Deseducando con 17 sistemas autonómicos

Tres décadas de descentralización en las aulas han desembocado en una educación con contenidos sesgados y una «dispersión inmanejable» >La historia como propaganda; por Francisco Marhuenda

Lo que estudia un niño de Madrid en Lengua y Literatura, en Historia, Geografía y hasta en Religión, en muchas ocasiones tiene poco que ver con los conocimientos que se imparten a un alumno de Cataluña o País Vasco. El Gobierno establece unos contenidos mínimos, pero las comunidades autónomas también tienen potestad para introducir en el temario lo que consideran oportuno, saltándose a veces a la torera los porcentajes de los contenidos comunes que impone la ley. Es el resultado de treinta años del Estado autonómico que ha desembocado en 17 sistemas educativos diferentes y 17 libros para cada una de las materias con contenidos dispares, según la comunidad en la que nos encontremos. En definitiva, una «dispersión inmanejable» de contenidos a la que recientemente aludía el ministro de Educación, José Ignacio Wert, que no ayudan a evitar el grave riesgo de desigualdad educativa del que ya han advertido a España organismos internacionales.

«Desde que las comunidades autónomas asumieron las competencias educativas, parece como si nos hubiéramos empeñado en dar prioridad a las características que diferencian a unos españoles de otros, en lugar de valorar aquellas que nos unen, que son muchas más», lamenta el presidente del sindicato de profesores ANPE, Nicolás Fernández. Se generan así desigualdades que afectan a la capacidad lingüística, el acceso a la cultura y a las futuras opciones profesionales, «atentando así contra la finalidad real de la educación, que es formar a ciudadanos libres», añade.

Son los alumnos los que luego pagan las consecuencias. «He vivido en Tarragona y hace tres años vine a estudiar Periodismo a Madrid y me costó muchísimo el cambio que ha supuesto para mí tener que escuchar todas las clases en castellano. Mis apuntes eran una mezcolanza de lenguas porque empezaba a escribirlas en castellano y terminaba en catalán. Soy consciente de la manipulación que se hace en Cataluña de lo que estudiamos, porque parece que lo único que importa es Cataluña y el catalán, y luego es terrible ver en Facebook las patadas al castellano que dan mis amigas en sus comentarios, que llegan a poner el verbo haber con uve», explica Alicia, de 21 años. «Mi hermano también cursa Ciencias Físicas ahora en Madrid y tiene que utilizar el diccionario de castellano para estudiar».

No sólo la disparidad de los contenidos, sino también la parcialidad no pueden ser más evidentes en comunidades como Cataluña y País Vasco a la hora de explicar la Historia, la Geografía o la Lengua. Ya en la ESO los alumnos catalanes pueden aprender que Cataluña «está situada al nordeste de la Península Ibérica y al suroeste de Europa y que al norte limita con Francia y Andorra». Y no sólo eso, se desprestigia todo lo que viene de fuera, como el gazpacho, la inmigración hacia Cataluña o el Ebro figura como un río catalán que nace fuera de Cataluña.

Especialmente crítico con esta situación es el presidente de la Asociación por la Tolerancia, Eduardo López-Dóriga, que asegura que «los libros de texto intentan explicar básicamente la historia de Cataluña y muy por encima la del resto de España y en muchos casos se contraponen como si fueran dos realidades diferentes. De hecho, en los libros se llega a decir que España es un invento moderno impuesto por Franco. Las editoriales tienen miedo a la Generalitat y al final acaban poniendo en los libros lo que los niños tienen que tener claro: que su territorio es su país».

Ernesto Ladrón de Guevara, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y luchador durante treinta años en el País Vasco por la defensa de los derechos del niño, asegura que «tanto el nacionalismo vasco como el catalán han tenido un plan que lo han desarrollado en el tiempo milimétricamente para ir cambiando la cosmovisión de las ciudadanías a través de la escuela y los medios de comunicación».

El dominio de la sociedad
Ladrón de Guevara explica que ya en 1910 hubo un nacionalista vasco, Elizalde, que escribió sobre este plan. «Era un testaferro de Sabino Arana y dijo que había que ir configurando un estado de pensamiento en la población utilizando, entre otros instrumentos, la escuela para el control y el dominio total de la sociedad».

En su opinión, este planteamiento estratégico se ha ido desarrollando de una manera calculada a través de la lengua y los contenidos curriculares en la enseñanza. «A través de la lengua segregando al profesorado no nacionalista y expulsándolos; y a través de los contenidos evitando toda idea de España, tanto en Historia como en otras materias, haciendo una disección del programa educativo basado en referencias locales». Las consecuencias son demoledoras para los estudiantes porque «con la educación que han recibido tienen una visión sesgada y acientífica, una malformación cognitiva del devenir cultural antropológico y social y también una idea muy restrictiva de lo que es el mundo de las cosas en esa comunidad».

Lo más lamentable, en su opinión, es que «el alumno es manipulable y no protesta y esto es un grave atentado a los derechos del niño». Ahora Ladrón de Guevara está a punto de sacar a la luz un nuevo libro, con el título «Educando. Alternativas a la farsa pedagógica», que pretende ser una guía para orientar a los padres sobre cómo defender los derechos de sus hijos en el ámbito educativo y evitar la instrumentalización que se pueda hacer de ellos.

¿Hay solución?
Una de las soluciones que se plantea el Ministerio de Educación para acabar con la dispersión educativa es tomar un mayor control de los contenidos a través de la nueva reforma educativa de tal manera que decidirá el 65% de lo que estudian los alumnos en comunidades con lengua propia y el 75% en el resto, un 10% más que hasta ahora. Para el presidente de la Asociación por la Tolerancia, la solución pasaría por «devolver ciertas competencias educativas al Estado porque no podemos tener 17 historias diferentes y es necesario unificar criterios. No se puede dejar la historia en manos nacionalistas porque ya se ha visto a lo que nos ha conducido». En su opinión, todos los gobiernos anteriores, «de uno u otro partido, han mirado hacia otro lado y han dejado campar a sus anchas a los nacionalistas porque necesitaban sus votos para gobernar en Madrid. Lo que está claro es que el colegio es caldo de cultivo para futuras generaciones secesionistas».
 

Apoyo incondicional al catalán y al euskera pese a la crisis
La Generalitat no puede pagar las nóminas a los funcionarios, pero no rebaja las ayudas al catalán, que desde que comenzó el año ascienden, al menos, a 16 millones de euros. Eso en lo que se refiere a subvenciones públicas, porque el presupuesto dedicado a la normalización lingüística asciende a cientos de millones. En julio se repartieron entre 87 universidades de todo el mundo 1.496.486 euros para contribuir al mantenimiento de la docencia de estudios catalanes. El Ejecutivo de Mas también se ha preocupado mucho por destinar jugosas subvenciones para los medios catalanes, a los que ha destinado 8,5 millones de euros y 3,2 millones para promover la cultura catalana con ayudas para proyectos como la «dinamización de la sardana». En el País Vasco, en plena crisis y con más de 150.000 parados, el Ejecutivo de Patxi López también ha destinado 25 millones de euros este año para el euskera.