Catón puede esperar por Fernando de HARO

Elena Salgado luchó por arrancarle la abstención al PNV
Elena Salgado luchó por arrancarle la abstención al PNV

- Al alba. Las sesiones en el Senado de Roma empezaban al salir el sol. Había que votar antes de que se pusiera. César había vuelto de Hispania. No podía entrar en la ciudad para defender su candidatura al consulado. No había obtenido el triunfo. Mandó una carta para promoverse. Todos los pronósticos señalaban que la votación le sería favorable. Pero Catón el joven se interpuso en su camino. No se llegó a votar. El líder de los optimates, el partido conservador, habló y habló hasta un ocaso que nos gusta imaginar incendiado. Valeriano Gómez este miércoles ha emulado a Catón para conseguir que se convalidara el decreto ley de reforma de la negociación colectiva. Sus réplicas a los grupos de izquierda fueron eternas. Ganaba tiempo mientras Salgado y Rubalcaba luchaban por arrancarle la abstención a los nacionalistas. El acuerdo llegó en el último momento. Luego Erkoreka dijo aquello de que nunca una abstención había sido tan bien pagada. Retrato de un Gobierno terminal obligado a llevar una nueva reforma al Consejo Europeo.


- La jornada había empezado temprano. No al amanecer. Pero minutos antes de las nueve y, durante la sesión de control, la vicepresidenta Salgado repasaba todavía papeles. Seguramente no le resultaba fácil olvidar algunas de las frases dedicadas a España por el FMI en su último informe. Lo había hecho público la tarde antes. Para «la corrección de los desequilibrios acumulados serán necesarias muchas decisiones políticas difíciles». Los problemas, especialmente los del mercado de trabajo, «aún no se ha abordado plenamente». La entrada en el Congreso esa mañana había sido especialmente lenta. Todas las calles aledañas habían sido cerradas por la policía. Y en el Madrid que se desperezaba, las mañanas de verano siempre son más lentas, los uniformados solo dejaron pasar a los que teníamos cara de ir a trabajar. En el arranque de la carrera de San Jerónimo había pasado la noche un grupo de «indignados». «No hay que demonizar al 15-M ni regalarle las oídos», diría después Rubalcaba en el hemiciclo. Los manifestantes habían concretado su posición el domingo, en sus concentraciones contra el Pacto del Euro. Rechazan las decisiones políticas difíciles. Debilidad del Gobierno y falta de liderazgo para explicar que hay que volver a empezar casi todo, que el sistema de Bienestar no se sostiene. Falta también de una educación a la altura del reto que tenemos por delante.


- De educación habla uno de los capítulos del informe Reformas necesarias para potenciar el crecimiento de la Economía Española. Se presentó el martes. Lo ha elaborado el IEE. El capítulo educativo es de Víctor Pérez Díaz. Por fin alguien habla de algo más que instrucción. Provocador el comienzo. En Grecia –explica- había una «educación integral que permitía vivir todas sus experiencias como partes de una forma de vida en común». También ocurría eso en el siglo XII. Nosotros, en cambio, tenemos «un repertorio de prácticas de instrucción más bien útiles o utilitarias con el aditamento de algunas asignaturas imprecisas de intención moralizante. Se supone que esos saberes serán útiles para sobrevivir». Se supone demasiado. Esa falta de educación integral, de jóvenes y adultos, así como los viejos prejuicios son una barrera para entender que se ha acabado el viejo mundo y que otro está por construir. Nadie lo explica. Catón acabó derrotado. Se suicido para abandonar el universo de César. No estamos condenados a un destino similar.


fdharo@populartv.net