Gibraltar en pie de guerra

LA LÍNEA- Tras un mes de parón total en la actividad pesquera en aguas territoriales de Gibraltar, ayer los pescadores de la bahía de Algeciras cambiaron por completo su estrategia. Cansados de esperar acontecimientos, las seis embarcaciones de cerco de Algeciras, conocidas también como «traiñas» salieron la pasada noche a faenar en aguas que Gibraltar reclama como propias (sostienen que el límite de sus aguas es de tres millas), custodiadas por una patrullera de la Guardia Civil que les aseguraron que «estaban allí para protegerlos». La reacción de Gibraltar fue inmediata y en la misma línea de otras semanas: evitar de nuevo que las embarcaciones faenaran. Pero esta vez no fue la Policía del Peñón. Gibraltar fue más allá y envío dos patrullas de la Royal Navy a por los pesqueros. Esas dos patrullas, parte del destacamento que tiene la Navy en la colonia, acudieron rápidamente a exigir la retirada de las embarcaciones españolas de la zona. Pero lo hicieron, ésta vez, en un tono informativo, y abandonando, al menos la pasada noche, los enfrentamientos directos que han desarrollado en el último mes, en vistas de un posible acuerdo pesquero que solucione el conflicto. Y lo hicieron sin las habituales zodiacs que sirvieron, por ejemplo, para abordar la madrugada del domingo al lunes un pesquero español, como si de piratas se tratasen. Estos enfrentamientos obligaron a la Reina a cancelar el pasado miércoles su viaje previsto a Londres para conmemorar el 60 aniversario de reinado de Isabel II. «Nos informaron de que el Gobierno gibraltareño no quería que tirásemos redes en sus aguas», explica Juan Manuel Vázquez, armador de una de las seis traiñas que desafiaron el bloqueo impuesto.

«Si mantienen su postura algo tendremos que hacer», asegura este pescador de 62 años que lleva desde los diez años faenando por estas aguas y al que ahora acompañan sus tres hijos en el «Unión Vázquez Blanco». De momento, ayer, tras la petición «pacífica» de la Royal Gibraltar Police, los pescadores se vieron obligados a retirarse de uno en uno a zonas más tranquilas, lo que provocó un breve bloqueo de una de las bocanas de salida y entrada de barcos a Gibraltar. Lo hicieron, en parte, porque no se daban las condiciones necesarias para sacar buen pescado, pero también «para suavizar la cosa», explica Vázquez, quien notó no sólo que «se mascaba una tensión diferente», sino que los agentes eran más cualificados e incluso llegaron a afirmar que «no querían problemas» y que «se trataba de un conflicto político».

Sin embargo, no todos se enfrentaron al bloqueo. La gran mayoría de las 60 embarcaciones pesqueras de la zona, tanto de la cofradías de Algeciras como de La Línea de la Concepción, salieron a pescar por aguas territoriales españolas, ante el temor de un hostigamiento de la Policía gibraltareña. Las consecuencias eran evidentes a su llegada a puerto. «Nosotros por aquí sólo pescamos basura, el pescado está en su lado», se lamentaba el patrón de una de las embarcaciones. Y lo peor es que esa zona de pesca «sólo la utilizan algunos británicos jubilados para entretenerse». De momento, seguirán esperando acontecimientos, confiando en que Picardo dé marcha atrás y haga válido el acuerdo adoptado en 1999 para poder faenar a 200 metros de la costa gibraltareña. El martes, los pescadores se reunirán de nuevo con la alcaldesa de La Línea, Gemma Araujo, para tratar de solventar un conflicto que ya se ha prolongado demasiado.