da para mucha tele recuperar nombres, momentos y títulos.