Comunidad de Madrid

El arrebato homicida de Khalil

Alicia Cortiñas, de 56 años, fue apuñalada de muerte ayer por su pareja sentimental en Valdemoro. Tras cometer el crimen, el hombre trató de quitarse la vida cortándose las venas y tirándose por la ventana, pero sobrevivió.

El arrebato homicida de Khalil
El arrebato homicida de Khalillarazon

MADRID- Alicia Cortiñas llegó de Rendar de O Incio (Lugo) hace más de 30 años para instalarse en Valdemoro, en un tercer piso de la calle Estribo, 2. De 56 años, separada y con dos hijos treintañeros ya independizados (el varón es policía nacional), comenzó hace meses una relación sentimental con un hombre casi 20 años más joven que ella y de origen marrroquí que, de puertas para fuera, no hacía presagiar que fuera a terminar en crimen. Pero a Khalil, un magrebí de 38 años muy amable con los vecinos cuando se los cruzaba por la escalera, ayer se le fue de las manos la discusión con Alicia y, presuntamente, acabó apuñalándola varias veces en el pecho hasta matarla. Después, nervioso, merodeó por la terraza de un lado a otro hasta que finalmente decidió tirarse. Pero no consiguió su objetivo y sobrevivió.

El origen de la tragedia podría haber comenzado de madrugada, según la vecina del piso de abajo, que escuchó a alguien llorar muy bajito, como sin fuerzas. «Cuando íbamos a marcar el número de la Policía dejamos de escuchar el ruido así que no llamamos», explica la mujer que vive en el 2ºC, quien, como a las diez de la mañana, escuchó un golpe seco. No le dio mayor importancia. Cuando la mujer salió a la terraza, se apoyó en la barandilla y miró hacia abajo. Allí vio a su vecino Khalil tirado en el suelo, inmóvil, con una cuerda en cuello y un trapo lleno de sangre en la muñeca. Al parecer, el presunto homicida intentó acabar con su vida de varias formas antes de tirarse desde el tercer piso. Pero a Khalil no le resultó el plan. Las cuerdas del tendedero del piso de abajo amortiguaron la caída y el césped de la finca también le ayudó a escapar de una muerte segura. Desde esa terraza, el tercer piso es, en la práctica, como un segundo al estar el primero a ras de suelo. No obstante, el presunto homicida está grave. Fue esta vecina quien avisó a otra para que llamara al 112. La llamada a la centralita entró sobre mediodía y simplemente alertaban de un varón precipitado al vacío. Cuando los sanitarios de Emergencias de la Comunidad de Madrid llegaron al lugar de los hechos se encontraron al varón de 38 años incosciente, con un traumatismo cráneoencefálico severo y cortes en los brazos. Inmediatamente fue inmovilizado y trasladado en una UVI móvil del Summa, primero al Hospital Infanta Elena de Valdemoro y, desde allí, a la Fundación Jiménez Díaz, donde permanece grave y custodiado por agentes de la Guardia Civil, ya que se encuentra en calidad de detenido por un presunto delito de homicidio.

Fueron los propios vecinos quienes alertaron a la Policía Local, los primeros en llegar al lugar, de que podría haber alguien más en el piso desde donde el marroquí se había tirado. Al llamar a la puerta y no obtener respuesta, los agentes municipales solicitaron la intervención de los bomberos para poder acceder al interior de la vivienda. Allí, desangrada, estaba Alicia. La mujer presentaba varias heridas de arma blanca en el tórax, según una portavoz del Summa. Los sanitarios sólo pudieron confirmar su fallecimiento y el cuerpo de Alicia fue levantado sobre las 15:00 horas, por orden del juez de guardia. Un furgón de los Servicios Funerarios El Carmen, S. A., del tanatorio de Aranjuez, trasladó el cuerpo de la gallega hasta el Instituto Anatómico Forense de Ciudad Universitaria para practicarle la autopsia.

Hasta el lugar de los hechos llegaron numerosas amigas y conocidas de la víctima, así como su ex marido, de nacionalidad española, y sus dos hijos, una chica y un joven policía nacional. Alicia, que trabajaba en una empresa de Seseña, según una amiga suya, era muy querida por sus allegados. Una mujer de la misma parroquia gallega lloraba ayer a las puertas del bloque. «No era mi hermana de sangre pero era mi hermana. Llegamos juntas a Madrid hace 40 años, hemos compartido muchas cosas pero esto... no puede estar pasando», se lamentaba. Alicia, de 56 años, aparentaba menos edad de la que tenía, simpre iba muy arreglada y, según sus vecinas, era muy querida en el vecindario. «Era una mujer muy callada y muy discreta. Nunca la escuchamos criticar ni discutir con nadie», explicó una vecina. La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación de los hechos.


O incio, una aldea gallega consternada por la noticia
Rendar, una parroquia de Lugo de apenas 64 habitantes y perteneciente al concejo de O Incio se quedó ayer «muda» ante el dramático final de su paisana. Alicia Cortiñas, que emigró a la capital hace ya casi 40 años, solía regresar de visita a su tierra natal cada vez que podía, sobre todo en verano, según comentó la propietaria de un bar de la zona. Aún vivía su padre y tenía dos hermanos que visitan el pueblo con bastante frecuencia. Los vecinos de O Incio se enteraron de la tragedia de Valdemoro antes de que saliera por la televisión, poco después de que los servicios funerarios trasladaran el cuerpo de la mujer de 56 años hasta el Anatómico Forense. A lo largo de esta mañana se prevé que se practique su autopsia. Muy cerca de Ciudad Universitaria, en la Fundación Jiménez Díaz, continúa grave el que fuera su pareja sentimental y presunto homicida.