El esmoquin de los 3000 euros

Ocurría allá por los sesenta, que cuando uno salía de su pueblo para ir a trabajar a la capital dejaba en una silla la boina y la chaqueta raída y, cuando regresaba, se enfundaba en su mejor traje para que aquellos que le conocían supieran de lo bien que le iba. Pues bien, Javier Bardem ha vuelto a su tierra enfundado en un Gucci tan exclusivo que ni siquiera se puede encontrar en las tiendas europeas.

Bardem, con su traje de medio millón de las antiguas pesetas
Bardem, con su traje de medio millón de las antiguas pesetas

Únicamente aquellos VIP que están en contacto directo con la firma tienen acceso a él. Y no es para menos, ya que desde que se casara con Penélope Cruz y se instalara con ella en Los Ángeles, su popularidad por aquellas tierras ha crecido como la espuma y, por tanto, sus ingresos. El dato deja claro que a Bardem le va más que bien: sólo la chaqueta y el pantalón que lució el domingo sobre la alfombra de Loterías del Estado cuesta 1.695 euros, que unidos a los aproximadamente 1.500 euros de la camisa, la corbata y los zapatos suman la friolera de más de 3.000 euros.

De nuevo, gracias a Pe

Así que la reaparición de Bardem en España desde que es padre fue por todo lo alto. No obstante volvió a dar la callada por respuesta cada vez que se le preguntaba por su vástago. La única alusión fue en el escenario mientras recibía su Goya: « Y, por supuesto, (se lo agradezco) a mi mujer y a mi hijo por despertarme todos los días el corazón y la sonrisa».

Eso fue todo. El mutismo continuó. Incluso los periodistas comentaban: «¡claro, como nosotros no somos Jay Leno, no nos concederá una entrevista!». Efectivamente, el marido de Pe llegó, vio, triunfó y se escapó de la Prensa. Un breve paso por el photocall para besar al «cabezón» y poco más.

Acabada la gala siempre había una pequeña fiesta en el Teatro Real. Rechazó la oferta. Acompañado por su madre entraba en el coche que les conduciría a su casa en el centro de Madrid, donde celebraría un pequeño ágape para sus amigos. Y es que a Bardem se le nota mucho más relajado. El día lo acabó igual que empezó, acompañado de Luis Tosar.
«Este Goya se queda en España», dijo. Quizá porque en Estados Unidos no le queda sitio en su vitrina entre el Oscar, la Copa Volpi y la Palma de Oro.


La gran joya de la alfombra roja
El vestido que lució Emma Suárez en la gala de los Goya es de la misma colección que el traje de Javier Bardem y desde la firma ni siquiera se atrevieron a dar el precio.
La actriz destacó por su elegancia, pero también por el collar que lucía en su generoso escote. La pieza, de la prestigiosa joyería Llanes, es de la colección Scarlett y consta de 15 flores de oro blanco, 844 diamantes –de 25,13 kilates y 15 rubíes de Birmania, de 29,19 kilates.