Hamburgo

Pulso de acero Pilar Ferrer

La Razón
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Fría y calculadora, Angela Dorothea Merkel parece soñar con una Europa alemana, más que con una Alemania europea. Aunque nacida en Hamburgo, cimentó su carácter en el Berlín oriental. Doctorada en Física y Química, allí trabajó como investigadora en la Academia de Ciencias de la RDA. Fue entonces cuando tuvo sus veleidades izquierdistas , que la llevaron a aprender ruso a la perfección, militar en la Juventudes Comunistas y admirar el autoritarismo soviético. Factores de influencia a no olvidar en su futura vida política.
De su primer marido, Ullrich Merkel, adoptó apellido y simpatías democristianas, hasta ascender en la CDU y ser una especie de protegida de Helmut Kholl, con quien fue ministra de Medio Ambiente y Seguridad Nuclear. Especialista en Química cuántica, la actual canciller germana mantiene un pulso de acero, como aquel infausto telón de la Alemania comunista, con la Europa del sur, a quien ahoga e infravalora. Mala actitud de un socio que, cuando ha de ayudar a otro, lanza a sus leales, véase Mario Draghi, para inquietarla.
Pero hete aquí a Mariano Rajoy, también rocoso y resistente, en su estrategia de devolver la pelota al BCE, en posición defensiva hasta conocer en detalle la letra pequeña de las ayudas. Condiciones a mí, muy claras, dice el presidente del Gobierno español, con un objetivo irrenunciable: salir de la crisis, cumplir el déficit y unión bancaria. Sus misivas a las autoridades europeas colocan la pelota en el tejado de otros y sorprenden a una Angela Merkel instalada en una solvencia económica indiscutible, pero carente de flexibilidad política. La canciller aprieta, pero Rajoy aguanta y gana tiempo. Algo elemental en todo pugilato.