El Atlético pega poco

¿Por qué no fue capaz el Atlético de ganar a Osasuna en su estreno liguero? Las respuestas que se antojan son varias, pero la principal es que sin gol es complicado imponerse a un rival que sabe manejarse en labores defensivas. Y, aunque hubo dos remates a los postes y los porteros del conjunto navarro, Asier Riego y Andrés Fernández, estuvieron muy acertados, a los aficionados que acudieron a la matinal del Calderón les debió parecer que su equipo daba pellizcos de monja, que amabaga y no daba, que reñía y no pegaba. Sin pólvora, sin definición y con Falcao en el palco, los de Manzano se llevaron el primer disgusto de la temporada.

Perfecto control de Adrián ante la oposición de Sergio Fernández, su sombra
Perfecto control de Adrián ante la oposición de Sergio Fernández, su sombra

Esa fue la principal razón por la que Osasuna, que pudo ganar el partido en la última jugada con un remate de Nino, que se precipitó en la acción, salió indemne del Calderón. También Mendilíbar supó manejar el encuentro y obligó al Atlético a trabajar a destajo en la segunda parte, lo que acabó con la gasolina de Gabi, Mario y Tiago, que en el primer tiempo habían impuesto su ritmo, más pausado, para que todo el peligro estuviese en la puerta de Asier. Además, faltó el pase entre líneas, para que Adrián o Salvio encontrasen sus oportunidades.

La idea de Manzano de sacar el balón jugado, de tocar en el centro del campo y de tener tres hombres en ataque –Reyes, Adrián y Salvio– en constante movimiento no era mala. Sin embargo, Roversio y Sergio Fernández no se descolocaron, Neokunam apretó en el centro del campo y al Atlético le faltó chispa e imaginación en los sitios donde se hace daño al rival.
Fue Salvio, algo revolucionado, lo mismo que Reyes, el que trató de encender la mecha. Los lujos de Adrián no fueron suficientes –el asturiano fue de más a menos– y el argentino no aprovechó un buen taconazo de su compañero. Acabó la primera parte, en la que el Atlético disparó mal y desde lejos cuando Salvio remató al poste. Se fue Asier, lesionado, y entró Andrés (min 44) para corroborar que hay cantera en Tajonar. Ricardo se había quedado en Pamplona por decisión del técnico Mendilíbar.

A Osasuna le fue bien cuando mandó el Atlético y mantuvo la misma idea, aunque la presión más adelantada impedía a Perea, Domínguez y Mario sacar la pelota con facilidad. Gabi era el que trataba de manejar el juego con sus pases largos, sus cambios de orientación y sus tiros lejanos. Tiago, escorado a la derecha, estuvo flojito y el partido le permitió a Mendilíbar ser más ofensivo.

Se había lucido Andrés ante Adrián (min 50), Reyes remató al poste (min 58), pero el Atlético no daba el puñetazo definitivo. No llegaba a la línea de fondo, no había centros hacia atrás y la defensa rival abortaba cualquier intento. Y como el equipo perdía frescura, Osasuna vivía cómodo, no sufría y con la entrada de Lamah recuperaba velocidad y contragolpe.

La entrada de Arda y Juanfran no mejoró al Atlético, que lo intentó hasta el último segundo con un remate de Mario y un cabezazo de Adrián. Nino tuvo el triunfo en sus botas, pero le faltó habilidad. Lo mismo que a los de Manzano. Con más dinamita, con más contundencia, los rojiblancos hablarían ahora de victoria. Paciencia.