El 83% universitarios reconoce hacer botellón

Cerca del setenta por ciento de los adolescentes de entre 14 y 18 años de la Comunitat Valenciana y el 83 por ciento de los universitarios (de 19 a 25 años) reconoce hacer botellón y entre el 70 y 90 por ciento de ellos los asocian con consumo de alcohol, en algunos casos de forma "intensiva".

Esta es una de las conclusiones de una investigación elaborada por la Universitat de València sobre una muestra de 6.009 jóvenes de entre 14 y 25 años de las tres capitales de provincia (Castellón, Valencia y Alicante) que cumplimentaron diversos cuestionarios en los propios centros educativos sobre el fenómeno del botellón.

La profesora del Departamento de Psicología Básica, Docencia e Investigación y Vicedecana de la Facultad de Psicología, María Teresa Cortés, ha sido la coordinadora de este estudio realizado entre los años 2004 y 2008.

"Botellón"suele identificarse con grupos de jóvenes que se reúnen algunas tardes/noches de la semana (jueves a sábado), compran bebida en algún establecimiento y posteriormente la consumen en un espacio público (parques o plazas).

A la pregunta 'para ti, qué es hacer botellón', el 80 por ciento de los jóvenes contestaron que incluye beber, aunque para los menores de edad es más notoria la asociación que se establece con la diversión y con el beber mayor cantidad, incluso con la finalidad de emborracharse.

Según la investigación, no se aprecian diferencias entre chicos y chicas ni en la edad en la edad en la que se inician en el botellón, ya que asisten al mismo aproximadamente el 75 por ciento de chicos entrevistados y el 76 por ciento de chicas.

Aunque en general se aprecia un predominio de destilados y de alcohol de graduación media (20 a 30 grados), prácticamente la mitad de los jóvenes de todas las edades consume fermentados, aunque los adolescentes combinan más tipos de alcohol que los universitarios.

Los jóvenes realizan botellón entre 9 y 10 meses al año, especialmente en vacaciones y menos durante las épocas de exámenes, y en el caso de los universitarios lo hacen desde el jueves hasta el sábado, mientras los adolescentes, de viernes a domingo.

Según el estudio, de esos tres días en los que los jóvenes hacen botellón, sólo en uno y medio se realiza un consumo intensivo de alcohol.

Además, destaca la importancia de la edad de inicio en el consumo de alcohol, ya que el inicio precoz se relaciona con una mayor probabilidad de desarrollar un consumo abusivo y mayor prevalencia de dependencia.

Obtener "efectos socializadores", mejorar las habilidades interpersonales tratando de ser una persona más habladora y conseguir un estado de ánimo positivo acrecentado son algunos de los efectos que los jóvenes esperan conseguir consumiendo alcohol.

Además, destaca su "pobre conocimiento"sobre las consecuencias personales que pueden derivar del consumo de alcohol que están realizando, y no aprecian ninguna repercusión sobre su rendimiento escolar, sus relaciones con otras personas o posibles efectos del alcohol sobre su organismo.

La cuestión económica es uno de los motivos esgrimidos por los universitarios para decidir consumir alcohol de esta manera, algo que sin embargo no afecta a los adolescentes, que afirman disponer de mayor cantidad de dinero para utilizar en el botellón.

Otro motivos por lo que se acude al botellón son tener el control del dentro del aspecto lúdico, por huir de aglomeraciones de los pubs, por la presión social, por diversión, por desconectar y para no quedarse en casa solo.

Respecto a las consecuencias del consumo de alcohol, la evidencia sugiere que los adolescentes rara vez exhiben los trastornos crónicos asociados a la dependencia del alcohol (cirroris hepática, hepatitis, gastritis y pancreatitis), pero pueden experimentar algunos efectos adversos en el hígado, los huesos, el crecimiento y el desarrollo endocrino.