Cine

Tavernier suspenso en historia

Presentó en la oficial el sólo correcto drama «La princesa de Montpensier» 

director francés Bertrand Tavernier posa en el pase gráfico de su película, 'La Princesse de Montpensier'
director francés Bertrand Tavernier posa en el pase gráfico de su película, 'La Princesse de Montpensier'

Por mucho que la sala de prensa, los pasillos de los hoteles y los restaurantes de Cannes pudieran pasar estos días por rincones de una Babel postmoderna, el festival nos recuerda que esto sigue siendo Francia. La muestra enseñó ayer sin pudor la tricolor y brindó el concurso a dos filmes nacionales, uno de ellos, «El hombre que grita», en coproducción con Chad. El otro, «La princesa de Montpensier», que nunca hubiera entrado en esta competición si su director no se llamara Bertrand Tavernier, una de las vacas sagradas del cine galo. Es una apuesta comercial en toda regla a pesar de sus dos horas y veinte de metraje; no hay rastro de la denuncia social que marca sus filmes (si acaso, un poco de rebeldía por parte de la protagonista, una princesa del siglo XVI que no quiere casarse por encargo), ni del dramatismo propio del realizador de «Hoy empieza todo». Tampoco supone una preocupación principal para Tavernier profundizar en el contexto, es decir, el conflicto entre hugonotes y cristianos, quizá porque el cine francés ya lo ha hecho muchas veces y quería ahorrarnos el trago.Conflictos de alcobaLo relevante aquí son los conflictos de alcoba de esta mujer, que no suele consumar, que enamoró a todo hombre importante con el que se cruzaba. Así, aunque la trama se mueve entre los ángulos de un triángulo amoroso, roza en ciertas secuencias la posibilidad del quinteto. Seguro que este paseo por Cannes supondrá el preludio de una buena taquilla en el mercado interno, pero no parecía necesario someterla al juicio del jurado. Aunque de sus deliberaciones nadie es capaz de responder, y este año menos que nunca.Como fundamentalistasTodo se empieza a entender un poco mejor cuando el veterano realizador explica que «es uno de los pocos filmes de toda mi carrera del que no he sido instigador. Cuando me incorporé al proyecto ya había un guión escrito por François-Olivier Rousseau. Lo que hice con mi coguionista, Jean Cosmos, fue volver al texto original en el que está basado, la novela corta de Madame de Lafayette, escrita en el siglo XVII, y que cuenta la historia de una chica joven del XVI, muy involucrada en la guerra entre católicos y protestantes». El cineasta saca su vena política cuando asegura que «el estado de la mujer en aquellos tiempos es comparable al que sufren las muchachas de familias fun- damentalistas hoy». Para asegurarse la rentabilidad de una inversión de quince millones de euros ha vestido de época a la nueva generación del cine francés encabezada por Mélanie Thierry, Gaspard Ulliel, Grégoire Leprince Ringuet. La sabiduría de la edad viene encarnada por Lambert Wilson, al que las canas no le impiden volverse también loco por la joven.Por su parte, «Un hombre que grita», de Mahamat-Saleh Haroun, rodada en Chad, no cuenta, evidentemente, con la décima parte de los medios que el título de Tavernier, pero logra construir una fábula universal desde ese oscuro rincón de África sin apenas rodar en interiores, con diálogos directos y silencios tan terribles como esas vidas. La guerra, tan cotidiana como la ausencia de colchón en el dormitorio, se hace presente a través de ecos de disparos en el «resort» donde trabaja el protagonista, un antiguo campeón de natación que ha cuidado la piscina del hotel y a sus clientes como si fuera la suya propia, la que nunca va a poder tener en casa. En estas que la privatización asoma y la nueva dirección decide relevarlo en el puesto por su propio hijo. La indignación y su incapacidad para expresarla explotan el día que entrega al joven a los rebeldes para que ingrese en sus filas como un soldado más. El resto pueden imaginarlo.

 

En palmitas-Almodóvar también se ha dado al trueque en Cannes. Según «Variety», ha llegado ya a un acuerdo para la distribución internacional de «La piel que habito», con Banderas, su nuevo filme que aún no ha empezado a rodar. FilmNation será quien la haga circular por el mundo. - La visita de Scorsese también ha servido para que sepamos que el genial cineasta ha completado ya el documental «Living in the Material World: George Harrison», que ha rodado junto a Olivia, la viuda del músico. - Otro proyecto: Roberto Bolaño, el novelista de moda en EE UU, será llevado por primera vez al cine. Alicia Scherson adaptará el relato «Una novelita lumpen». No será el último. - Se cruzan las apuestas sobre si Penélope Cruz acompañará hoy a Bardem en el estreno mundial de la esperadísima «Biutiful», de Iñárritu. Y, si viene, ¿lo hará con barriguita? Los fotógrafos nos lo contarán... - Quien sí paseó ayer por aquí sus nuevos retoques estéticos fue Meg Ryan, que presentó el documental «Countdown to Zero» junto a la reina Noor de Jordania (a la izda.) -Sí, no hay quien se aburra en Cannes. Incluso la actriz Mallika Sherawat (debajo), que protagoniza «Hisss», se atrevió a coquetear con una serpiente. ¿Quién da más?