Andrés Neuman: «La vida es puro humor negro»

Andrés Neuman: «La vida es puro humor negro»

–«Hacerse el muerto». ¿Qué tal se hace el muerto?
–Tendría que preguntárselo a mi mujer. Me gusta desde niño: me permite recuperar la alegría de estar vivo.
–¿Es más difícil que hacerse el vivo?
–Hacerse el vivo es un deporte nacional, hacerse el muerto es un acto de supervivencia. La literatura también es un acto de supervivencia. Y escribir es hacerse el muerto esperando la resurrección del acierto o el error fértil.
–Por favor, deme una prueba de que está vivo, que yo no me fío...
–Tengo miedo, luego estoy vivo.
–No sé si hacerse el muerto es una buena manera de pasar la crisis...
–La crisis llegó por hacernos demasiado los vivos. La crisis es una historia de terror, y en esas historias, los muertos se ganan bien la vida.
–Dice Ferran Adrià que la crisis es una buena oportunidad para la creatividad, porque «el hambre nos hace pensar más y mejor».
–Es una idea absurda y reaccionaria. El hambre impide pensar en otra cosa que no sea comer.
–Sus cuentos son tragicómicos. Decía Bolaño que todo lo que empieza como comedia termina como tragedia...
–Son polos que se atraen. Me interesa el dolor que se resuelve en carcajada. La vida es puro humor negro.
–Escribe de una silla que espera a alguien que no llega. Muy propio en una campaña electoral...
–La política consiste más en señores que no quieren dejar su silla.
–Escribe de un zapato con memoria. ¿Dedicado a Zapatero?
–A los zapatos de mi padre que me entregaron cuando entró en el hospital.
–Escribe de una pareja enamorada de lo que no hace...
–Con el paso del tiempo la pareja ama todo lo que no tiene. Una pareja es una carencia en equipo.
–Bolaño dijo que lo suyo es alta literatura y le llamó poeta verdadero...
–No puedo estar a la altura de esa frase: apenas mido 1,70. Seguramente fue un malentendido.
–Neuman: ¿cambiaría premios y halagos por haber sido Newman (Paul)?
–No sé: los escritores escriben porque no ligan. Pero no me hubiera importado tener ojos celestes y jugar bien al billar.
–Escribe de una mujer que se excita con Platón. ¿Le gustan las platónicas?
–No, las prefiero aristotélicas y a ser posible epicúreas.
–O sea, con el culo épico...