Patti Smith: «A veces en el rock olvidamos lo que deberíamos hacer»

La gran dama del punk-rock vuelve a España con una gira generosa: seis conciertos en los que repasará sus viejos éxitos y sus nuevas inquietudes, como la literatura de Bolaño

Con alguien como Patti Smith, las presentaciones siempre corren el riesgo de caminar sobre tópicos. Dejémoslo en que el punk y el rock no serían lo mismo sin ella. La cantante nos regala un pedazo de gira por España, la mayor dentro de su agenda de 2010: Huelva (15 de julio), Cartagena (16), Vigo (18), Madrid (20), San Sebastián (21) y Sant Feliu de Guíxols (23). Al otro lado del teléfono, uno espera oír a una voz curtida en muchas noches de farra. Y la encuentra. Pero también a una mujer tierna, casi maternal. Sí, además de un pedazo de rockera, Patti Smith es un encanto. Y está, literalmente, «emocionada de venir a Madrid. Siempre me encanta volver, visitar los museos, y saludar al "Guernica"». Éste, asegura, «es mi año español».–¿Lo que veremos en estos conciertos será parecido a su actuación en Barcelona en 2007, o quizá a su concierto posterior en La Casa Encendida...?–Haremos algunos de los temas que le gustan al público y otros diferentes, un montón de mis viejas canciones y un par de ellas nuevas. Por ejemplo, he escrito una sobre Roberto Bolaño. Nuestros conciertos nunca son iguales de una noche a otra. Así que tantearé cómo está el ambiente y quizá la gente tenga peticiones. ¿Tú tienes alguna?–Sus clásicos, claro. Y soy fan de Springsteen, así que me encantaría escuchar «Because the night».–¡Bien, pues eso haremos! Es así de sencillo. Para eso estamos: para compartir una tarde con la gente y cantar lo que les gusta.–Es interesante, parece que la literatura se cruza, una vez más, en su camino...–Sí, probablemente ha sido siempre lo más importante para mí. Siempre he amado los libros. Bolaño es un maestro, uno de los grandes escritores contemporáneos. Es lo que leo justo ahora.–¿Cuál de sus libros?–Bueno, los he leído todos. He leído dos veces «2666». Y justo ahora he recibido «El gaucho insufrible». Pero he leído «Los detectives salvajes», «La literatura nazi en América»... Todos.–¿Ve poesía en el rock actual?–Sí, creo que hay un montón de autores de buenas letras. La poesía se ha abierto paso a lo largo de la historia del rock y la gente joven está muy comprometida. En los comienzos del rock n'roll, las letras eran muy simples: no había precedentes. Pero hemos llegado a un punto interesante, en plena evolución.–Canta, dibuja, expone fotografías... Su vida es como una obra de arte total. ¿Tiene más que ver con el rock o con el punk?–Oh, no creo que tenga que ver con ninguna de las dos. Sí con mi amor por la cultura: desde que era una niña aprendí a leer, y desde temprano amé los cuadros. Cuando descubrí a Picasso me cautivó de inmediato. En general, me llama la atención todo lo que sale de la mente del hombre.–¿Y está satisfecha de lo que está saliendo últimamente?–(Risas) No me gustan la la avaricia, los grandes negocios ni tampoco la destrucción del medio ambiente. Pero me siento feliz de que la gente pueda trabajar. Mi hijo y mi hija tienen 22 y 27 años, son músicos, y me encanta verlos ocupados. Yo misma estoy entregada a mi trabajo.–Precisamente, el paro es uno de los problemas de España ahora...–Ocurre igual en EE UU. Durante mucho tiempo la gente ha vivido por encima de sus posibilidades pidiendo préstamos y comprando cosas que no necesitaban. Todos deberíamos rehacer nuestras vidas. Yo vivo en Detroit, con mi marido, desde hace 16 años. Allí todo ha cerrado con el colapso de la industria del automóvil, no hay trabajo para nadie. Pero no podemos rendirnos: hemos de encontrar nuevas formas de vivir. Aunque sé que es muy difícil.–En la industria de la música ha ocurrido algo similar. Las estrellas viajan en jets privados. Usted vivió los días del Chelsea Hotel...–¡No teníamos nada! Ni siquiera la gente que era muy grande. Janis Joplin, por ejemplo: ganaba, por supuesto, más dinero que yo, pero todos vivíamos por el estilo. La única diferencia entre ella y los demás es que su habitación era un poco mayor. Pero no llevaba guardaespaldas ni iba tirando el dinero. A aquella gente lo que la motivaba era su trabajo, hacer algo nuevo. A veces pienso que nos olvidamos de lo que deberíamos estar haciendo. No se trata de ganar un montón de dinero y ser famosos. Tenemos que contribuir con algo.–¿Es eso lo que la mantiene con ganas de salir al escenario?–Bueno, me encanta comunicarme con la gente. Me gano la vida actuando. Aún somos una banda sencilla. No tenemos un gran equipamiento: viajamos todos, los diez que somos, en un autobús.–Ha cantado sobre Guantánamo, el 11-S, Irak... ¿El rock debe preo-cuparse por el mundo?–La gente debe preocuparse. Todos tenemos que hacerlo. Los artistas tenemos una posición única: si tienes un nombre, puedes ayudar o inspirar a otras personas. Pero todos tenemos que estar alerta. Una canción puede hacer algo, pero la única manera de que el mundo cambie es que la gente se movilice.R.E.M. y RimbaudLas influencias de Smith son conocidas. «Bob Dylan –confirma la rockera– es un maestro del lenguaje. Pero también un tipo comprometido políticamente. Claro que también lo era Jimmi Hendrix: escribió grandes letras, como lo hicieron Jim Morrison y Jefferson Airplane». Pero añade, no es el único: «Kevin Shields y Michael Stipe tienen algunas de las mejores letras del pop». Y dice del cantante de R.E.M.: «Creo que me ha eclipsado de largo como autor de canciones. Ha escrito algunas realmente enormes». Sobre Rimbaud, el poeta maldito que la ha acompañado desde su juventud, cuenta con emoción el descubrimiento de una foto reciente del francés: «¡Fue algo muy emocionante! Realmente me tocó. Sin duda era él. Si miras en esos ojos, ves a una persona real; para mí fue una revelación». Ella, a su vez, ha sido clave en más de un artista posterior. Y un álbum, «Horses», se cuela con letras mayúsculas en la historia del rock: «Fue muy importante para mí entonces. Llevaba trabajando en las letras del disco desde que tenía veinte años: eran mi mensaje para gente como yo que necesitaban que alguien se sincerase, gente solitaria a los que nadie llegaba. Pero nunca pensé que tantas personas iban a sentirse así. Fue realmente un honor. Y lo es: aún me sorprende cuando alguien me dice que mi música ha significado mucho en su vida», cuenta la artista de New Jersey.