ETA en campaña

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El Tribunal Constitucional ha dejado con el culo al aire al Tribunal Supremo al afear su conducta por anular las candidaturas de la coalición proetarra Bildu, que ayer abrió la lata para regresar a las instituciones de las que fue apeada hace ahora unos años. Todo lo andado contra ETA se volverá a desandar en bien poco tiempo, el mismo que necesitará el TC para descubrir el error ahora cometido al criticar al TS y dar juego a los proetarras. Los batasunos habrán logrado instalarse en los ayuntamientos con sueldos cuya parte irá a las arcas de la banda terrorista. Cuando el TC quiera reparar ese error, si es que de verdad lo quiere reparar, ya será tarde. El miedo volverá a las calles del País Vasco. El pistolerismo estará mejor organizado que nunca y, los terroristas, dejarán de ser tan perseguidos como lo han sido hasta ahora. Los militantes y dirigentes políticos vascos del PSE y del PP volverán a girar la vista atrás para ver si alguien les persigue, mirarán debajo del coche simulando una caída de llaves para ver si en los bajos del vehículo hay adosada alguna bomba, y todo eso, gracias a la decisión adoptada ayer por un TC que desatiende las instrucciones del TS basado en informes minuciosamente elaborados por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
Volvemos a aquellos tiempos en los que desde la izquierda se justificaba a ETA cuando se decía «son nuestros jóvenes descarriados». De ahí la indeclinable debilidad del PSOE con ETA. De ahí, también, el justificar lo injustificable con la banda terrorista, bien en los contactos directos con ella, aceptando sus «treguas trampa» y las negociaciones, que sólo alimentaron su esperanza de derrotar al Estado. ¿De qué sirven entonces los informes de la Guardia Civil alertando de que las listas de Bildu están contaminadas por batasunos, si luego el PSOE, el PSE y, por último, los socialistas catalanes de Chacón están por darle oxígeno a la banda? De nada, absolutamente de nada. El PSOE no quiere acabar con ETA, y hace tiempo que algunos lo veníamos diciendo. Hace tiempo que algunos, entre los que me cuento, decíamos que ETA acabaría en las instituciones vascas y que trescientos millones que pagamos todos los ciudadanos españoles en tiempos de crisis irían a sufragar a quienes sólo se dedican a engrasar sus pistolas encerrados en pisos franco. El PSOE no quiere acabar con ETA y esa es la misma lectura que hacen ahora algunos magistrados del supremo, a quienes se les ha enmendado la plana por tener en consideración lo que decían los informes de nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a quienes previamente les pagábamos siguiendo las instrucciones del gobierno para que nos dijeran si las listas estaban o no contaminadas por ETA. Todo eso no sirve para nada, excepto para despilfarrar fondos públicos. Es como si uno ordenara construir una pared con fondos del erario para después derribarla. Esa es la política del Gobierno Zapatero.
El pueblo español, excepción hecha del PSOE, no quiere a ETA en sus instituciones, pero el PSOE sabe que debe alimentar esa serpiente para tiempos futuros, por si se pierde el gobierno. A eso se le llama deslealtad institucional. De nada sirve el pacto antiterrorista, porque contra ETA no se puede estar solo a medias. En Murcia hay cerca de doscientas víctimas afectadas por el terrorismo, entre familiares y afectados directamente por acciones de la banda terrorista. Todas estas personas sienten hoy una gran desazón por el acuerdo del seis a cinco del Tribunal Constitucional que permite a los proetarras autofinanciarse con fondos públicos, mantener su actividad sanguinaria y reirse de todos nosotros desde dentro de las instituciones que ellos quieren cargarse. La burla es de tal tamaño que impide considerar al TC, dicho con todo el respeto, como una institución seria. En estos difíciles momentos para nuestro sistema democrático queremos oír, especialmente ahora que estamos en campaña electoral, a nuestros representantes públicos y a los candidatos que aspiran a algún puesto en la Asamblea Regional o en los ayuntamientos de la Región. Sabemos lo que se opina desde el PP en este sentido. También sabemos que IU está por la entrada de los proetarras en los ayuntamientos vascos y navarros, pero nos falta saber que es lo que opina Begoña García Retegui al respecto. No es mal momento para que nos explique a los murcianos que opina de que ETA obtenga fondos públicos que muchos parados ni siquiera pueden tener.