Woody Allen: «Obama debería ser un dictador»

El director paseó ayer por la sección oficial de Cannes, aunque fuera de concurso, su comedia triste «You Will Meet a Tall Dark Stranger», una obra bastante menor de Allen

Woody allen: «Obama debería ser un dictador»
Woody allen: «Obama debería ser un dictador»

Ya no se interpreta a sí mismo en el cine, pero debe seguir haciéndolo en su vida. Así que antes de responder a las preguntas de la Prensa española en Cannes nos advierte de que está resfriado. En el corrillo previo ha quedado patente que a nadie le ha entusiasmado «You Will Meet a Tall Dark Stranger», su nuevo filme, que participa fuera de concurso, pero la devoción asoma en la sonrisa de cada uno de nosotros cuando nos mira este cascarrabias, hoy de buen humor. Alguien se atreve a sugerirle incluso que nos ha vuelto a contar la misma historia de líos de pareja de siempre. Ni siquiera le ofende: «Algunos problemas cambian con el tiempo, pero el de los hombres y las mujeres es el mismo desde Sófocles y Artistófanes», argumenta.Y nos recuerda que «hay directores como Oliver Stone que están pegados a la actualidad y a la política y suelen hacer grandes películas de ese tipo. A mí nunca me ha interesado el cine social, sino las cuestiones filosóficas específicas que surgen por accidente. Todos nos hacemos preguntas sobre nuestros problemas de pareja, sobre el hecho de que hemos nacido y algún día tenemos que morir o que el universo se acabará». Como ciudadano, está más interesado en los políticos, y dice que no sólo no le ha decepcionado Obama, sino que «sería genial que se convirtiera en dictador por unos años». Allen cincela otro friso de «personajes perdidos» interpretados, como siempre, por grandes actores, aunque no les arranca trabajos memorables, ni el guión contiene ninguno de esos momentos de genialidad que han brillado en sus películas europeas, a pesar de poder considerarse, casi todas, menores.No busquen esta vez al alter ego del de Manhattan en Antonhy Hop-kins, pues contiene modificaciones sustanciales: es un anciano que rompe con su mujer, pero «porque está cansado de que le diga que no tiene ya 20 años». A diferencia de Allen, se apunta a la barra libre del gimnasio y persigue jovencitas. Ella, en cambio, se refugia en las ciencias ocultas: «La vida es una cosa inestable y frágil, quizá por eso en EE UU el "new age"y la comida dietética se han convertido en una religión. Muchos no van al médico, pero acuden al adivinador. Están locos por creer en algo». El título («Encontrarás a un desconocido alto y moreno») reproduce una de las profecías que hace la adivina a la protagonista, pero también, admite Allen, se refiere a la muerte.

Con Banderas y Carla BruniCarga con ambos ancianos su hija, Naomi Watts, que a la vez sufre la agonía de un matrimonio con un escritor frustrado, Josh Brolin. Así que está a punto de echarse en los brazos de su jefe, Antonio Banderas, dueño de una galería londinense: «Buscaba a alguien con encanto.Y ésa es la sensación que tienes cuando conoces a Antonio, tan dulce y agradable». Habla muy bien de sus coproductores españoles, pues «no se meten en el guión ni en el casting». Y no descarta volver a rodar en España: «Fue una buena experiencia». Parece que pretende seguir los pasos de Oliveira, pues este verano tiene una cita en Francia, donde rodará con la primera dama, y además estudia la oferta de Río de Janeiro para ambientar allí su filme de 2011: «Mi productor está explorando esa posibilidad, pero aún no sé lo que haremos». Fuera del set, sigue acudiendo al cine, «cuando estrenan grandes directores, como Scorsese o Stone». No es contrario al 3D: «Veo los avances tecnológicos de forma positiva. La gente está en sus casas con esas grandes pantallas, pero en términos de drama es necesaria la experiencia de ir a una sala con cientos de personas». Otro veterano que asomó sus canas por Cannes fue Mike Leigh, pero éste sí se atrevió a concursar con «Another Year», una comedia rellena de hiel rodada con todo su oficio, pero cuyo guión está varios escalones por debajo de sus obras magnas, «Secretos y mentiras» y «Vera Drake». El tema queda perfectamente expuesto en la primera mitad del filme: el miedo a sentirnos solos, la presión social para encontrar pareja, sobre todo a cierta edad, e incluso la condescendencia con que miran a los impares aquellos que cumplen con los cánones sociales... Después, sólo añade variaciones sobre el tema, eso sí, de una manera que sólo él sabe ejecutar. Su espléndido diseño de los personajes femeninos permiten que Leslie Manville, la protagonista, presentara sus credenciales para hacerse con el premio a la mejor actriz. También asistimos a un maravilloso retrato de la clase media británica para lo que no le hace falta salir de la cocina o el salón.

En palmitas- Salma Hayek, junto a su marido multimillonario, y Naomi Campbell (a la dcha.) vestida de Givenchy, restaron protagonismo en la alfombra roja al equipo de «Wall Street: Money Never Sleeps», de Oliver Stone, durante la noche del estreno. - El intérprete mexicano Diego Luna, fascinado con la paternidad, ha ejercido estos días de padre en La Croissete con los dos jóvenes protagonistas de su película, «Abel», que tienen cinco y nueve años. El filme precisamente aborda las secuelas que deja en los pequeños la ausencia de un padre.- El ejemplo de los actores que hacen sus pinitos tras la cámara cunde más de lo que parece. Tres de los guapos oficiales de la cinematografía internacional, Kirsten Dunst, Louis Garrel y James Franco, han sido invitados por la Semana de la Crítica para que muestren sus cortos.- En estos tiempos de recortes presupuestarios, Guardans se apresuró a aclarar que tanto la cena de gala como el desembargo de estrellas españolas en la Costa Azul para homenajear a Buñuel, han corrido por cuenta de Frédéric Mitterrand, ministro de Cultura francés, que para eso se le ocurrió la idea. No están la cosas como para dispendios.