Si viaja no enferme

Los pacientes denuncian las trabas de las autonomías para atender a enfermos de otra región. Algunos reciben facturas tras ir a Urgencias

Las Urgencias de las regiones turísticas están saturadas por falta de personal y por la afluencia de pacientes a los que se pone trabas en Primaria
Las Urgencias de las regiones turísticas están saturadas por falta de personal y por la afluencia de pacientes a los que se pone trabas en Primaria

MADRID- Que la Sanidad vaya a ser gratuita y universal en los próximos años es algo que ya desde hace tiempo se pone en duda. Pero que lo sea en la actualidad también está por ver. Al menos, cuando se sale de la propia comunidad autónoma. Aunque desde el Ministerio que dirige Leire Pajín recuerdan que «los ciudadanos tienen garantizada la atención sanitaria cuando se desplazan», más de un viajero se ha topado con una desagradable sorpresa al volver a casa. Uno de estos pacientes , P. S. C., encontró una factura de 545 euros por haber ido a urgencias en un hospital público lejos de casa.

Ocurrió hace un par de meses, cuando unos amigos invitaron a este asturiano de 36 años a pasar unas semanas con ellos en Berriozar (Navarra). Como enfermo crónico –padece una dolencia cardiovascular y otra intestinal, ambas severas–, se inscribió en el centro de salud más cercano (el procedimiento recomendado por Sanidad). Pero, a lo largo de la semana, tuvo que acudir tres veces a Urgencias. «Fui al Hospital Virgen del Camino, que es público. Yo pensaba que, en caso de emergencias, en este país se atiende a cualquiera de forma gratuita, pero cuando me llegó la factura supe que no», explica P. S. C. Más en concreto, «la administrativa que me cogió el teléfono cuando llamé para enterarme de qué había pasado me dijo que eso es mentira, que no todo el mundo tiene derecho». Cuando aún no salía de su asombro, «empezaron con el rollo político: me explicaron que yo era del ‘‘Estado español'' y eso era el ‘‘Reino de Navarra''», cuenta.


Reclamación
La Asociación El Defensor del Paciente ya ha enviado una reclamación al Ministerio de Sanidad por este caso. Su presidenta, Carmen Flores, espera que se tomen «medidas inmediatas» ante lo ocurrido con este ciudadano, pero lo cierto es que su caso no es aislado. Desde la Consejería de Salud de Navarra explican que todo se debió a que «a aquellas personas que en la base de datos del Ministerio aparecen como que no tienen derecho a asistencia sanitaria gratuita (sea por las razones que fueren), automáticamente se le emite una factura», aunque aclaran que «por supuesto, siempre se atiende a todo el mundo».

Desde el hospital explicaron a P. S. C., según su relato, que no aparecía en esa base de datos porque estuvo «tres meses en el paro», a pesar de tener seis años cotizados a la Seguridad Social. Sanidad admite que algunas personas que no están cotizando a la Seguridad Social no aparecen en esa base (alrededor de 150.000), y estarían obligados a pagar hasta que entre en vigor la nueva Ley de Salud Pública, que corregirá estos problemas. Mientras tanto es una más de las argucias a las que se agarran las autonomías, ahogadas por la crisis, para dificultar la asistencia a desplazados. De hecho, P. S. C. nunca había tenido problemas para ser atendido gratis en su comunidad autónoma.

Pero éste no es el único subterfugio. Otra asociación de pacientes, la de Víctimas de Negligencias Sanitarias, cuenta una de las quejas que les han llegado en los últimos meses: la de una mujer que, para ser trasladada en ambulancia de Valencia a Madrid, tuvo que cambiar dos veces de vehículo: un coche la llevó hasta la frontera con Castilla-La Mancha, otro hasta la Comunidad de Madrid y un tercero hasta el hospital. En su caso se evidencia que las autonomías, soberanas en cuanto a gestión de la asistencia, no están obligadas a entenderse.


Sin historia digital
De ahí que a muchos pacientes se les deniegue, o se les dificulte mucho la atención primaria y de ahí que no hayan sido capaces aún de implantar una historia clínica digital (el Ministerio de Sanidad prevé que no estará lista hasta 2013, después de una década de preparativos). Pero, si esta situación se repite todos los veranos, es especialmente grave en este, cuando los recortes a los que ha obligado la crisis han puesto contra las cuerdas a la Sanidad en comunidades como Cataluña, con 40 ambulatorios cerrados por vacaciones.


Empadronado por vacaciones
«En los centros de salud directamente no te atienden. Hasta te piden que te empadrones en la localidad, aunque sólo estés pasando 15 días de veraneo. Tienes que ir por Urgencias. Así, lo que ocurre es que vas a Urgencias por un simple constipado», explica Flores. Todos los meses de agosto se enfrenta al mismo aluvión de llamadas y, «lo único que les podemos decir es que vayan a urgencias, que ahí sí están obligados a atenderles».

La situación puede empeorar, también en Cataluña, si sale adelante el último proyecto de la Generalitat, que pretende que haya que estar un mínimo de seis meses empadronado en la comunidad para poder acudir al médico de familia.

Desde Sanidad niegan que los veraneantes no puedan ir al ambulatorio, al menos de momento. ¿Qué ocurre entonces? «La atención se deniega de una forma indirecta: se ponen dificultades administrativas y burocráticas», asegura Carlos Amaya, vicepresidente de la Federación Europea de Médicos. A su juicio, todo se reduce a un problema de falta de personal –no se contrata a sustitutos– y el endeudamiento de las comunidades que, ahogadas por las facturas de los proveedores, no quieren hacer frente a más recetas y prefieren que los turistas se dejen la paga extra en su territorio, pero que, a la hora de ir al médico, se queden en su ciudad.


Un mes para pagar «por las buenas»
P. S. C. recibió, semanas después de ser atendido en Navarra, una factura en su domicilio de Gijón. En ella, el Servicio Navarro de Salud le informaba de que tenía un «período voluntario de pago» de un mes para abonar los 545,90 euros de su atención.