Los aliados se van los talibán se crecen

La situación actual en Afganistán no deja mucho margen para la esperanza. El anuncio de la retirada gradual de las tropas de la OTAN del país asiático ha provocado el efecto contrario: más violencia contra las fuerzas internacionales.

Efectivos de seguridad afgana vigilan el mercado de Kolah Sabz en la ciudad afgana de Ghazni, ayer, después de que se produjera un atentado
Efectivos de seguridad afgana vigilan el mercado de Kolah Sabz en la ciudad afgana de Ghazni, ayer, después de que se produjera un atentado

Desgraciadamente, las dos últimas semanas han sido nefastas para las tropas españolas. El pasado 18 de junio, cuatro militares españoles resultaron heridos en la localidad de Ludina, en la provincia de Badghis, al paso de un blindado Lince en el que viajaban. Ayer, otro artefacto explosivo acabó con la vida de otros dos soldados cerca de la base de Qala-i-Naw. La realidad sobre el terreno es oscura y sólo augura más violencia. Los talibán se felicitan de sus victorias mientras sigue el goteo de soldados extranjeros muertos.

No hace mucho, un analista paquistaní, el ex general retirado Talad Masud, indicó a LA RAZÓN que la estrategia de los talibán sería la de atacar a las tropas de aquellos países que anuncien su retirada, al considerarlo como «una muestra de debilidad por parte de la OTAN». «Es su mejor propaganda para ganar popularidad entre los afganos», insistió Masud, que agregó que «es una táctica de combate para desmoralizar al enemigo».

La situación de seguridad sigue siendo crítica, por no decir peligrosamente crítica. Resulta paradójico que, precisamente ahora que se ha recrudecido la violencia, los talibán lancen sus campañas más agresivas en primavera, en el mismo periodo Estados Unidos y sus aliados hayan iniciado contactos con los insurgentes. El plan para un dialogo nacional, que incluye a los talibán, lanzado en 2010 por el presidente Hamid Karzai volvió a relanzarse en el mes de mayo, que según los datos de las Naciones Unidas ha sido el más violento del presente año. Atascadas en el avispero afgano, las tropas extranjeras se enfrentan a un enemigo cada vez más crecido al percibir el anuncio de la retirada como una muestra de debilidad.

Programa contra reloj
El panorama que se presenta es poco alentador. A marchas forzadas, la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) deberá cumplir sus objetivos marcados en el calendario de retirada: cualificar a unas fuerzas de seguridad inexpertas con el riesgo de infiltración talibán y lidiar con un Gobierno corrupto para el traspaso del control de la seguridad. La cuenta atrás ha comenzado y son muchos los retos a los que se enfrenta la OTAN para poder salir «airados» de una guerra que arrastra ya una década.

La maldición de las niñas-bomba
Una niña de ocho años murió ayer al hacer explotar su mochila bomba ante un puesto fronterizo policial en Afganistán. Según fuentes oficiales, los talibán dieron a la niña la bomba casera para que la entregara a las fuerzas policiales. Hace unos días, una niña paquistaní de apenas nueve años (en la imagen) fue obligada por los talibán a ponerse un cinturón bomba. Por fortuna, fue interceptada a tiempo.