Las cajas de ahorros cerraron el pasado año cerca de 1000 oficinas

La reducción de la red es una condición indispensable de la reforma que ha aprobado el Gobierno.

Elena Salgado ha puesto condiciones más exigentes a las cajas que a los bancos
Elena Salgado ha puesto condiciones más exigentes a las cajas que a los bancos

MADRID-Las cajas de ahorros se preparan para vivir un año 2011 plagado de dificultades. Seguramente el más difícil de su historia reciente. La reforma emprendida por el sector a instancias del Banco de España y el Gobierno está lejos de haber alcanzado sus objetivos. Las cajas han encontrado enormes dificultades para financiarse en los mercados de capitales –y tendrán más problemas aún para encontrar socios capitalistas–, lo que les ha obligado a entrar en una guerra para captar el ahorro de los clientes, en la que han tenido que ofrecer rentabilidades del hasta el 4,75% de rentabilidad a plazos de un año para obtener dinero contante y sonante con el que poder llevar a cabo su actividad crediticia. Una actividad que cada vez se realiza a través de un menor número de oficinas.

Aunque los datos globales del cierre del ejercicio 2010 aún no se conocen, las cajas de ahorros españolas han continuado deshaciéndose de oficinas. En los nueve primeros meses del año, han cerrado un total de 553 sucursales, que podrían totalizar cerca de un millar en el conjunto del ejercicio, según las fuentes financieras consultadas por LA RAZÓN, una cifra muy superior la registrada en 2009, cuando se cerraron 783 sucursales.


Tamaño y rentabilidad
2011 va a ser mucho peor. El Banco de España estima que el tamaño de las cajas de ahorros es un 20% superior al que, en su opinión, sería conveniente. En este ejercicio y parte de 2012, las fusiones van a trasladarse a la red. Si el Banco de España tiene razón, las cajas van a tener que «cerrar» alrededor de 2.000 oficinas.

El mal momento por el que atraviesa el sector, la menor actividad financiera que genera el país por las especiales condiciones económicas en que vive, además de los procesos de concentración iniciados entre 40 de las 45 cajas de ahorros españolas, han aconsejado a los ejecutivos del sector a capitalizar parte de su inmovilizado material con el fin de sanear unas estructuras en su mayor parte sobredimensionadas.

Con la única excepción de 2009, las cajas de ahorros no han dejado de expansionarse por el territorio español. Entre los años 2000 y 2009 se han abierto un total de 4.972 oficinas más, cifra que equivale al 25,8% de incremento.

A comienzos de la década, las entonces 47 cajas de ahorros (había 76 marcas en el año 1989) disponían de 19.280 oficinas; en 2009 había 24.252 y eso gracias a que en 2009, el año más duro de la actual crisis económica, se comenzó el proceso de ajuste, porque un año antes, en 2008 se llegó a una cifra récord de 25.035 sucursales, difícil de repetirse.

El primer año de la crisis, 2007, las cajas de ahorros parecieron inmunes a los problemas. De hecho, en su afán de llegar a todos los rincones de España, abrieron 1.180 oficinas, cifra que se suavizó en 2008, a pesar de que se abrieron otras 398.

El presente año va a ser crítico en este aspecto. Los proceso de fusión y de creación de sistemas institucionales de protección (SIP o fusiones frías en las que las cajas intervinientes no pierden ni su identidad ni su marca) están inmersas 40 de las 45 cajas españoles va a obligar a un duro ajuste del número de oficinas y, como consecuencia de ello, del número de empleados. El ajuste ya ha empezado, pero se acelerará en los próximos meses.