Barcelona

Soy nuclear y ecologista

El interés de los jóvenes por esta energía lleva cinco años en auge. «Es barata y combate el cambio climático»

Soy nuclear y ecologista
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Madrid- El desconocimiento es un arma peligrosa. Puede generar dos actitudes: la curiosidad o el miedo. En el caso de la energía nuclear, hay que añadir más factores: «la politización, la falta del incremento de la seguridad y la desinformación», como apunta Pablo Sánchez, estudiante de ingeniería nuclear y uno de los veinteañeros que forman parte de Jóvenes Nucleares, una asociación que trata de divulgar sus conocimientos y que hoy, más que nunca, está en la diana de todas las críticas.

El pasado miércoles, horas antes de que comenzara el seminario Seguridad en los reactores nucleares en una de las aulas de la Facultad de Industriales de la UPM, a escasos metros, un grupo de ecologistas con máscaras antigas y monos blancos simulaban, manguera en mano, lo ocurrido en Fukushima: «Queremos enfriar la idea del Gobierno de apoyar lo nuclear», coreaban. Esta actitud no es nueva, es la forma que tienen los grupos «verdes» de reivindicar su postura antinuclear. Sin embargo, como explican varios jóvenes que acudieron a la charla en la Politécnica, «hemos intentado acercar posturas pero ellos se han negado». Les molesta la fama que se han ganado ya que la mayoría apuesta por la continuidad de las centrales nucleares porque no emiten dióxido de carbono; es decir, no contaminan. «Es una energía muy económica y que ayuda a combatir el cambio climático. Yo me considero ecologista, reciclo todo y, además, soy consciente de la necesidad que existe», afirma Raquel Ochoa, profesora de la UPM y futura doctora en energía nuclear.

En el aula donde imparte el seminario Miguel Sánchez López, experto en seguridad nuclear y trabajador de una de las centrales españolas, no cabe un alfiler. «Tenemos inscritas a 70 personas y hemos tenido que dejar a unas 25 en lista de espera», comenta Gonzalo Jiménez, vocal de Jóvenes Nucleares y el organizador de las charlas. El interés por esta energía no se ha desatado a partir de la catástrofe de Japón, sino que lleva en erupción varios años. «El renacimiento nuclear estalló hace unos cinco años y se ha ido incrementado. Los jóvenes se sienten atraídos por la tecnología puntera y la nuclear lo es. Por eso gusta tanto. Además ahora se está produciendo una renovación en las centrales españolas. En Cofrentes, el 50 por ciento de su plantilla no sobrepasa los 35», asegura Sánchez López. La central de Garoña sufre el mismo proceso: «Estamos renovando la plantilla para poder competir en 2019», explica Elías Fernández, jefe de Relaciones Internacionales de la central y el único que lleva más de 40 años trabajando allí.


Fomento de la formación
Este emerger ha puesto las pilas a las instituciones académicas. Las universidades politécnicas de Madrid, Barcelona y Valencia han sido las pioneras en fomentar esta formación. Así, las empresas que impulsan esta energía han comenzado a amadrinar a los que, en un futuro próximo, se convertirán en sus trabajadores. Endesa es un ejemplo de ello, ya que, junto a la Universidad Politécnica de Cataluña, han lanzado un máster oficial de ingeniería nuclear que se impartirá íntegramente en inglés a partir del próximo curso. A esta iniciativa se unen los cursos básicos que se imparten desde Jóvenes Nucleares o desde el Foro Nuclear. Con ellos se aportan las claves para comprender el funcionamiento de esta energía.

El Consejo de Seguridad Nacional tampoco se queda al margen de la demanda y, cada año ofrece becas a ingenieros para que se especialicen en seguridad nuclear y protección radiológica. Dos de los aspectos más importantes, como ha sacado a relucir el incidente de Fukushima.

Allende nuestras fronteras, lo nuclear también manda. Juan Luis François, catedrático de la UNAM y miembro de los grupos de trabajo del World Nuclear University de Londres, cree que después de una mala experiencia, los países con potencial nuclear no renunciarán al uso de esta energía, sino que reforzarán los sistemas de seguridad y ampliarán las investigaciones para la mejora de reactores. Entonces habrá más trabajo para una profesión que atrae a los ingenieros de manera natural y que además garantiza buenos ingresos. Alemania, España y Estados Unidos aglutinan las escuelas más prestigiosas del mundo en este campo. El perfil del aspirante: buena base de ciencias, matemáticas, física y química, así como un conocimiento amplio de ingeniería básica.

Lo nuclear está de moda, pero no todos quieren trabajar en centrales. Los más urbanitas prefieren la investigación o la medicina nuclear: «Una radiografía, un escáner cerebral e incluso la calidad de una carretera se mide y analiza gracias a dispositivos que llevan elementos radioactivos», asegura Manuel Damián, experto en Energías Renovables. Y es que tanto él como el resto de jóvenes saben que con el nivel de demanda actual, las energías limpias no generan lo suficiente. «Yo apuesto por un mix energético que incluya las renovables, pero no hay que olvidarse de la nuclear que hoy es el futuro de muchos jóvenes. En los últimos tres años, mi empresa ha contratado a más de 300 personas», afirma Miguel Gil, de 33 años e ingeniero de Tecnatom. Todos afirman que el futuro está en ITER, centro experimental que estudia la fusión (unión de átomos) en lugar de la fisión (ruptura de los mismos), pero mientras: «Existe uranio para abastecernos durante 2.500 años, al ritmo de consumo actual», destaca el ingeniero Enrique Latorre. Pero, ¿qué haremos con los residuos?


Los testimonios
Miguel Sánchez
(29 años)
Ingeniero Nuclear. «Trabajo en una central desde hace unos años y a los profesionales se nos inculca la cultura de la seguridad. Creo que el problema es el desconocimiento. Hoy la sociedad nos demanda información y por eso realizamos curso cada poco tiempo».
Raquel ochoa
(26 años)
Licenciada en Ingeniería Industrial. «Estoy prepararando mi doctorado en energía nuclear porque me parece que tiene mucho futuro. Yo apoyo lo nuclear, soy ecologista y reciclo. Después de lo que ha pasado en Japón no creo que Garoña aguante hasta 2019».
claudio noguera
(25 años)
Ingeniero de Tecnatom. «Los hidrocarburos se están terminando y la necesidad de energía nuclear se ha disparado. A pesar de la crisis, mi empresa ha contratado a más de 300 personas en los últimos tres años. Muchos trabajadores se están jubilando y hay que reemplazarlos».