Asia

El mito que extinguirá al rinoceronte

El gramo sin limpiar se paga a 15 euros. La mercancía, una lámina finísima pesada sobre una balanza electrónica, se extrae a escondidas de una bolsa de plástico con unas pinzas. No se trata de una nueva droga de diseño; es un cuerno de rinoceronte. Este mercadeo ilegal, que se da diariamente en los países asiáticos, está condenando a la extinción a los rinocerontes.

Un pedazo de cuerno de rinoceronte, muy cotizado en el mercado negro
Un pedazo de cuerno de rinoceronte, muy cotizado en el mercado negro

En el mundo no quedan más de 5.000 ejemplares, repartidos entre Asia y África. Su supervivencia en libertad tiene los días contados, sobre todo mientras millones de personas sigan pensando que ingerir la queratina de la que están compuestos sus cuernos purifica la sangre. La medicina tradicional china le atribuye facultades curativas: desde combatir la jaqueca hasta curar una leucemia.

Ingredientes ocultos
El comercio se realiza en lugares como la «ciudad de la medicina» de Angou, a 250 kilómetros al sur de Pekín, donde se celebra el mercado de medicina tradicional más famoso de China. Cada soportal es una farmacia a la que acuden médicos, enfermos y distribuidores.

Entre sacos de sales, piedras medicinales, raíces y plantas se ofrecen pedazos de animales disecados. Serpientes, caballitos de mar, vísceras de venados, cuernos de búfalo, murciélagos, etc. Se trata de mercancías legales con un impacto sobre el medio ambiente similar al de cualquier carnicería. El problema lo constituyen los ingredientes más caros, aquellos que no están expuestos.

«Yo no vendo huesos de tigre ni cuernos de rinoceronte porque está prohibido, pero no te será difícil encontrarlos», explica el dueño de un negocio. Apenas cien metros más adelante, en una tienda familiar, nos hacen esperar mientras la hija mayor va en moto a por la mercancía.

Quince minutos después saca una bolsa. «Llévate un gramo, analízalo y cuando veas que es cuerno de rinoceronte vuelve a comprar más para tus amigos. Podemos venderte muchos kilos en un mismo día, a 100.000 yuanes el kilo (16.000 dólares)», propone el vendedor.

El comercio de medicinas con animales en extinción se prohibió en 1993, pero existe un mercado negro. El precio en Angou es inferior a lo que cuesta el kilo de polvo de cuerno en internet, donde se cobra a una media de 60.000 dólares. Unos 500 rinocerontes han sido asesinados en los últimos tres años para extraerles los cuernos.

«El precio depende de la raza. A veces los falsifican a partir de cuernos de búfalos de agua. Es un negocio ilegal. Algunos estudios dicen que la medicina tradicional china es la principal responsable de la extinción de algunos animales», reconoce Zhang Guihong, supervisor de Wild Life Conservation Society, una organización ecologista china. Otros animales en extinción, como el antílope, el pangolín o el oso, también se cazan para nutrir las despensas medicinales. Como ocurre con las drogas ilegales, este tráfico está en mano de organizaciones criminales. La legislación china contempla incluso la pena de muerte como castigo, especialmente si se trata del oso panda, su símbolo nacional. Sin embargo, las condenas por comerciar con cuernos de elefante o huesos de tigre no suelen superar los diez años.