Aguirre se retira «unos días» de la política por un cáncer de mama

Los médicos son «muy optimistas» y le han dicho que es «pequeño», «localizado» y en principio sólo hará falta el bisturí. Será operada hoy en un hospital público de Madrid

Fotografía cedida por la Comunidad Autónoma de Madrid de su presidenta, Esperanza Aguirre, esta mañana durante la inauguración de un tramo de la carretera M-224.
Fotografía cedida por la Comunidad Autónoma de Madrid de su presidenta, Esperanza Aguirre, esta mañana durante la inauguración de un tramo de la carretera M-224.

«De nada vale llorar sobre la leche derramada». Ésta es una de las frases que Esperanza Aguirre repite a menudo. Es normal escuchársela en su faceta de presidenta de la Comunidad de Madrid, pero si hay algo que caracteriza a Aguirre es que no tiene dos caras. Es igual dentro que fuera. Y así lo demostró ayer, cuando quiso contar de su propia voz y sin echar mano de eufemismos la enfermedad que la tendrá alejada de la política «unos días». No hubo comunicados, lo explicó delante de un micrófono y aprovechando la ocasión para mandar un mensaje sobre la importancia de la prevención médica a todas las mujeres. «Quería decirles que en una revisión ginecológica ordinaria me ha sido encontrado un bulto que hay que quitar, hay que operar», afirmó tras inaugurar la nueva carretera M-224 en el Corredor del Henares.

Ella lo sabía desde hacía unos diez días, pero hasta ayer sólo se lo había comunicado a su círculo más cercano. «Ha querido estar al pie del cañón hasta el último momento. Además quería evitar suspicacias», explicaban personas de su entorno más cercano. Sin embargo, el domingo decidió que sería el lunes cuando todos se enteraran. Aconsejada por su familia y por los médicos que van a tratarla decidió informar a través de los medios de su enfermedad para recuperarse bajo el máximo respeto y comprensión. Fue una sorpresa hasta para la mayoría de los miembros de su Gobierno.

Dicho y hecho. A nadie le extrañó cuando desde Torres de la Alameda, quiso dirigirse a las autoridades y periodistas que habían acudido al acto. Ella no rehúye nunca a las cámaras ni las preguntas de los medios, por lo que cuando afirmó que «quiero decirles una cosa más», nadie imaginaba la noticia. La presidenta no lloró, haciendo uso de la frase de su abuela que en tantas ocasiones aplica en su vida diaria, pero sí se le entrecortaron las palabras. Sin embargo, de ahí se puso rápidamente en marcha para empezar a luchar cuanto antes en la guerra que librará a partir de ahora contra el cáncer de mama. En estos casos el tiempo es oro y aunque ella misma adelantó que el cáncer «ha sido cogido a tiempo» y que los médicos son «muy optimistas», se puso desde ayer «pico y pala». Los médicos le han dicho que es «pequeño», «muy localizado» y que en principio sólo «hará falta utilizar el bisturí».
 
Desde su entorno más cercano admiten que está «animada» aunque también algo «asustada», «porque es algo inesperado; siempre ha tenido una salud de hierro». Ante esto, ella misma repite: «El cáncer es una enfermedad igual de curable que las demás». Ahora pasará un tiempo fuera de la circulación, pero «tiene una familia muy grande, que le apoya en todo y que como siempre, va a estar a su lado». «Además –añaden– es una mujer muy fuerte, que afronta los problemas de cara y que además ha nacido con estrella».

Por el momento, Aguirre anuló ayer todos los compromisos que tenía desde el instante en el que dio la noticia, como el viaje que iba a hacer ayer mismo a Londres para impartir una conferencia en la London School of Economics and Political Sciencie sobre el Estado autonómico. Y es que como ella también repite a menudo: «Conmigo no existe la palabra intentar. Las cosas se hacen y punto». Se operará hoy en un hospital público de Madrid –probablemente el Clínico– y, según ha podido saber este periódico, pasará tres semanas de reposo absoluto, totalmente apartada de la política. A partir de ahí se irá incorporando poco a poco para llegar a tiempo de ser protagonista de la campaña electoral con la que quiere lograr su tercera mayoría absoluta el próximo 22 de mayo.

Será su amigo y número dos en el Gobierno regional, Ignacio González, quien durante su ausencia asumirá la mayor parte de su agenda. González no hará de presidente en funciones, pero sí, como ya ha sucedido otras veces, presidirá los Consejos de Gobierno de los jueves en los que la presidenta esté fuera.

Antes de subirse a su coche, Aguirre terminó su alocución emocionada: «Espero que sea poco tiempo y que ustedes me deseen suerte».