La Ser amenaza a la COPE con los tribunales por fichar a Paco González y su equipo

La Ser dice haber sido «agredida» y «difamada» y llama «individuos» a sus ex profesionales, a los que tilda de no estar preparados para la era digital.

La Ser emprenderá acciones legales contra la Cope por llevarse a su equipo de deportes
La Ser emprenderá acciones legales contra la Cope por llevarse a su equipo de deportes

Tras haber contemplado a lo largo del verano cómo numerosos profesionales de su emisora se desvinculaban de la misma para irse a trabajar a la COPE, la Ser decidió ayer no sólo tomárselo a la tremenda sino hacer toda una declaración de guerra en un comunicado en el que atacaba tanto a «la cadena de los obispos», a la que amenaza con emprender acciones judiciales, como a sus ya ex trabajadores, a los que minusvalora de todas las formas posibles.

Para la Ser, el intento de la Cadena COPE de «apropiarse» de su redacción de deportes ha terminado en «un fracaso, un despropósito que ha evidenciado prácticas de competencia desleal por parte de la radio de los obispos españoles, carentes de escrúpulos y las más mínimas referencias de ética profesional».
«Becarios» y colaboradores

Ese «fracaso» al que hace referencia la Ser lo justifica esta emisora en el hecho de que la COPE habría intentado «desmantelar» su redacción, compuesta por más de 600 profesionales, y «escasamente» había logrado fichar a un «reducido grupo de 20 individuos, entre técnicos, productores, becarios y colaboradores» pertenecientes al programa «Carrusel Deportivo», pese a que la COPE nunca habló de un número concreto de fichajes. Tampoco precisa en qué categoría sitúa, por ejemplo, a «individuos» como Paco González o Pepe Domingo Castaño.

Y es que la Ser incluso asegura que algunas de esas personas habían dejado esa casa «no por voluntad propia sino al no renovárseles el contrato», y recuerda que «otros tenían abiertos expedientes disciplinarios e iban a ser despedidos por la gravedad de los comportamientos objetos de sanción».

Su ataque a sus ex profesionales es tal que hasta llega a indicar en su comunicado que la casa ya había decidido renovar el equipo de «Carrusel» por el «evidente agotamiento de algunos de sus integrantes y la necesidad de incorporar profesionales más preparados para la era digital», a pesar de que el programa era líder todos los fines de semana. Pese a ello «dejaron hacer» a la competencia porque, según un portavoz de Prisa: «Cuando el adversario se equivoca no lo distraigas».

La Ser manifiesta que había mantenido una posición de tranquilidad ante la campaña de «agresión, difamación y circulación de falsas noticias» de las que dice haber sido objeto por parte de COPE, para contratacar asegurando que «de sus despilfarros económicos tendrán que dar cuenta los obispos a los ciudadanos y fieles», criticando la «cuantiosa subvención de los impuestos de los contribuyentes».

Por todos esos motivos es por lo que la Ser precisa que en los próximos días comunicará las acciones judiciales que emprenderá contra la COPE, «por violentar las leyes de la libre competencia», y la reclamación judicial de las responsabilidades personales que hayan incurrido los administradores de la COPE, cuyos responsables no quisieron ayer hacer comentarios.


Prisa fue demandada en 2000 por otros fichajes
Aunque ahora la Ser critica el que la COPE haya fichado a «un reducido grupo de 20 individuos», lo cierto es que Prisa, el grupo al que pertenece, hizo algo muy similar en 2000, cuando practicamente lanzó una opa profesional sobre «El Mundo». En aquel entonces, Mario Tascón, el hombre que había puesto en marcha elmundo.es, fue fichado como director generalde Prisacom, junto a casi todo su equipo, para relanzar la página web de «El País». Esa maniobra llegó incluso a los tribunales, con una demanda por competencia desleal contra Prisa y el propio Mario Tascón. Con posterioridad, a finales de 2009, elpais.com completó aquel «golpe de mano» con el fichaje de Gumersindo Lafuente, que se había hecho cargo de la edición digital de «El Mundo» tras la marcha de Tascón.