Álvaro Bultó / deportista: «Mi pasión y mi gasolina son mis aventuras»

Aunque ya ande cerca de los cincuenta, Alvaro Bultó sigue siendo ese chico rubio y deportista capaz, casi, de cualquier aventura, ya sea motocross, trial esquí, una carrera de trineos tirados por perros, una prueba de resistencia, un baño entre tiburones o un concurso de baile en televisión. Sólo le faltaba volar «con sus propias alas» y lleva tirándose en paracaídas varios años. Su próximo reto será saltar en Groenlandia en agosto; pero para eso tendrá que llegar al sur de la isla en helicóptero y atravesar los fiordos en Kayak, entre icebergs y cascotes de hielo. Lo cuenta con tal entusiasmo que está claro que el riesgo le hace feliz.

–¿Es usted básicamente un tío feliz?
–Pues sí, yo soy de los que doy gracias a Dios cada día cuando me levanto, por la vida que he tenido y que he llevado. O sea que soy consciente de ello.

–Algunos pensarán que es lógico porque en realidad usted no ha pegado un palo al agua y a lo que hace no se le puede llamar trabajo.
–¿Sabes lo que pasa? Que siempre me han visto en la tele pasándomelo bien. Es verdad, porque estuve 13 años trabajando en TVE, viajando por todo el mundo, haciendo un programa de deportes de aventura y pasándomelo bomba… Pero lo que no sabe la gente es que yo tengo mi empresa de marketing, en la que tengo a 60 tíos, porque gracias a Dios nos funciona muy bien en estos tiempos y ése es mi día a día.

–O sea, que usted no vive ahí en el cielo y al margen de mundo, sino que, como el resto, anda preocupado por reformas laborales y recortes.
–Claro, porque soy empresario. Mi pasión y mi gasolina son mis aventuras, mis deportes…, pero tengo un día a día que es el de todo el mundo. Me levanto a las 8, voy al despacho, tengo reuniones, marrones, entreno a mediodía y luego por la tarde vuelvo al despacho y sigo trabajando.

–Su empresa le da de comer y de vivir, pero supongo que las aventuras y el deporte también le han dado dinero además de emociones ¿no?
–Claro que me han dado dinero, pero además me han enseñado mucho en la vida: a luchar, a sufrir, a disfrutar de los triunfos, a entender las derrotas. Creo que he extrapolado mucho mis experiencias en el deporte en mi vida diaria, con mi gente, con mis amigos, en mi empresa, en todo, y creo que me ha ido bien. Lo recomiendo absolutamente, porque creo que es una parte importante de la educación. Compartir, sufrir, perseverar, sacrificarse, ponerse metas y saber que no se consiguen gratis.

–Eso es lo bueno. Lo malo es que tanta aventura le ha impedido llevar una vida familiar normal, que no sé si quería, claro… ¿es incompatible?
–Vamos a ver. Yo creo que tengo ciertas carencias, no cabe duda. En la vida no puedes tenerlo todo. No puedes hacer todo el día lo que te dé la gana, que es lo que yo, a nivel personal, hago un poco, y, además, tener una familia con sus compensaciones, sus hijos etc. Hasta el día de hoy he elegido un camino con unas carencias y con unas ventajas, pero el camino de la familia me encanta y estoy abierto a él. Ojalá llegue un día, estaré encantado.

–Pero si llega no abandonará el riesgo y el deporte ¿no?
–Como bien sabes somos diez hermanos, están todos casados menos yo, tengo como 30 sobrinos y son todos deportistas y arriesgados. Yo creo que el riesgo con control es bueno y aporta cosas que están muy bien.

–Riesgo y control. Parece que habla más como empresario que como deportista.
–Es que es extrapolable. Yo arriesgo en ciertas facetas de mi vida deportiva y muchas veces también como empresario. En ambas es importante conocer tus limitaciones, saber si eres capaz de hacerlo solo, si necesitas ayuda.

–La diferencia entre los riesgos es que en la empresa te puedes romper el ánimo y el bolsillo y en la aventura y el deporte todo lo demás ¿Por cuántas partes está usted roto?
–Por muchísimas. Tengo cicatrices en las piernas, en la cara, llevo la nariz rehecha con injertos, las clavículas… Creo que me he roto la rodilla hasta cuatro veces. Pero hace tiempo que no me rompo nada y espero que dure, porque estar en la clínica recién operado es como estar enjaulado.

–A lo mejor se rompe menos ahora porque se cuida, por eso de la edad…
–La verdad es que sí, y no te lo digo de broma. Tengo 49 años y soy consciente de ello. Lo que pasa es que en broma sí suelo decir que estoy en el ecuador de mi carrera deportiva. Como ves, soy un optimista tremendo… Pero claro que me tengo que cuidar más. Antes podía hacer excesos, dormir menos… Y luego me levantaba hecho un toro. Ahora tengo que cuidar la dieta, porque además el aspecto físico también me parece importante para sentirte bien. Me cuido y no me da vergüenza decirlo.

–Hasta se pone cremitas, ¿verdad?
–Me pongo muchas cremas, de verdad. Soy un enamorado de la marca Kielh's y me pongo un sérum por la noche y encima una cremita y luego por la mañana el transformer, que es una crema para hombres que va mejor a no sé qué líos…

–Ya. Pero no le hubieran convencido para que se pusiera sus cremas si no le hubieran apoyado en ese «Proyecto Alas» ¿no?
–Pues mira, nosotros estábamos preparando una expedición a la Antártida para hacer el primer vuelo en paracaídas, que era un proyecto muy arriesgado, justo en el momento en el que Kielh's estaba entrando en España. Yo la conocía y sabía que apoyaba expediciones al Himalaya, a Groenlandia, aventuras, etc, y pensé que encajaba muy bien con mi forma de vida y de entender las cosas. Me gustaron sus valores y sus productos y empezamos a colaborar. Y sí, a raíz de eso empecé a ponerme cremas. Antes me quemaba la cara y me daba igual y ahora, con la edad que tengo, me noto la piel mucho mejor.

–Vamos, que llegará a los setenta en perfectas condiciones…
–No lo he pensado todavía, la verdad, porque ya te digo que estoy en el ecuador de mi vida deportiva, pero se trata de llegar a mayor y hacer cosas, tener calidad de vida.

–¿Y quién nos pagará la pensión si nuestras vidas se alargan demasiado? Porque al paso que va la economía...
–La verdad es que está muy complicado. Yo intento ahorrar, hacer mi colchoncito para cuando sea viejo. Quizá las nuevas generaciones las pasarán un poco canutas. Pero como soy un optimista, siempre pienso en positivo.

–El optimismo del hombre feliz, que, como hace lo que le gusta, no le importa dedicarle todas las horas y todo el esfuerzo…
–Mi padre, que fue un tío único para mí, decía: «Hijo, explota las facultades que Dios te ha dado». Y yo he enfocado mi vida hacia lo que sabía hacer, con pasión, ganas, esfuerzo y trabajo. Y no me puedo quejar.

–Algunos, en vez de esforzarse, sencillamente se dopan. ¿Es verdad que hay tanto dopaje en el deporte?
–Sí, porque muchas veces llevas al extremo realmente al cuerpo humano. Cuando estás hablando de ciclismo, por ejemplo, que se meten esas palizas diarias durante 20 días, pues en su momento, que no había tanto control antidopaje, entiendo que mucha gente se dopara. Yo creo que está mal, que hay que llevar un control y que cada vez se hace más. Pero en la vida siempre vamos a encontrar tramposos, en todas partes.

–¿Hay más en la empresa o en el deporte?
–En todos lados. Yo creo que al final, la verdad siempre gana y vuelve el optimismo.

–Está usted lleno de optimismo y de ilusión, ¡da gusto!
–Te voy a decir un poco cuál es mi lema, que es una frase de Gregorio Marañón: « Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar es empezar a morir».

–Vamos, que usted lo de descansar ni se lo plantea…
–Es que descansar es empezar a morir; o sea que el día que me levante y no tenga ilusión por nada estaré muerto.

 

DE CERCA
«Si volviera a nacer sería mi padre: es un gran empresario y fundador de Montesa (la famosa empresa española de motocicletas). Además, es padre de diez hijos y un hombre que por su forma de ser ha conseguido ser querido por todo el mundo que le conoce… En resumen, un tío, para mí, admirable».
 

Personal e intransferible
Alvaró Bultó desayuna Coca Cola Zero, bebe mucha agua y come cualquier cosa. Hasta gusanos o saltamontes si la ocasión lo requiere.Tal vez, como cree en Dios «aunque no esté de moda» no teme a casi nada. Ni al matrimonio, aunque pueda parecerlo, pese a que ninguna de las bellezas con las que se le ha relacionado –desde la Infanta Cristina en su día a Paloma Lago o Ivonne Reyes– haya conseguido echarle el lazo. Pero es que es difícil capturar al aire. Y Álvaro es puro vendaval.